Ópera con escenas perturbadoras, escandaliza Alemania.

La ópera “18 personas mareadas”, estrenada recientemente en Alemania, es todo un desafío. Cargada de actos que muestran escenas sexuales explícitas, amor lésbico, representaciones de abuso sexual y ridiculizaciones de ritos cristianos; ha originado una explosión de controversias entre los amantes del bel canto, en Alemania y el resto de Europa, a los cuales ha sacado de sus cabales e inercias y los ha hecho temblar de indignación.

La ópera clasificada como “Sancta” y prohibida para menores de edad, desató una fuerte ola de críticas durante su estreno el pasado sábado 5 de octubre en la Ópera Estatal de Stuttgart.

Clasificada para mayores de edad y llena de audaces advertencias, «18 personas mareadas», se estrenó en la Ópera de Stuttgart, dando lugar a una fuerte ola de indignación y críticas.

La ópera se basa en la obra del compositor Paul Hindemith, que fue incluida en el repertorio de la entidad cultural un siglo después de que su creador afrontara una fuerte indignación por el texto del fruto de su imaginación, tachado de “blasfemo”.

Después de las dos primeras actuaciones, el servicio de visitantes tuvo que atender a varios espectadores, algunos de las cuales presentaban síntomas sensoriales intensos que hicieron necesario la presencia médica en el lugar, según Sebastian Ebling, portavoz oficial de la obra.

Matthias Baus / Staatsoper Stuttgart.

La entidad cultural recomienda el espectáculo a un público que “busca atrevidamente nuevas experiencias teatrales”, ya que, según Ebling, además del uso de algunos medios teatrales, el arte escénico “no es falso sino real”.

 A pesar de las quejas por parte del público, Ebling aseguró que las cinco veladas previstas no serán canceladas, y expresó que confía en que la mayoría de los asistentes eran conscientes “en lo que se metían”. Antes de Stuttgart, la producción se realizó en Schwerin, “con entradas agotadas”, donde no se registró ninguna emergencia médica.

Julian Adrat (@JulianAdrat) October 10, 2024. Matthias Baus / Staatsoper Stuttgart.

El decano de Stuttgart, Christian Hermes, lanzó duras críticas hacia la ópera y afirmó que la obra representa “ingenuos, por no decir cursi, sueños sexuales-espirituales de redención”. “Los involucrados y visitantes son llevados brutalmente hasta y más allá de los límites de lo estética y psicológicamente tolerable, se violan obscenamente los sentimientos religiosos […] y se juega deliberadamente con la salud mental de las personas”, comentó Hermes, sumándose así a algunos


Opinión Editorial:

La ópera “18 personas mareadas”, ha encendido un debate apasionado en el mundo del arte contemporáneo. Con una propuesta que incluye actos sexuales explícitos, escenas de amor lésbico, representaciones de abuso sexual y una burla a ritos cristianos, la obra no solo desafía los límites del arte, sino que también pone en cuestión la naturaleza misma de la moralidad y la percepción del público.

Desde sus inicios, el arte ha tenido el papel de espejo de la sociedad, reflejando sus miedos, deseos y contradicciones. En un mundo donde los límites éticos son constantemente reexaminados, obras como “18 personas mareadas” invitan a los espectadores a confrontar aspectos de la vida que a menudo preferimos mantener en la sombra. En este sentido, la ópera no es solo un espectáculo, sino un catalizador que busca incitar la reflexión y el diálogo.

El arte moderno, por definición, se nutre de la perturbación. A través de la incomodidad, el creador puede tocar las fibras más sensibles del espectador, llevando sus emociones a un clímax de rubor y desconcierto. “18 personas mareadas” se sumerge en lo explícito, desafiando las normas establecidas no solo del arte, sino de la sociedad misma. Al presentar el deseo y el abuso de manera cruda, la obra se convierte en un espejo distorsionado, que refleja la complejidad de las relaciones humanas.

Sin embargo, la línea que separa el arte provocador del mero sensacionalismo es delicada. Es aquí donde se plantea la pregunta crucial: ¿hasta dónde puede llegar el arte sin cruzar esa “raya roja”? El desafío no es solo provocar, sino también construir un discurso que trascienda el escándalo inmediato y ofrezca una reflexión más profunda. La habilidad del artista radica en saber cómo manipular esa tensión.

La representación de ritos cristianos en un contexto de ridiculización abre un espacio para la crítica. En un mundo cada vez más secular, las instituciones tradicionales enfrentan cuestionamientos sobre su relevancia y su moralidad. Al abordar la religión con un enfoque satírico, “18 personas mareadas” desafía no solo la fe, sino también la forma en que esta ha influido en la construcción de identidades y normas sociales. La provocación aquí puede ser vista como una invitación a reflexionar sobre la espiritualidad en un contexto contemporáneo.

“18 personas mareadas” es, sin lugar a dudas, una obra que provocará reacciones encontradas. Para algunos, será un acto de valentía y autenticidad, un grito necesario en tiempos de censura y conformismo; para otros, será un exceso que cruza la frontera de lo aceptable. Pero precisamente en esa divergencia de opiniones radica su poder.

El arte moderno tiene la misión de incomodar, de remover los cimientos sobre los que construimos nuestras certezas. Al llevarnos al límite de lo aceptado, nos obliga a cuestionar nuestras percepciones sobre el amor, el abuso, la fe y la humanidad en su conjunto. El buen arte va más allá de la experiencia sensorial, es un llamado a la reflexión, un recordatorio de que la cultura, en todas sus formas, debe ser un espacio donde se pueda explorar la complejidad de la vida sin miedo a lo perturbador. En última instancia, es esta tensión entre el arte y la moralidad lo que enriquece el diálogo, y nos recuerda que, a veces, la incomodidad es el primer paso hacia el entendimiento.

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8 respuestas a “Ópera con escenas perturbadoras, escandaliza Alemania.

  1. Lo cierto es que desde hace unos años los directores artísticos de las óperas en Europa se atreven a ir cada vez más lejos en sus puestas en escena. Para mi gusto hay un fuerte componente de provocación en esto, y es una lástima porque se corre el riesgo de que el espectáculo se agote en la mera provocación.

    Creo que para quienes nos gusta la ópera lo importante es la música en primera instancia, que esté bien interpretada, por los solistas, la orquesta, el coro. La parte teatral es también importante, pero menos que lo anterior. Saludo.

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    1. Estimada Amira, cuando hay que diferenciar bien el caracter provocador e inquietante propio del arte contemporaneo, del desequilibrio emocional de algunos desquisidos que se llaman a sí mismo artistas. Creo que el ejemplo que nos ocupa, es más que representativo. Cordiales saludos.

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