Las 7 Maravillas de Macondo de Ávila.

La escena en que aparece en el río la armadura vieja y oxidada, es una de las primeras que se narran en la novela “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez.

José Arcadio Buendía, el fundador de Macondo, es un hombre curioso e inquieto que se interesa por los inventos que traen los gitanos cada año al pueblo. Un día, cambia su mulo y una partida de chivos, por dos lingotes de hierro imantados, creyendo que puede usarlos para extraer el oro de la tierra. Sin embargo, el gitano Melquíades le advierte que para eso no resultan útiles.

José Arcadio Buendía no le escucha y se dedica a explorar los meandros del río Magdalena con los dos lingotes, arrastrándolos por el suelo y recitando un conjuro. Su búsqueda resulta infructuosa, hasta que un día encuentra en el fondo del río una armadura del siglo XV, toda oxidada y soldada por el tiempo. Dentro de la armadura hay un esqueleto con un relicario de cobre que contiene un rizo de mujer.

Ilustración de la novela “Cien años de soledad”, obra cumbre del escritor colombiano Gabriel García Márquez.

Este hallazgo le revela a José Arcadio Buendía que Macondo, no es un lugar nuevo y virgen, pues posee una rica historia anterior, cargada de enigmas y magias. También le permite comprender, que su sueño de encontrar oro es una ilusión por la que ha desperdiciado todo su tiempo y recursos. La armadura vieja simboliza el fracaso y la frustración de José Arcadio Buendía, así como el contraste entre la dura realidad y la fantasía.

Fue en este momento de su vida, ya entrado en años y jubilado de sus tareas laborales como médico y profesor de Ciencias Clínicas, que José Arcadio aprendió de los golpes las analogías macondianas y las hizo parte inseparable de la corta vida que le restaba por vivir.

“Cien años de soledad”, es una de las novelas más importantes de la literatura hispanoamericana y universal, y nos presenta un mundo mágico y fascinante donde la realidad se mezcla con lo fantástico.

En “Cien años de soledad”, el autor nos narra la historia de la familia Buendía a lo largo de varias generaciones en el pueblo ficticio de Macondo; creación imaginaria inspirada en el pueblo natal de García Márquez, Aracataca, municipio colombiano del departamento de Magdalena.

En Macondo, los Buendía viven experiencias extraordinarias y maravillosas, como observar los enjambres de mariposas amarillas que precedían las apariciones de Mauricio Babilonia; diluvios interminables, alfombras voladoras, guerras civiles, alquimia y profecías de todo tipo. Sin embargo, los Buendía del mágico poblado, también sufren la soledad, la melancolía, la violencia y las consecuencias, destino trágico que los persigue.

La novela es una metáfora de la historia de América Latina y el Caribe, geografía marcada por el colonialismo, la lucha por la independencia y las dictaduras. García Márquez utiliza el realismo mágico para mostrar la complejidad y la riqueza de su cultura, así como las contradicciones y los desafíos que los nativos pobladores de América enfrentan durante el duro verano existencial que hace estallar los termómetros en todas partes.

Si vives en un pequeño pueblo que envejece y muere, como Macondo, que por analogías y genéticas malabaristas retrata en muchos aspectos a mi natal Ciego de Ávila, quizás puedas encontrar en “Cien años de soledad” la forma de levantar el ánimo y el deseo de vivir, sobrevivir o pervivir, en término de subsistencias todos los sinónimos son válidos. “Cien años de soledad”, te invita a soñar con un mundo donde lo imposible se hace realidad; donde el amor, la esperanza y la pasión pueden vencer a la soledad y la muerte, al tiempo que te llama a reflexionar sobre tu identidad, historia e incierto futuro.

Viajando entre analogías mágicas les invito a seguirme, a través de este segmento auto bibliográfico, donde frecuentemente olvido si respondo al nombre de Volfredo o José Arcadio, a través del habitáculo existencial del imaginario Macondo de Ávila.


¿Me ayudas a encontrar Las 7 Maravillas de Macondo de Ávila? He aquí mi propuesta inicial, sujeta a todo tipo de interacciones y cambios:

– Macondo: pueblo ficticio donde transcurre la mayor parte de la novela “Cien años de Soledad”, fundado por José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán. Es un lugar mágico y aislado, donde ocurren sucesos extraordinarios y fantásticos, como la peste del insomnio, la lluvia que duraba más de un año o el ascenso al cielo de Remedios la Bella. Macondo representa la historia, la cultura y la identidad de América Latina, amén del auge y decadencia de sus humildes habitantes condenados a la soledad.

– La casa de los Buendía: es el hogar de la familia protagonista de la novela, construido por José Arcadio Buendía y ampliado por sus descendientes. Es un espacio simbólico que refleja las vicisitudes, los secretos y las pasiones de los personajes. En ella se alojan el laboratorio del patriarca, el cuarto de Melquíades con sus pergaminos enigmáticos, el dormitorio de Amaranta con su mortaja tejida a mano, y el taller de Aureliano Segundo con sus animales disecados, entre otros lugares memorables.

Ferrocarril de Aracataca, pueblo natal de Gabriel García Márquez e imaginario ideal de Macondo.

– El tren o ferrocarril central: es el primer medio de transporte que llega a Macondo, traído por el gobierno conservador durante la guerra civil en tiempo de los mambises, digo, en tiempos fundacionales. Es una muestra del progreso y la modernidad que irrumpen en el pueblo, pero también del conflicto y la violencia que lo azotan. El tren trae consigo a los soldados, los comerciantes, los inmigrantes y los espectáculos circenses que transforman la vida de Macondo.

Estación del ferrocarril de Ciego de Ávila, hoy en la actualidad.

– El hielo: es el elemento que fascina a José Arcadio Buendía cuando lo ve por primera vez en una feria gitana. Es una metáfora del asombro y la curiosidad que siente el fundador de Macondo por el mundo y sus misterios. El hielo también simboliza lo inalcanzable, lo efímero y lo frágil de la existencia humana.

– La peste del insomnio o “covid” en su versión moderna: es una enfermedad que se propaga por Macondo y que impide a sus habitantes dormir y recordar. Es una alegoría de la desmemoria y el olvido que amenazan con borrar la historia y la identidad de un pueblo, esto hay que tenerlo en cuenta y no podemos dejar que pase inadvertido. Gracias al brebaje de Melquíades, los macondianos logran recuperar el sueño y la memoria, pero también se vuelven conscientes de su destino trágico.

– Los pergaminos de Melquíades: son los manuscritos que el gitano sabio deja en su cuarto antes de morir y que contienen la historia de los Buendía escrita en clave. Son el testimonio de un tiempo circular y repetitivo, donde todo está ya escrito y predestinado. Solo al final de la novela, Aureliano Babilonia logra descifrarlos y comprender el sentido de la saga familiar.

– El galeón español: barco que llegó a Macondo cargado de objetos antiguos y misteriosos, como armaduras, espejos, instrumentos musicales y un astrolabio. Es una fuente de asombro y curiosidad para los habitantes del pueblo, que se sienten atraídos por la belleza y la magia de esos artefactos. El galeón representa la conexión de Macondo con el mundo exterior y con el pasado histórico.


El realismo mágico, inspiración y alma de “Lo Real Maravilloso”, combina lo cotidiano con lo fantástico, creando mundos maravillosos y sorprendentes a los cuales amé desde muy joven, cuando la magia existencial rasgaba su ropa acusada de divisionismo ideológico.

El interés por la literatura es para muchos habitantes de Macondo, entre los cuales milito, una tabla de salvación que permite explorar imaginación y creatividad, al permitirte comunicar tus ideas, emociones y experiencias, mientras conoces otras perspectivas y culturas. La literatura es el arte de la expresión verbal, que te enriquece como persona y abre la mente a un mundo infinito de posibilidades, aunque en ocasiones, en términos de supervivencia, se hace necesario ocultar pensamiento e ideología tras las cortinas del realismo mágico.

Luego y en este orden, llega el amor por la naturaleza, el cual se manifiesta en la sensibilidad y respeto por el medio ambiente y los seres vivos. La naturaleza es fuente de inspiración y belleza, que ofrece a los aislados pobladores de Macondo, paisajes, sonidos, aromas y colores que llenan corazón y alma, de alegría y paz. La naturaleza es también bendición del Creador, que muestra al avizor atento el valor de la vida, la armonía y el equilibrio.

El realismo mágico permite ver más allá de lo evidente y lo racional, al descubrir el hechizo que existe en cada momento y en cada lugar de la geografía y la historia. Magia y maravilla te ayuda a soñar, a crear, a transformar y a vivir con la intensidad y esperanza que mereces, porque de llevar tu andar por otros derroteros, tendrías que enfrentar la cruda y asfixiante realidad del día a día, y las mariposas amarillas que preceden pasos, morirían de inmediato aplastadas por las sombras.

Macondo y Ciego de Ávila son dos ciudades que comparten una historia de sueños, luchas y transformaciones. Fueron fundadas en el siglo XIX por visionarios que buscaban un lugar para establecerse y prosperar y han sido escenario de guerras, revoluciones y cambios sociales que han marcado su identidad. Ambas tienen una riqueza cultural y natural común que las hace únicas y atractivas.

Macondo es la ciudad imaginaria creada por el escritor colombiano Gabriel García Márquez en su obra maestra Cien años de soledad. En ella se narra la saga de la familia Buendía a lo largo de siete generaciones, desde su fundación por José Arcadio Buendía hasta su destrucción por un cataclismo. Macondo es un lugar mágico, donde lo real y lo fantástico se mezclan, donde ocurren prodigios y calamidades, y el tiempo se dilata y se contrae. Macondo es una metáfora de la historia de América Latina, con sus luces y sombras, sus glorias, tragedias, esperanzas y desencantos.

Ciego de Ávila es una ciudad real ubicada en el centro de Cuba, capital de la provincia homónima. Fue escenario de importantes batallas durante las guerras de independencia contra el colonialismo español, como el cruce de la Trocha de Júcaro a Morón por Antonio Maceo y Máximo Gómez. Ciego de Ávila fue también refugios de inmigrantes árabes venidos del Líbano y cuna del autor de Real Maravilloso, analogía directa que comparte su inmovilismo solitario con macondo y sus 100 años de soledad.

Dedicado a Ciego de Ávila y sus Cien Años de Soledad.

Enlaces relacionados:

#Existencialismo

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#HistoriaMágica

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14 respuestas a “Las 7 Maravillas de Macondo de Ávila.

  1. No estoy seguro, leyendo de un tiron, cuales seran mis maravillas avileñas, tampoco sabria; si existieran, mencionar las de mi, tambien deteriorado, Jatibonico natal.
    No importa, si de algo ha valido hoy leerte, es para reafirmar nuestra mas profunda conviccion, de que a pesar de la dura realidad existencial, nada impide abrir las alas de la imaginacion y sobrepasar el vuelo de las amarillas mariposas hasta extasiarnos con el supremo objetivo de la vida: Disfrutarla!!!

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    1. Sabes, yo amo Cien Años de Soledad, fue de mis primeras novelas en la adolescencia temprana. Macondo forma parte de mi vida y por analogía se extiende al poblad donde habito y yago. Macondo de Ávila, la ciudad del realismo mágico. Un abrazo y feliz domingo.

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