El sombrero de la discordia.

Melania Trump, una figura cuya presencia en el escenario político de los Estados Unidos ha suscitado tanto admiración como debate, vuelve al centro de atención con el segundo mandato de su esposo, Donald Trump, como presidente. A través de su trayectoria, marcada por una singular combinación de sobriedad y opulencia, la exmodelo eslovena ha cultivado una imagen de enigma y elegancia, un contraste que la posiciona como un icono cultural y político.

El sombrero azul marino que lució Melania Trump durante la ceremonia de investidura de 2025 evocaba una estética retro que recuerda los años 60.

El sombrero azul marino que lució Melania durante la ceremonia de investidura de 2025 se convirtió rápidamente en un símbolo de su estilo distintivo. Diseñado por Eric Javits, este accesorio evocaba una estética retro, recordando los años 60, pero también subrayaba su apego a los valores de sobriedad y sofisticación. Con su ala ancha y estructura geométrica, el sombrero se destacó como una declaración estilística audaz, combinándose con un abrigo del mismo color y una blusa de crepé de seda marfil de Adam Lippes, diseñador independiente estadounidense. Este atuendo, lejos de ser un mero ornamento, adquirió connotaciones políticas y culturales: para algunos, representaba una vuelta a la tradición; para otros, una sutil afirmación de poder.

Las redes sociales reaccionaron con un mosaico de opiniones, desde elogios entusiastas hasta críticas acerbas. Algunos usuarios alabaron el carácter icónico de su elección, mientras que otros cuestionaron la adecuación del sombrero, sugiriendo que su tamaño obstaculizaba la interacción visual y simbolizaba una barrera entre ella y el público. No obstante, para su diseñador, Eric Javits, el sombrero era una declaración de arte: “Mi formación artística me permitió aportar armonía y equilibrio al rostro, creando formas que favorecen y realzan cualquier estructura Adam Lippes”, explicó Javits, quien destacó la belleza y el sentido estético innato de Melania.

Desde su llegada a la Casa Blanca en 2017, Melania Trump ha dejado una huella que desafía las categorizaciones tradicionales. Como la primera dama nacida en el extranjero desde Louisa Adams, y la primera cuya lengua materna no es el inglés, su trayectoria es un reflejo de tensiones y contradicciones. Nacida en 1970 en Novo Mesto, en la antigua Yugoslavia, Melania creció en un hogar modesto, pero con aspiraciones. Su padre, Viktor Knavs, era administrador de concesionarios de automóviles en una economía estatal, mientras que su madre, Amalija Ulčnik, trabajaba como patronista en una fábrica textil, inculcándole el amor por la moda que definiría su futuro.

El modelaje la llevó de Yugoslavia a Milán, París y, finalmente, Nueva York, donde conoció a Donald Trump en 1998. Su relación, mediática y ampliamente analizada, culminó en un matrimonio que conjugó opulencia y pragmatismo. Sin embargo, su rol como primera dama ha estado marcado por una ambivalencia peculiar: mientras impulsaba iniciativas como “Be Best”, enfocada en combatir el ciberacoso y fomentar el bienestar infantil, también mantenía un perfil público bajo, caracterizado por su mesura en las palabras y su expresividad a través de la moda.

La comparación con Jacqueline Kennedy surge inevitablemente. Ambas comparten un enfoque estilístico calculado, donde cada prenda y accesorio adquiere un peso simbólico. Sin embargo, mientras Jackie irradiaba cercanía, Melania opta por un aura de misterio que la separa de su público. Incluso sus escasas intervenciones en redes sociales y su limitada interacción con los medios refuerzan esta percepción. La famosa chaqueta con la frase “Realmente no me importa, ¿y a ti?”, que lució durante una visita a un centro de detención infantil en 2018, generó un escándalo mediático que encapsula su capacidad para polarizar a la opinión pública.

En 2024, la publicación de sus memorias, “Melania”, desveló aspectos poco conocidos de su vida personal y su visión política, consolidándola como una figura con voz propia. En el libro, no duda en cuestionar ciertas posturas del partido republicano, mostrando una faceta de independencia que contrasta con su habitual discreción. Este movimiento editorial, que ya está siendo adaptado para una serie documental, promete ofrecer una visión más profunda de una mujer que, lejos de ser una sombra de su esposo, ha trazado su propio camino en la historia contemporánea.

Melania Trump encarna las contradicciones de su tiempo: una primera dama de bajo perfil, pero con alto impacto visual, una inmigrante en un contexto político marcado por el nacionalismo y una mujer que combina tradición y modernidad en cada una de sus decisiones. Su legado, aun en construcción, será recordado como un reflejo de las complejidades del siglo XXI, donde el estilo y el simbolismo se entrelazan con la política en formas inesperadas y reveladoras.


El sombrero de Melania Trump en la ceremonia de asunción de 2025 ha sido un tema de mucho comentario y debate. Inicialmente, fue descrito como elegante, con un toque vintage que recuerda a los años 60.

En las redes sociales, el sombrero generó una variedad de reacciones entre los internautas; generando memes y comentarios sobre su posible intencionalidad anti beso.

En las redes sociales, el sombrero generó una variedad de reacciones. Algunos usuarios elogiaron el estilo y la sofisticación que aportaba al look de Melania, mientras que otros lo criticaron, señalándolo como inapropiado para la ocasión o por cubrir demasiado su rostro, lo que generó memes y comentarios sobre su intencionalidad, incluso sugiriendo que podría haber sido un “sombrero antibeso” que impidió un beso con su esposo durante la ceremonia. Hubo quienes criticaron que el sombrero cubría la mirada de Melania, lo que podría ser visto como una falta de compromiso visual con la audiencia o los presentes en la ceremonia.

Para sus admiradores, el sombrero simbolizaba elegancia, protocolo y una vuelta a valores conservadores. Melania parecía utilizar el sombrero no solo como un accesorio de moda, sino también como una declaración de estilo personal que podría reflejar su actitud hacia la ceremonia o su rol como primera dama.

En resumen, el sombrero de Melania en la ceremonia de asunción de 2025 fue un elemento que capturó la atención por su diseño y por las implicaciones simbólicas y de moda que trajo consigo. Aunque algunos lo vieron como un acierto estilístico, otros lo consideraron una elección discutible para ese contexto particular.

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4 respuestas a “El sombrero de la discordia.

    1. Dear friend Mary, the word “enigmatic” certainly encapsulates an intriguing duality. On the one hand, riddles can arouse a sense of wonder, curiosity, and delight, inviting us to explore and discover the unknown. This pleasurable facet of riddles drives us to solve mysteries, learn, and expand our horizons.

      On the other hand, riddles can also evoke feelings of fear and horror. The unknown can be terrifying, and certain mysteries can confront us with our own vulnerabilities and insecurities. This duality in the nature of riddles reflects the complexity of our emotions and perceptions, making “enigmatic” a word rich in nuance and meaning. I think Melania’s hat falls into this second category. Have a lovely day.

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