La santidad ultrajada del río Jordán.

El río Jordán es un símbolo de la fe cristiana, ya que en sus aguas fue bautizado Jesús por Juan el Bautista, según narran los evangelios. Este acto marcó el inicio del ministerio público de Jesús y su revelación como el Hijo de Dios. El bautismo es un sacramento que significa el perdón de los pecados, regeneración espiritual e incorporación a la Iglesia.

En las aguas sagradas del Rio Jordán se desarrollaron varios hechos que marcaron el destino de Israel y la Iglesia: El primero de ellos, el cruce del río por Josué y el pueblo de Israel. Este hecho ocurrió después de la muerte de Moisés, cuando Dios le ordenó a Josué que condujera al pueblo a la tierra prometida. El río Jordán representaba el último obstáculo para entrar en Canaán, la tierra que Dios había prometido a Abraham y a sus descendientes. Dios hizo un milagro y detuvo las aguas del río para que el pueblo pudiera pasar en seco, como había hecho antes con el mar Rojo, Josué también ordena a doce hombres que colectaran doce piedras del fondo del río para construir un monumento como recordatorio del milagro que Dios hizo para ellos. Este hecho simboliza el poder de Dios para cumplir sus promesas y dar la victoria a su pueblo. También prefigura el bautismo cristiano, que implica dejar atrás la vida de esclavitud en el pecado y entrar de lleno en la nueva vida de libertad en Cristo (Josué 3-4; 1 Corintios 10:1-4).

Jesús fue bautizado por Juan el Bautista, en las otrora caudalosas y limpias aguas del río Jordán.

Las Sagradas Escrituras resultan explícitas al describir la curación del leproso Naamán en el río Jordán. Este hecho ocurrió durante el tiempo de los reyes de Israel, cuando el profeta Eliseo predicaba activamente. Naamán era un general sirio que padecía de lepra, enfermedad incurable e impura, según la ley mosaica. Al escuchar que había un profeta en Israel que podía sanarlo, fue a buscarlo con regalos y esperanzas. Eliseo le mandó a decir que se lavara siete veces en el río Jordán y quedaría limpio. Naamán se ofendió por la sencillez del remedio y estuvo a punto de irse, pero sus siervos lo convencieron de obedecer al profeta. Al hacerlo, su carne quedó como la de un niño y reconoció que solo había un Dios verdadero, el Dios de Israel. Este hecho muestra la gracia y el poder de Dios para sanar y salvar a quien se humilla y confía en él, sin importar su origen o condición (2 Reyes 5:1-19).

La Biblia también describe, de forma detallada, el bautismo que Juan el Bautista realizaba a los pecadores en las aguas del río. Juan fue el precursor de Jesús, el que vino a preparar el camino para el Mesías. Su ministerio consistía en predicar un mensaje de arrepentimiento y bautizar a las personas en el río Jordán como señal de su cambio de vida. El bautismo de Juan era una manifestación externa de un compromiso por seguir la voluntad de Dios y esperar la llegada del reino de los cielos. Juan antecede al bautismo de Jesús, que no solo limpiaría el pecado, sino que también impartiría el Espíritu Santo (Mateo 3:1-12; Hechos 19:1-7).

Por último, y sin dejar lugar a las dudas, el hecho de mayor relevancia acaecido en las aguas del sagrado Jordán, fue el bautismo de Jesús. Este hecho ocurrió al inicio del ministerio público de Jesús, cuando se presentó ante Juan el Bautista para ser bautizado por él. Aunque Jesús no tenía pecado, se sometió al bautismo de Juan para cumplir toda justicia y dar ejemplo a sus seguidores. Al salir del agua, se abrieron los cielos y se oyó una voz que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia». También descendió sobre él el Espíritu Santo en forma de paloma. Este hecho revela la identidad de Jesús como el Hijo de Dios, el Mesías prometido, y su unción con el poder del Espíritu Santo para llevar a cabo su misión. También inaugura una nueva era en la historia de la salvación, en la que Dios se hace presente entre los hombres a través de su Hijo (Mateo 3:13-17; Juan 1:29-34).

El río Jordán es un lugar sagrado para los cristianos, que lo visitan como parte de su peregrinación a Tierra Santa. Allí renuevan sus promesas bautismales y se unen a la experiencia de Jesús, que se identificó con nuestra condición humana y nos mostró el camino de la salvación.

¿Qué ha sucedido con las aguas del río Jordán en la actualidad? La respuesta es triste y penosamente lamentable: Las aguas del sagrado río han sido profanadas.


En la actualidad, los turistas llegan de cerca y de lejos, atraídos por la fe, para seguir los pasos de Cristo, para tocar el agua del río y conectar con eventos bíblicos.

Sin embargo, luego de un largo recorrido, encuentran que la cuenca inferior del río es un riachuelo contaminado de caudal pobre y aguas verdes en franco declive.

El deterioro del caudal es confluencia de varios factores, entrelazados al conflicto árabe-israelí de décadas de antigüedad, y la rivalidad por la valiosa agua en el Valle del Jordán, que está en disputa entre árabes e israelíes.

En la actualidad el río Jordán es un delgado riachuelo que fluye con aguas contaminadas.

Un tramo del río, por ejemplo, fue frontera hostil entre Israel y Jordania, durante la guerra. El agua del río también separa a Jordania en su orilla oriental de la Cisjordania ocupada por Israel durante la guerra de 1967 y hoy los palestinos reclaman como parte de su patria milenaria

EcoPeace (anteriormente, Amigos e la Tierra de Oriente Medio), ha denunciado durante años que la cuenca inferior del río Jordán, que corre hacia al sur hacia el mar de Galilea, está particularmente amenazada por décadas de desvío de las aguas del río y de sus afluentes para la agricultura y otros usos. Solo una pequeña fracción del flujo histórico de agua llega hoy a su término en el Mar Galilea, no muy lejos al sur del sitio donde Jesús fue bautizado. Esta es una de las muchas razones por las cuales el Mar de Galilea ha disminuido apreciablemente su tamaño.

La Biblia describe que Jesús fue bautizado en el río Jordán, pero no existe consenso sobre el lugar exacto donde eso aconteció. Tanto la orilla oriental del río, en la actual Jordania, como la occidental, albergan sitios bautismales donde se desarrollan rituales de fe, reflejo del atractivo perdurable religioso, histórico y cultural del río.

Tanto Jordania como el de Cisjordania brindan a los visitantes acceso al río, donde se encuentran frente a frente con un tramo estrecho del cuerpo de agua entre ellos. Una bandera de Israel en Qasr al-Yahud, en Cisjordania, sirve como recordatorio de que el río es una frontera que hoy separa dos mundos antagónicos.

La historia del río y de su agua ha sido tan políticamente tensa como sagrada, y por décadas las minas terrestres han acechado amenazadoramente en tramos de riberas que han sido convertidas en zonas de guerra.

Al ser entrevistado por los medios, Rustom Mkhjian, director general de la Comisión del Sitio del Bautismo, en Jordania, habló apasionadamente sobre el reclamo de autenticidad del sitio jordano y su preservación tal como era en la época de Cristo y Juan el Bautista y señala que el Jordán fue declarado por la UNESCO Patrimonio Mundial por su inmensa importancia religiosa para la mayoría de las denominaciones de fe cristiana que han aceptado este sitio como el lugar donde Jesús fue bautizado.

Construyamos puentes humanos de amor y paz. Las ambiciones y las guerras, una vez más, han profanado el hogar, el ejemplo y la obra de Dios.

#LoRealMaravilloso

#HondaDeDavid

#CambioClimático

#CalentamientoGlobal

#Existencialismo

#PeriodismoCrítico

#ReligiónyMagia

#Historia

https://www.volfredo.com/


27 respuestas a “La santidad ultrajada del río Jordán.

  1. Muy interesante y muy bonito relato. Volfredo, en estos días estamos viendo que la humanidad está siendo mal guiada hacia la perdición, venga, muchos dirían que ya está perdida. Y en la zona del Jordan hacen, las fuerzas del mal, todo por perjudicar, atacar y destruir a Israel. Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Se ha hecho de un rio sagrado una frontera de guerra, se ha contaminado su caudal y sobre explotado sus aguas y este es el resultado: un riachuelo altamente contaminado y sembrado de minas. Así de mal andan las cosas. Cordial abrazo y feliz fin de semana.

      Le gusta a 1 persona

  2. Hace unos años en un viaje a Jordania, nos acercamos a la zona de Betania, en la frontera con Israel, donde podía verse como en la orilla opuesta a la nuestra del río Jordán, había peregrinos bautizándose o rememorando la ceremonia del bautismo en sus aguas. Independientemente de nuestras creencias, y teniendo en cuenta además que estábamos en un país musulmán, había, para todos, algo muy místico y espiritual en lo que estábamos viendo y era muy emocionante estar allí. A pesar de todo, algo perdura. Un saludo, Volfredo

    Le gusta a 1 persona

    1. Este es un llamado a la reflexión, sin importar razones de credo y geografía, uno de los lugares más sagrados de la historia, se profana y ultraja a diario, además de ser una frontera de guerra. Eso resulta lamentable y penoso. Es un gusto contar con tus comentarios, feliz fin de semana y cordial abrazo.

      Le gusta a 1 persona

  3. Hay falta de concientización en muchos lugares del mundo sobre la importancia de cuidar el agua y no contaminar el ambiente. El río Jordán sobre todo, merece el mayor de los cuidados. Pero también todos los ríos, mares, lagunas y arroyos, ya que si no los cuidamos llegará un momento en que no habrá agua pura ni para tomar.
    Buenas noches Volfredo. Abrazo a la distancia.

    Le gusta a 1 persona

    1. Cerca de donde usted vive, en Uruguay, la sequía está ocasionando un daño inmenso, lo mismo ocurre en muchos lugares, en todos los continentes. Cuidar la naturaleza es un deber ético y a la vez es la clave de nuestra supervivencia como especie. Feliz domingo y cordiales saludos.

      Me gusta

  4. En esa zona del mundo que desde hace tantos años está en conflicto, nadie se ocupa de ver el deterioro del río Jordán, como en tantas otras que ya has descrito en #LoRealMaravilloso
    Es muy lamentable, querido Volfredo. Gracias por compartir.

    Le gusta a 1 persona

Replica a Gliceria Alonso Palmero Cancelar la respuesta