Virgen Mambisa de la Caridad del Cobre

La Santísima Virgen de la Caridad del Cobre en su aparición, flotando sobre un madero, en las aguas de la Bahía de Nipe en 1612-13, no se presentó ante un personaje o autoridad destacada de la Isla, lo hizo frente a tres humildes muchachos de pueblo; de origen indio y esclavo, que representaban a la nación que recién surgía, que, comprendiéndolo así, hizo suya su profunda devoción e intensa fe.

Desde su surgimiento, el sentimiento de ser cubano, se acompañó por la devoción a la Virgen, que se hizo característica propia del patriotismo nacional.

Virgen Mambisa de la Caridad del Cobre.

Tanto es así que las efigies y las medallas de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre que portaban los cubanos en época de la colonia, llegaron a ser consideradas como ostentación del nacionalismo cubano que se abría pasos. De hecho, hacia 1851, las misas votivas a la Virgen llegaron a considerarse por la administración y por los españoles encumbrados de Camagüey como sediciosas, en las que se impetraba la separación de la Isla del poder colonial de la corona española.

Antonio Maceo, Mayor General del Ejército Libertador, fue bautizado con el nombre de Antonio de la Caridad Maceo Grajales, por devoción de su madre, Mariana Grajales, hecho que puede comprobarse en la partida de bautismo labrada el 26 de agosto de 1845, en la iglesia Santo Tomás Apóstol (libro de pardos no. 17, folio 126, número 212).

Nuestra Señora de la Caridad fue devoción de los combatientes mambises del Ejército Libertador durante las Guerras de Independencia de Cuba (Mambí es el término que identifica a los combatientes independentistas de origen popular).

Dice una copla popular de la guerra de independencia:

“Virgen de la Caridad,

Patrona de los cubanos,

con el machete en la mano

pedimos la libertad…”

                                                                                          Tropas de caballería mambí

Al iniciarse la guerra, la Virgen de la Caridad acompañó a los patriotas en los llanos y montañas alentando sus corazones. Portar su imagen y la cinta tricolor de su altura, la medida de la Virgen, (16 pulgadas, 40 centímetros), rodeando la copa del sombrero de guano, era considerado por los valientes mambises como protección segura para evitar que las balas del enemigo les alcanzaran en la cabeza.

A Ella se encomendaban en el combate, para Ella había velas encendidas en el altar de campaña, aunque la comida escaseara, a Ella habían consagrado su lucha seguros de que les daría la victoria. La Fe les daba fuerza.

Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria, ocupó el poblado de El Cobre el 24 de noviembre de 1868. Ese mismo día se dirigió al templo y, acompañado por el sacerdote a cargo del mismo, oró en silencio postrado al pie del altar de la Virgen de la Caridad, por el bien de su amada tierra.

El Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes, el Generalísimo Máximo Gómez y los Generales Antonio Maceo y Calixto García, antes y después de los enfrentamientos, invocaban a la Santa Mulata de Cuba, que también comenzó a ser llamada como la Virgen Mambisa.

Al terminar la Guerra de Independencia, el general Calixto García, jefe del Ejército Oriental, comisionó al general Agustín Cebreco Sánchez para que, con su estado mayor, se trasladaran al Cobre donde el 8 de septiembre de 1898 los luchadores cubanos celebraron el triunfo patriota sobre España, en solemne misa a los pies de la Virgen de la Caridad del Cobre.

En una mañana de septiembre de ese año los veteranos de las Guerras de la Independencia, portando una bandera cubana como ofrenda a la Virgen, se dirigieron a la Villa del Cobre. Más de dos mil mambises, a caballo, como en los días de lucha, con seis Generales de la epopeya al frente, marcharon hacia el Santuario. Allí se reunieron generales, coroneles, comandantes, capitanes, soldados todos del Ejército Libertador, junto al pueblo.

El mayor general Agustín Cebreco, con la bandera de la estrella solitaria en sus manos, la ofrendó en nombre del Ejército Libertador a la Virgen de la Caridad, como símbolo de la unión eterna de la Patria cubana con la Reina del Cielo.

Fue durante la celebración de la más histórica de las misas jamás celebradas en nuestra Isla, que el Reverendo Padre Desiderio Mesnier (1852-1913), hombre de la Iglesia de probada fidelidad a la fe y a la Patria, dijera: “…los cubanos tienen en la Virgen de la Caridad una madre que los enseñara a consolidar una República…”. Esta celebración litúrgica, de hecho, el primer acto de Cuba Libre; pasaría a la Historia como la “Declaración Mambisa de Independencia del Pueblo Cubano”.

La Virgen de la Caridad del Cobre, es Cuba y su pueblo.

Fueron los veteranos de las luchas por la independencia quienes, en 1916, ya en la República, peticionaran por escrito, solicitando a Su Santidad el Papa Benedicto XV que se proclamara a la Virgen de la Caridad del Cobre Patrona de la República de Cuba.

La misiva, dada y fechada en el Santuario del Cobre el 24 de septiembre de 1915, fue firmada por el mayor general Jesús Rabí y un nutrido grupo de altos oficiales jefes de las tropas mambisas.

En el texto de la carta dirigida a su Santidad Benedicto XV podía leerse, “…No pudieron ni los azares de la guerra, ni los trabajos para librar nuestra subsistencia, apagar la fe y el amor que nuestro pueblo católico profesa a esa Virgen venerada; y antes al contrario, en el fragor de los combates y en las mayores vicisitudes de la vida, cuando más cercana estaba la muerte o más próxima la desesperación, surgió siempre como luz disipadora de todo peligro o como rocío consolador para nuestras almas, la visión de esa Virgen cubana por excelencia, cubana por el origen de su secular devoción, y cubana porque así la amaron nuestras madres inolvidables, así la bendicen nuestras amantes esposas y así la han proclamado nuestros soldados…”.

El Sumo Pontífice, accediendo a la petición, el 10 de mayo de 1916 firmó el decreto de proclamación de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre como Patrona de la República de Cuba.

“Hoy mismo el poder soberano que la ‘Virgen Mambisa’ tiene en el alma del pueblo cubano es la más segura garantía de unidad nacional y de continuidad de la tradición católica”. [P. Pablo de Lete: “En el día de Nuestra Patrona. Ni española ni africana].

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7 respuestas a “Virgen Mambisa de la Caridad del Cobre

  1. Bellísimo relato amigo mío, de devoción, de voluntad y de deseos de ser, como debe ser todo pueblo, independiente. Lo has narrado todo claramente y con muchos detalles interesantísimos e históricos que desconocía pero que me parecen fascinantes. Bravo! Un fuerte abrazo valenciano, de aquí, del Mediterráneo ibérico.

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  2. Ahí fue cuando el Mayor General Augusto Cebreco, llevaba la bandera cubana en sus manos y la ofrendó en nombre del Ejercito Libertador junto al pueblo.
    El Padre Desiderio Mesnier dijo: Los cubanos tienen en la Virgen de la Caridad una Madre que los enseña a consolidar una república, o sea tuvieron un conjunto de practica establecidas que regulan en cada región el culto y las ceremonias religiosas .de hecho fue el primer acto de “Cuba Libre”. que pasó a la historia como La “Declaración Mambisa de Independencia del pueblo cubano”, y los veteranos de la lucha por la Independencia en 1916 ya en la República le pidieron oficialmente por escrito a su Santidad el Papa Benedicto XV que se proclamara a la virgen de la caridad del cobre “Patrona de la República de Cuba “. esta estuvo siempre como rocío, consolador para los cubanos la imagen de la virgen cubana por excelencia. Cubana por el origen de su devoción, y porque así la amaron nuestras Madres y así la proclamaron los soldados Mambises.
    Por eso el pueblo de cubano ama a la Virgen Mambisa y continuamos con tanta devoción con la tradición católica, y celebramos el día 7 con mucho fervor cristiano ofreciéndole velas y flores blancas y amarillas y en muchos pueblos de Cuba, salen desde sus Iglesias católicas, la procesión llevando a la Virgen de la Caridad del Cobre en hombros de sus feligreses por las calles de la ciudad regresándola a la Iglesia de nuevo a su altar.

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    1. Gracias Emma una vez más por tus amplios comentarios: Aprovecho la respuesta, para enviarte mis peticiones a la Virgen en su día, por la paz, la felicidad y el bienestar de todos los cubanos, estén donde estén, porque los nacidos en esta isla llevan sus orígenes en la sangre y la fe y el amor a la virgen en sus corazones. Bendiciones a todos en la familia.

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