“Play”, es un ballet completamente loco de Alexander Ekman, que ha cosechado un gran éxito de público y agotado las ventas de sus videos en Amazon.
Se trata de un concentrado de euforias y visiones psicodélicas. Con una banda sonora original de Mikael Karlson interpretada en vivo por músicos situados en un entrepiso al fondo; visión que asemeja una celebración de los paraísos artificiales creados por Pink Floyd en su pleno apogeo. Este es un ballet completamente extraordinario y totalmente transgresor.

Durante su estreno en 2017, la crítica se mostró prudente, pero el público lo asimiló de inmediato, lo ha disfrutado, y pide más. Durante dos horas, los 37 bailarines del ballet de la Ópera de París disfrutan al interpretar una coreografía que los lleva de sorpresa en sorpresa, en un universo, en ocasiones blanco, y en otras totalmente negro; cientos de bolas verdes estallan e invaden el foso de la orquesta, transformándolo en una especie de piscina en la que saltan los bailarines, bailan y lanzan las esferas a un público eufórico y enloquecido, que devuelve todo lo que puede de las coloridas pelotas.
El programa mantiene un equilibrio perfecto entre sus dos partes:
Acto I: Escenario y bailarines vestidos de blanco fresco. Vibra la inocencia de la infancia. Hay aplausos y pinchos, un chiste, una burla, una invectiva. Los bailarines entran y salen como en un molino, toman accesorios, juegan con pelotas. Cualquier cosa puede pasar, incluso un cosmonauta, un payaso, o una elegante manada de ciervos con cabeza de madera. Luego, un tsunami de pelotas es arrojado al escenario, hasta transformarlo en una piscina repleta de esferas donde los bailarines crean un diluvio de imágenes y situaciones que seducen hasta la teatralidad, acompañados en vivos, de las pulsaciones orquestales de buen ritmo del compositor Mikael Carlsson.

Acto 2: No más juegos. Los bailarines se visten con corbata, anteojos y llevan maletines de escritorio. El tiempo corre. Y con ello viene su cuota de gestos repetidos y alienación adulta auténtica. No todo está perdido, nos cuentan, solo tienes que recordar por qué estábamos jugando. De hecho, el público lo recuerda.
«¡Básicamente, eso es lo que Alexander Ekman nos pidió que hiciéramos!», declaró entusiasmada la bailarina principal, Muriel Zusperreguy, elegida para Play. No paraba de decirnos: «¡El público tiene que querer acompañarte en el escenario, tiene que querer jugar contigo!». Este es un mantra que suele blandir el joven coreógrafo que asume su misión de animador y líder, sin aflojar la acuerda.
Durante los tres meses de ensayo, recuerda Muriel Zusperreguy: «Ekman, compartió con nosotros algunas de sus sesiones de meditación, con el fin de ser lo más eficaz posible, totalmente invertido, totalmente disponible. Era también una forma de respirar, de adaptarse a la respiración del otro, de encontrarse dentro de un grupo. Y probablemente también para relajarse, porque Ekman, es de los que impaciente, se come la vida».
Para el crítico de danza Florian Gaité: «Alexander Ekman es la recreación de la temporada, el soplo de aire fresco en un programa a menudo sofocante. En la urgencia de lanzar una sorpresa cada minuto en su escenario, opta por revivir objetos a los ojos del público, que no tiene que ir a la Ópera para reconocer lo que ya sabía, el deseo del revolucionario coreógrafo de renovar la institución».
«Ekman tenía una idea muy clara de lo que quería del cuerpo de baile en Play», confiesa el bailarín Muriel Zusperreguy. Durante los tres meses de ensayo, la pieza fue zurcida a nosotros, sin que él nos transmitiera ninguna imagen o referencia en particular. Bailábamos, hablábamos, manipulábamos objetos, improvisábamos. Lo intentó, lo probó, buscó hasta el final, hasta después de la primera. Tuvimos que desaprender a interpretar, desnudarnos, no jugar, ayudarnos unos a otros, tomar la energía de los demás si era necesario, no juzgarnos, no tener miedo al ridículo, calmar nuestros egos y encontrar nuestro lugar. Deshacerse del virtuosismo y la jerarquía es, sin duda, un gran golpe al hormiguero. Queda por conocer qué quedará de ella cuando el elfo sueco haya calmado su inquietud y creado su propia empresa en Suecia, con la que siempre ha soñado.
Alexander Ekman, es una personalidad burbujeante en la escena coreográfica contemporánea. Su lenguaje, visceral y teñido de humor, mezcla la teatralidad, con vocabularios clásicos y contemporáneos. Conocido por sus universos oníricos, se apodera del escenario con estructuras metálicas y bailarines suspendidos, llevados por un ritmo pegadizo de alta energía comunicativa. Si gusta de la danza moderna y experimental, Ekman es todo un suceso que no debes permitir dejar pasar.
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Maravilloso
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Muchas gracias
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Beautiful dance! 👌
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Thank you very much Priti. Yes, I think Alexander Ekman is really charming, all innovation. Happy start to the week.
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☺️🙏
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🩰
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Gracias Christine, cordial abrazo
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Espectacular
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Wow! Tengo una amiga maestra de danza moderna en la Universidad Estatal de Belo Horizonte. Se lo puedo compartir?
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Con gusto Álvaro, en honor para Lo Real Maravilloso. Cordial abrazo.
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Original y completamente innovador. Gracias por compartir. Un abrazo, querido Volfredo.
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Es una gran locora, pero como bien dices innovadoras y creativas, que bien bien al espectador inquieto. Feliz noche y un abrazo querida Marylia.
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Gracias a tí querida Marylia, siempre presente y esperada; así de grande de admiramos y queremos en lo Real Maravilloso. Un abrazo tropical
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Es recíproco. Besossss
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