Más sobre Portália. Respuesta a los lectores.

Mucha ha sido la visibilidad de “Cómo renombrar a Portálea, la ciudad que fue y no es”, en tal grado, que recibí una comunicación de Facebook felicitándome por el incremento de nuestra audiencia.

Muchos fueron los comentarios recibidos, entre ellos la petición de Alberto, de incorporar la palabra Portália, al léxico de sus artículos personales; petición de compartir autoría que acepté con gusto de inmediato, al tiempo hago pública las justificaciones lingüísticas e históricas del término recién creado. Mención aparte merece el comentario de Dago, del cual me hago eco, hermanados una vez más en la nostalgia.


La palabra Portália basa su significado y origen en varios componentes latinos:

– Portal: Proviene del latín porta, que significa “puerta”. Este es el núcleo de la palabra, y con él, Portália evoca la idea de un espacio que está atravesado por portales o puertas. La puerta en la antigua Roma tenía un significado simbólico potente, ya que no solo era un acceso físico, sino también un umbral entre lo privado y lo público, entre lo sagrado y lo profano.

– Sufijo “-ia”: Este sufijo es común en muchas lenguas derivadas del latín, como el italiano, el español o el francés, y se usa para formar nombres de lugares, regiones o características. En latín, se usaba para indicar un territorio o una condición, como en Italia (región de los itálicos) o Galia (territorio de los galos).

Cuando combinamos estos elementos, Portália se entiende como “la ciudad o región de los portales”. Este nombre evoca no solo la presencia de portales físicos en la ciudad, sino también una idea de entrada, de umbral, de lo que fue una entrada al esplendor pasado de una ciudad.

La intención de hacer que Portália resuene con el nombre de antiguas ciudades en ruinas, especialmente en el contexto de Italia y Grecia, es muy clara. Muchas ciudades de la antigüedad que ahora son ruinas, tienen nombres que suenan como si fueran testigos de un pasado glorioso. Ejemplos de esto incluyen: Pompeya (Italia), Olimpia (en Grecia) y Éfeso (en Turquía, antiguamente parte de Grecia).

Portália, calle Maceo esquina Independencia.

La elección de Portália juega con la misma sonoridad de estos nombres, que sugieren tanto el esplendor de lo que fue como el desmoronamiento de lo que ya no es. Hay un eco de grandeza pasada y decadencia presente, que invita a la reflexión sobre el tiempo, el abandono y las cicatrices dejadas por la historia.

En el caso de tu ciudad, los portales que ahora están “apuntalados o se han venido abajo” pueden ser interpretados como una metáfora de un pasado que ya no está accesible, de una ciudad que era un umbral hacia un futuro prometedor, pero que ahora está al borde de la ruina. Es una evocación poética y un juego con el paso del tiempo: la ciudad ya no es un portal hacia un futuro brillante, sino una ruina de lo que alguna vez fue.

Nombres como Portália; nos conecta con la tradición de ciudades clásicas que han sido engullidas por el tiempo, pero que siguen siendo símbolos de lo que fueron, una representación de lo efímero en la historia humana.

A mi entender querido Alberto; Portália es, sin duda, un excelente juego lingüístico que combina la idea de una ciudad de portales con el legado de antiguas urbes que han caído en la ruina. A través de sus raíces latinas, evoca la idea de una ciudad que fue un umbral, un acceso, una promesa de grandeza, pero que, como muchas ciudades en la historia, está en proceso de desvanecerse y convertirse en la memoria de lo que alguna vez fue. Este juego de significados le otorga un tono melancólico, y refleja perfectamente la naturaleza efímera de la civilización avileña, que nada tuvo que ver con el esplendor clásico y, sin embargo, en tiempos pasados, se propuso ser grande y trascender.

Portalia en la actualidad, esquina recién restaurada donde los históricos tejados de barro local, fueron sustituidos por planchas metálicas importadas.

También tuve en cuenta una sinonimia creativa para Portália, que mantenga la carga simbólica y el tono melancólico de la palabra original. Aquí te dejo algunas propuestas pendientes de ser aprobadas por la RAE, estos sinónimos combinan elementos que evocan el paso del tiempo, el abandono, y la decadencia de una ciudad que en su tiempo fue aportalada y próspera: Portamortis, Decadópolis, Ruínia, y Ocasía (evocando la puesta del sol al atardecer de la vida). Estas opciones intentan mantener el espíritu de Portália, y cada una tiene su propio matiz, dependiendo de la sensación que desees transmitir con el término.


Renglón aparte merece Dago, que más que amigo es un hermano, cuando expresó su interpretación sobre Portália, y lo hizo con estas palabras: «La sensación de irreversibilidad del progreso ha quedado melancólicamente plasmada en tu entrega de hoy. Nostalgia, y hasta desesperación, dejan traslucir tus palabras por el derrumbe de nuestros aposentos sagrados».  A él respondo con gusto:

– Querido amigo, es cierto que la irreversibilidad del progreso es una sombra que oscurece las páginas de este relato, como si cada ladrillo derrumbado fuese el eco de un pasado sin retorno. La ciudad, que alguna vez se erguía como un monumento al esfuerzo colectivo de sus habitantes, ahora se desvanece bajo la fuerza implacable del tiempo y el olvido.

– La nostalgia, esa lágrima silenciosa que se desliza por los rincones de los recuerdos, es, quizás, el único residuo tangible que queda del esplendor de antaño. En cada paso que damos por las calles de Portália, el susurro de lo que fue nos sigue, retumbando en las paredes de los viejos portales que apenas logran sostener su propio peso. La desesperación, que también asoma, no es más que el grito ahogado de lo irremediable: nuestras antiguas moradas han perdido su elegancia austera y sus puertas ya no abren a la esperanza.

– En el recuerdo, y solo en él, encontraremos la memoria de la ciudad que alguna vez fue, el centro de nuestro universo. Porque Portália, a pesar de sus cicatrices mortales, nos sigue hablando, desde su desmoronamiento agónico, como una vieja amiga que se ha ido, pero cuya voz no deja de resonar en cada rincón que se deshace.

– Te dejo por hoy, con una cita que te hará reflexionar, es de mi admirado Haruki Murakami: «Hubiese querido deshacerme en lágrimas, pero no podía llorar. En este mundo, existe un tipo de tristeza que no te permite verter lágrimas. Es una de esas cosas que no puedes explicar a nadie y, aunque pudieras, nadie te comprendería. Y esa tristeza, sin cambiar de forma, va acumulándose en silencio en tu corazón, como la nieve en una noche sin viento».

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6 respuestas a “Más sobre Portália. Respuesta a los lectores.

  1. Que te reconozca Barbarito el nombre y pare con lo de la Roma de Cuba, que a mi no me parece. Lo de portália también suena a genitalia, que tiene que ver con el pasado heroico de los mambises portalenses que eran re-machos, incluido mi bisabuelo Filomeno, que luchó con la tropa en la guerra del 98… por favor me das credito, no por lo de genitalia, sino por el gentilicio (portalenses) notifica a la RAE para que me den un premio vaya cualquier cosa… no se, un bombillo recargable…

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