De lágrimas de luto, nacerá un bosque.

El 28 de agosto de 2018, un niño descansa sobre el tronco de un árbol muerto en el río Xingú, en Paratizão, una comunidad situada cerca de la central hidroeléctrica de Belo Monte, Pará, Brasil. Está rodeado por áreas de árboles muertos, que se han formado tras la inundación del embalse.

Lalo de Almeida / Folha de São Paulo / Panos Pictures / World Press Photo 2022.

La fotografía pertenece a la serie “Distopía amazónica”, del fotorreportero brasileño Lalo de Almeida.

La deforestación del Amazonía conlleva la destrucción del hábitat natural de comunidades humanas que han vivido en armonía con la selva durante miles de años. Las tribus indígenas del Amazonas sufren día a día el robo y destrucción de su habitad natural, y solo en contadas ocasiones, consideradas afortunadas por los ingenuos, los aborígenes son desplazadas a la fuerza y obligadas a vivir en reservas controladas y administradas por los gobiernos locales que, si bien permiten que estas tribus indígenas sobrevivan, no logran impedir la movilización de estos grupos humanos desde sus tierras originales a otras que no se corresponden con su cultura y sus tradiciones ancestrales; realidad nefasta que conlleva al desarraigo y transculturación de los nativos, con pérdida de su patrimonio milenario.

La serie fotográfica “Distopía amazónica” del fotógrafo brasileño Lalo de Almeida, resultó galardonada con el premio al mejor proyecto a largo plazo, en el “World Press Photo 2022”, acción esta que reconoce y contribuye a la justa lucha de los pueblos ancestrales por los territorios donde han vivido durante milenios y les pertenece por ley natural.


Existe una estrecha relación entre la justicia y las utopías. Íntimamente relacionadas con el deseo de dar un sentido a la vida y alcanzar la felicidad, se encuentran la necesidad y la búsqueda de un mundo mejor, más solidario y más justo, imaginado como la sociedad utópica.

En contraposición con este ideal filosófico, la distopía relata mediante la idealización, posibles sociedades futuras no deseables, caracterizadas por su alienación moral, el control y el castigo a las emociones humanas, regidas por la homogeneidad y el pensamiento único.

El término distopía proviene del antagonismo con la obra de Tomás Moro llamada «Utopía», y la sociedad ideal y perfecta a la que aspiraba.

Las distopías aparecieron en la primera mitad del siglo XX y pretendían alertarnos del futuro que nos podía traer, el desarrollo industrial desmedido e irracional, propio de la sociedad de consumo y la alienación del trabajo excesivo en condiciones difíciles, los peligros de la carrera armamentística nuclear, la fe acrítica en la tecnología, o la manipulación de los medios de comunicación y la publicidad, al dar más valor a la imagen y el espectáculo, que al analice de los contenidos.

La selva amazónica vive bajo una gran amenaza, ya que la deforestación, la minería, el desarrollo de las infraestructuras y la explotación de los recursos naturales se aceleran a causa de las políticas medioambientales regresivas de los gobiernos de turno. Desde 2019, la devastación de la Amazonía ha alcanzado su ritmo más rápido en una década.

Región de una biodiversidad extraordinaria, la Amazonía es el hogar de más de 350 grupos indígenas diferentes. Explotar esta región implica una serie de impactos sociales, sobre todo en las comunidades indígenas, que se ven obligadas a lidiar con la degradación significativa de su entorno territorial y cultural.

“Distopía amazónica”, Lalo de Almeida. Folha de São Paulo. Panos Pictures. World Press Photo 2022.

Mujeres y niños de la comunidad Pirahã, de pie junto a su campamento a orillas del río Maici, observan a los conductores que pasan por la carretera transamazónica con la esperanza de que les den bocadillos o refrescos, Humaitá, Amazonas, Brasil, el 21 de septiembre de 2016.


En su año y medio de existencia, Lo Real Maravilloso ha entablado comunicación y enlazado contenidos y esfuerzos con los más fieles defensores de la Amazonía y su gigantesco ecosistema natural, conocido como el “Pulmón verde del planeta”.

Me place y llena de orgullo, ser amigo y colaborar del Dr. Erik L. Jennings Simões, neurocirujano brasileño, benefactor de la tribu Zo’é y otros pueblos originarios de la Amazonía; de Sebastião Salgado, foto reportero brasileño que durante decenios ha mostrado al mundo la realidad amazónica y de Barbara Crane Navarro – Rainforest Art Project. A todos ellos he brindado, ofrezco y seguiré sin desfallecer ofreciendo; mi modesto apoyo incondicional desde la enérgica y firme posición ética de divulgación y denuncia, de lo Real Maravilloso.

No quiero finalizar sin rendir tributo a la memoria y mantener el reclamo de justicia, para el experto indigenista brasileño Bruno Araújo Pereira y el periodista británico Dom Phillips, asesinados en Julio del presente año, durante un viaje al Valle de Javari, mientras defendían el derecho a la vida de sus poblaciones originarias.

Perfil del Dr. Erik L. Jennings Simões en Instagram.

Lo Real Maravilloso cita las palabras de duelo de Erik Jennings: “Profunda tristeza por perder dos amigos, compañeros de lucha e inspiración. De lágrimas de luto, nacerá un bosque, de lucha por la justicia. ¡Así seremos muchos!

#LoRealMaravilloso

#CambioClimático

#CalentamientoGlobal

#PeriodismoCrítico

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11 respuestas a “De lágrimas de luto, nacerá un bosque.

  1. Un reciente estudio satelital , ha dado a conocer que en los últimos 10 meses, se han deforestado en el
    Amazonas 4567 km2, esto se traduce, según Greenpeace, que en la década del 90, la selva amazónica, absorbía 2000 millones de t de CO2 y actualmente sólo la mitad .
    El ecosistema de mayor diversidad del planeta es el Amazona, donde viven aproximadamente 35 millones de personas y nadie los protege. Las tierras desmontadas, han sido invadidas por 60 millones de cabezas de ganado, sembrándose grandes extensiones de pastos y de soya, utilizando a los nativos, como mano de obra esclava. En los grandes ríos, como el Tapajos, donde habita la tribu Mundurukú, se han construidos grandes centrales hidroeléctricas, inundando bosques originarios, es sencillamente, un infierno dantesco hoy, el Pulmón del Planeta.
    Cuánto esfuerzo, sistemático realiza Lo Real Maravilloso, para detener este holocausto verde y solo vemos, cumbres y más cumbres de la ONU, gastando millones en ellas y generando más CO2 por los jet privados, que transportan a los invitados VIP, a beber y comer y llenar de papeles para engavetar o finalmente, darle uso sanitario, seguro, elaborados, con la pulpa de madera, extraída de los árboles talados para siempre, en el Amazonas.
    Agradecer a mi Amigo/Vecino, una vez más, por publicaciones tan sensibles, sobre el tema ambiental, y a la vez, pedirle disculpas, por lo extenso del comentario.

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    1. Buenas tardes querido amigo, te respondo con una información tan reciente, que puedes considerarla como salida del horno:
      En Brasil de enero a diciembre de 2021, la pérdida de vegetación nativa en la selva amazónica representó unos 10.300 kilómetros cuadrados, según informó el Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonía (Imazon) de Brasil.
      Este dato equivale a casi toda la ciudad de Manaus, y se considera el peor año de la década para el bioma (grupo de ecosistemas), en términos de devastación ambiental, según una encuesta de ese organismo brasileño.
      La investigación, basada en imágenes de satélite constató que la deforestación ascendió en un 29 por ciento respecto a la reportada en 2020, en donde esta extensión boscosa ya había perdido la mayor superficie desde el 2012: unos 8.000 kilómetros cuadrados de destrucción.

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