“La mujer que grita”. Más allá de su historia.

Un nuevo estudio reveló nuevos detalles sobre esta momia, hallada en 1935, que tiene la boca abierta como si estuviera a punto de gritar o sintiera un dolor insoportable.

Fotografía de la parte frontal de la cabeza de la mujer momificada CIT8 fue tomada en 2023 en el Museo Egipcio (El Cairo, Egipto). La momia fue descubierta en Luxor, Egipto, cerca de la tumba de servicio de Senmut, el arquitecto durante el reinado de la reina Hatschepsut (1479-1458 a. C.). La boca de la momia está abierta de par en par, como si gritara. La momia lleva una peluca que consiste en trenzas, algunas inspeccionadas con material negro consolidado. La peluca está formada por dos secciones que se extienden por ambos lados hasta el nivel de los hombros. Las secciones de la peluca están desconectadas y ampliamente espaciadas en la parte superior de la cabeza.

Una mujer que vivió en el antiguo Egipto y cuya momia fue descubierta en 1935 habría podido morir en agonía, apuntan científicos en un artículo publicado este viernes en Frontiers in Medicine (https://www.frontiersin.org/journals/medicine/articles/10.3389/fmed.2024.1406225/full).

El ataúd de madera de la mujer, que fue enterrada hace 3.500 años en la región de Tebas, en el sur de Egipto, fue hallado en 1935 en la tumba de Senmut, quien fue una figura clave durante el mandato de Hatshepsut, una de las reinas más famosas de la XVIII Dinastía, que gobernó de 1479 a 1458 a. C.

Llama poderosamente la atención y ha sido objeto de rigurosos estudios científicos, el semblante de la momia, a la que bautizaron como «la mujer que grita», por tener la boca abierta como si gritara o sintiera un dolor insoportable. Aunque su nombre no se registró en ningún objeto perteneciente a la cámara sepulcral, los expertos suponen que podría ser un miembro cercano de la familia de Senmut.

Si bien fue hallada en el siglo pasado, un nuevo estudio en el que se usaron tomografías computarizadas para «diseccionar de forma virtual» la momia ha permitido evaluar su edad, así como identificar patologías y su estado de conservación. En cuanto a la extraña expresión de la mujer, los científicos dudan de que se deba a un descuido de los embalsamadores que se habrían olvidado de cerrar su boca, y proponen que se debe a una rara e inmediata forma de “rigor mortis”.

Muerte dolorosa y estrés emocional.

«Sugerimos que la razón de que la boca estuviera abierta podría ser una muerte dolorosa o estrés emocional y que la rigidez cadavérica hiciera que su rostro quedara congelado tal como estaba en el momento de la muerte», explicó Sahar Saleem, profesora de radiología en la Universidad de El Cairo y una de las autoras principales de la investigación. Asimismo, señaló que los embalsamadores no lograron cerrar la boca de la mujer y tuvieron que momificar su cuerpo antes de que se descompusiera, preservando así su rostro.

Fotografías del frente y del perfil derecho de la cabeza de una momia anónima (conocida como CIT8) fueron tomadas en 1939 en la Facultad de Medicina de Kasr Al Ainy en El Cairo, Egipto. La momia fue descubierta en Deir El Bahari (Luxor, Egipto), cerca de la tumba de servicio de Senmut (el arquitecto durante el reinado de la reina Hatschepsut (1479-1458 a. C.). Las fotografías muestran que la boca está muy abierta como si gritara. La momia lleva una peluca que está dividida en dos partes separadas que se extienden por ambos lados hasta el nivel de los hombros. Los dos lados de la peluca están unidos en la cabeza. La peluca se compone de trenzas largas oscuras. El pelo natural de la momia es visible cerca de la parte delantera del lado derecho de su cabeza.

Sin embargo, otro grupo de científicos considera que la llamativa expresión de la momia podría ser el resultado de procedimientos de sepultura o cambios producidos ya tras la muerte. «No creo que el embalsamador hubiera intentado inmortalizar ese espasmo para la eternidad», señaló Salima Ikram, profesora de la Universidad Americana de El Cairo, insistiendo en que podrían haber cambiado sus rasgos durante el demorado proceso de momificación, que se extendía por más de 40 días.

El equipo determinó que la mujer, que medía unos 1,55 metros y murió a los 48 años, sufría artritis leve, desgaste de los dientes y tenía osteofitos en las articulaciones. No obstante, la causa de la muerte de «la mujer que grita» se mantiene sin esclarecer para los científicos, no así, para los curiosos redactores existenciales de Lo Real Maravilloso. 


Apariencia de boca abierta y causa de muerte

Con la boca abierta de par en par, la mujer momificada parece estar gritando. El mecanismo de apertura de la boca está controlado por la articulación temporo-mandibular, que es mantenida por músculos y ligamentos que conectan la mandíbula con el cráneo. La apertura de la boca ocurre cuando estos músculos se relajan durante el sueño o cuando se descomponen después de la muerte. Con el fin de mantener la boca cerrada del difunto, los embalsamadores frecuentemente inmovilizaban la mandíbula atándola alrededor del cráneo.

Se desconocen los verdaderos antecedentes o circunstancias de la muerte de la mujer conocida como CIT8; Por lo tanto, la causa de su apariencia facial y grito, no se puede establecer con certeza.

La boca ampliamente abierta podría ser el resultado de una expresión facial de sufrimiento antes de la muerte, fijada por un espasmo cadavérico. El estudio también explora cómo el rigor mortis, los espasmos cadavéricos, la descomposición de los tejidos, las técnicas de entierro y las alteraciones postmortem pueden contribuir al aparente grito de angustia de una momia (mummy’s screaming appearance).


Desde el punto de vista médico, “gritar de angustia” puede interpretarse como una manifestación de dolor extremo, miedo intenso o una respuesta exagerada a un evento traumático. Este tipo de grito puede estar asociado con el dolor agudo originado por una lesión traumática grave; trastornos psiquiátricos, reacciones a situaciones de emergencia y situaciones de peligro inminente, donde el grito resulta una respuesta instintiva.

En el contexto de la filosofía existencial de Jean-Paul Sartre, autor que leí con énfasis en mi lejana adolescencia, “gritar de angustia” puede interpretarse como una manifestación de quebranto existencial. Sartre describe la angustia como una sensación profunda de desasosiego que surge cuando una persona se enfrenta a la libertad absoluta y la responsabilidad de sus propias decisiones. Aquí hay algunos puntos clave para entender esta interpretación:

Sartre sostiene que los seres humanos están condenados a ser libres, lo que significa que siempre tienen que elegir y, por lo tanto, son completamente responsables de sus acciones. Esta libertad puede ser abrumadora y generar pesar.

La angustia también puede surgir cuando una persona se da cuenta de que no está viviendo de manera auténtica, es decir, no está siendo fiel a su verdadera naturaleza y deseos. La percepción de la angustia, puede hacer que una persona se sienta objetivada y limitada en su libertad.

“Gritar de angustia” en el contexto sartriano, puede ser visto como una expresión de la profunda ansiedad y desasosiego que surge de la libertad y la responsabilidad inherentes a la existencia humana. En este contexto, puede simbolizar el clamor desesperado de un alma atrapada en un ciclo de sufrimiento y privaciones; es el grito silencioso de aquellos que, a pesar de sus esfuerzos, se ven constantemente enfrentados a barreras insuperables. Este grito puede reflejar la sensación de impotencia frente a un sistema que perpetúa la pobreza.

El dolor de sentirse invisible y olvidado, sin el apoyo de una red familiar o comunitaria; la fatiga en la batalla diaria por la supervivencia, donde cada día trae nuevos desafíos y pocas esperanzas de alivio, termina erosionando la dignidad y compulsa a la persona a gritar.

“Gritar de angustia” no es solo un acto de desesperación, sino también un llamado a la humanidad. Es una súplica por el reconocimiento, la empatía y un llamado a la acción. Detrás de cada grito, hay una historia de lucha y resistencia, y una invitación a construir un mundo más justo y compasivo.


Una cita de Jean-Paul Sartre, ejemplifica bien nuestra entrada de hoy: “El hombre está condenado a ser libre; porque una vez arrojado al mundo, es responsable de todo lo que hace.”

En plena discusión de la dinámica social de la angustia, hemos transitado en un recorrido mágico iniciado en el Antiguo Egipto y luego traslado a la realidad de hoy. Lo Real Maravillo, a propósito del “grito de angustia de una momia egipcia desesperada”, considera que:

«El eco de un grito de angustia, tiene su esencia de nuestra dimensión humana, en la lucha por la libertad y la búsqueda del significado de nuestras vidas. El anhelo de ser escuchados y comprendidos, va más allá de la historia y el paso de los siglos».

Declaración existencial que bien se aviene a la realidad asfixiante de nuestros días.


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Entre angustias, insomnios y pestes del olvido.

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