La historia inédita de Pablo Escobar. Sepultura

En la tarde del 2 de diciembre de 1993, unidades del Bloque de Búsqueda de las tropas de asalto de Colombia, rodearon la casa donde se ocultaba Pablo Escobar, en el barrio Los Olivos, de la ciudad de Medellín. Al momento de ser descubierto en su escondite, lo cuidaba solamente un sicario, Álvaro de Jesús Agudelo (alias El Limón), el cual murió cuando se enfrentó con los agentes que ingresaron a la vivienda donde se ocultaba el Capo. Al verse acorralado, Escobar intentó escapar por los tejados de las casas aledañas, pero murió abatido a balazos. Esta es la versión oficial de los hechos que la policía entregó a la prensa.

En vida, Pablo Escobar invirtió importante sumas en enterrar a sus más cercanos colaboradores en el cementerio de Montesacro, todos ellos emparentados en primera línea y baleados en acciones de guerra. En Medellín, es costumbre y práctica habitual, sepultar a los fallecidos, en caja mortuorias de maderas que son situadas directo bajo tierra, marcando con una pequeña lápida de mármol el lugar del enterramiento para su ulterior identificación

Las tumbas de la familia Escobar-Gaviria, destacaban del resto, por el gran espacio asignado a cada enterramiento, su cercanía a la capilla central y una cadena gruesa de bronce dorado, colgada entre columnas de mármol de escasa altura, que demarcaba los montículos familiares de los otros enterramientos.

Pablo Escobar, y el fiel sicario que lo acompaño en la muerte, fueron enterrados junto a sus principales socios del cartel, todos primos y cuñados que resultaron victimados con anterioridad. Para ello, sólo hubo que ampliar el terreno comprendido entre las cadenas de bronce y cavar directo sobre la tierra.

Montesacro es un cementerio de élites donde el metro cuadrado cuesta una fortuna. Escobar, previsor, invirtió en ello grandes sumas, era consciente que, al pertenecer al poderoso Cartel de Medellín, su vida estaba permanente en riesgo, y así pronto lo demostró la historia.

A la semana de enterrado, la familia de Pablo Escobar hizo instalar su primer epitafio, donde podía leerse: «Habitas en un mundo maravillosamente real, nuestro corazón», pero este, duró menos de un mes porque despertó poco entusiasmo. El texto del epitafio fue sustituido, y en mi primera visita a su tumba en 1998, podía leerse: «Mientras el cielo exista, existirán tus monumentos y tu nombre sobrevivirá como el firmamento». Estas anotaciones y otras muchas que se sucedieron, las hice por simple curiosidad en mis visitas iniciales al cementerio, sin imaginar que resultarían en crónicas y testimonios.

A través de los años, regresé una y otra vez a Montesacro; las razones ya las he explicado, y con el paso del tiempo pude asistir de forma presencial, a las muchas transformaciones que la familia de Escobar ha hecho sobre las sepulturas originales, que han variado en su disposición, tamaño de los túmulos funerarios y textos de los epitafios.

En los 28 años transcurridos desde que Pablo Escobar recibió sepultura, siempre tomé notas de forma discreta y sin llamar la atención, porque su tumba suele estar rodeada de simpatizantes, turistas y en algunos casos devotos, que no siempre resultan tolerantes y suelen tener sus iras cercas del gatillo.

Desde de su enterramiento, la tumba del Patrón, así le llamaban en vida sus devotos seguidores, recibe un flujo intenso de personas pobres que bajan desde las comunas a dejarle flores y cartas pidiéndole compasión y auxilio, porque para todos ellos, Escobar es un Santo y está cerca de Dios. Entre esos peregrinos que llegaban a diario a orar y pedir favores, los había minusválidos auxiliados por muletas, que quizás en algún momento el Patrón compró para ellos. Las flores nunca han faltado, y el ir y venir de sus simpatizantes, ha hecho que el césped desaparezca por completo, sustituido por un lodazal de tierra húmeda. Así de intenso ha sido el tráfico de las multitudes que han llegado a rezarle.

Las fotos y anotaciones que a partir de ahora mostraré, las tomé y ya podéis imaginar bajo cuanto riesgo, cuando resultó evidente que la verdad debe ser contada más allá de la prudencia.

Antes de fallecer los padres de Pablo Escobar, el túmulo mortuorio de la familia Escobar Gaviria estaba compuesto por las siguientes lápidas:

  • Pablo Emilio Escobar Gaviria (1/12/1949 – 2/12/1993).
  • Álvaro de Jesús Agudelo (18/12/1956 -2/12/1993). Sicario que cayó a su lado cuando fue abatido.
  • Gustavo de Jesús Gaviria Restrepo (25/12/1946 – 11/8/1990). Primo, segundo hombre del Cartel de Medellín, fungía además como encargado de las finanzas de la organización criminal.
  • José Luís Gaviria Rivero (primo), Mario Henao Vallejo (cuñado).

Años después, el área de enterramiento arredrada al cementerio se redujo, y finalmente, quedó limitada a un rectángulo único, con las lápidas alineadas en uno de sus extremos.

Tumba de Pablo Escobar Gaviria en la actualidad.

Con el curso de los años se sumaron a los epitafios originales, ahora situados en alineación, las lápidas funerarias de los padres de Pablo Escobar y su ama de crianza, cuando estos fallecieron de muerte natural dada su avanzada edad, suceso este extraño en la familia y allegados al Capo.

En renovaciones sucesivas, el texto de la lápida de Pablo Escobar ha variado en cuatro ocasiones, en una de ellas, la tercera, fue sustituido por una frase de Confucio que rezaba “Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo. Cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo», seguido de una cuarta inscripción de autor anónimo: «Fuiste un conquistador de sueños imposibles, más allá de la leyenda que hoy simbolizas; pocos conocen la esencia de tu vida».

Tumba de Pablo Escobar. Tercer epitafio.
Tumba de Pablo Escobar. Cuarto epitafio.

En la actualidad, la familia optó por borrar y dejar sin texto el epitafio de Pablo Escobar. Ahora solo aparece su nombre y fechas de nacimiento y muerte, en clara evidencia de discordias intestinas entre ellos.

Tumba de Pablo Escobar. Epitafio en la actualidad.

El Patrón siempre dijo que prefería una tumba en Colombia antes que una cárcel en Estados Unidos y cuando se sintió perdido se suicidó, al propiciarse un disparo autoinfligido, por detrás de la oreja derecha. Dicho así, para apaciguar ánimos y rescatar herencias valuadas en 3000 millones dólares, entre activos físicos y bienes raíces dispersos por el mundo, todos se dan por satisfechos. Esta versión de los hechos es la aceptada por la familia, que quiere poner punto final a la escalada de violencia que les ha perseguido y vivir sin acariciar venganzas, de forma armoniosa y conciliadora. Esta narrativa de los hechos les viene como anillo al dedo; un anillo de diamantes claro está, pero, pero….valgan las redundancias, es totalmente incierta e insostenible frente a las muchas pesquisas y hallazgos forenses que, a su debido momento, les voy a mostrar.


La vida transcurre imperceptible y todos la transitamos sin percatarnos de ello, en un deslizar inaparente que desdobla un día tras otros hasta calmar las más intensas emociones, hasta que el tiempo, en expresión popular sabia de los más eruditos y ancianos “acaba por enfriarlo todo”.

Pero en esta historia que describo para ustedes, no sucede así. El paso de los años, no esconde la realidad y los cadáveres hablan y revelan su verdadera historia. Bajo el designio del Cristo de los Andes, la verdad no puede sepultarse bajo tierra. De esta manera, y navegando por un mar de incertidumbres, llega el momento de exhumar el cadáver de Pablo Escobar.

Nuestra narración recién comienza.


10 respuestas a “La historia inédita de Pablo Escobar. Sepultura

  1. Fantástica narración, te deja perplejo e impresionado,sobre todo porque la cuentas basado en tus vivencias personales y sin medias tintas,nos dejas en ascuas esperando el próximo capítulo, imposible de no leer,te felicito Volfre y ojalá el próximo no demore,Felíz Año Nuevo¡

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  2. Muy interesante sobre todo porque se trata de las vivencias personales acumuladas en sus múltiples investigaciones. Pablo Escobar Gavinea era en verdad un personaje muy interesante. Gracias por compartir, esperamos la próxima edición con ansias.

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  3. Te felicito por tu trabajo investigativo, que recién comienza, respecto a la muerte de Pablo Emilio Escobar Gaviria. Despiertas una enorme curiosidad y es imposible de dejar de seguir la historia, por la forma tan amena que escribes la crónica. Confieso que es la primera vez que leo una forma diferente de contar la historia, tal vez nos esperan sorpresas

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