Sobre Lo Real Maravilloso

Luego de mucho andar a grandes y agitados pasos por ese laberinto de sucesos que se llama vida, pude percatarme de que la realidad percibida, tal cual es, resulta a menudo cruda, sofocante y en ocasiones cruel.

La realidad sin mitos se nos muestra huérfana. Solo se hace creíblemente agradable al observador cuando un grupo de anécdotas, leyendas y retazos de historias —reales o mágicas— la acompañan y la iluminan.

Es entonces cuando la Giraldilla, que identifica este espacio, se hace famosa no solo por su posición privilegiada en lo más alto de la atalaya de uno de los castillos más emblemáticos de La Habana, sino por la leyenda que la sitúa oteando el horizonte, en eterna espera de su amado esposo, que partió de viaje y nunca regresó.

Realidad, historia, leyenda y magia gravitan como aureola alrededor de cada suceso. Así se define el Realismo Mágico, y esa es la razón de estas páginas.

Desde Ciego de Ávila —ese Macondo particular que habito y que a veces llamo Macondo de Ávila—, escribo para quienes todavía creen que la belleza puede brotar de la grieta, que la memoria es un acto de resistencia y que la palabra, cuando se dice con verdad, es capaz de convertir la ruina en relato y la carencia en poesía.

Aquí no se embellece la carencia ni se disfraza la grieta con retórica. Se intenta descubrir que la grieta misma puede ser umbral, y que detrás de cada muro gastado, de cada farol reencontrado o de cada nombre que es medida, late una historia que merece ser contada.

Bienvenidos a este pequeño territorio donde lo real y lo maravilloso se dan la mano.

Con un abrazo fraterno que nos une en esta travesía que se llama vida.

Volfredo