El pasado 28 de mayo celebramos sus cien años entre nosotros. Servando Cabrera Moreno (La Habana 1923-1981), fue un creador imbuido por la experimentación y la innovación constantes y nunca permaneció por mucho tiempo en un mismo sitio, temática o estilo. Su obra se fue desplazando, en rápidas permutaciones que lo llevaron a transitar de lo académico a las vanguardias, del expresionismo al retrato, de la influencia del primer Picasso a una manera personal de afrontar el desafío de pinar el cuerpo humano en una suerte de abstracción geométrica muy singular.

Fue grande entre los grandes, y uno de los pintores que mayor influencia ha ejercido en la pintura insular, caribeña y americana, desde la década de los setenta del pasado siglo, hasta el presente, razón por la cual Lo Real Maravilloso, ya le ha dedicado anteriores espacios y ha creado una galería virtual con sus obras, cuyo link de acceso en Pinterest les dejo a continuación y les invito a visitar:
Servando fue admirado en vida por los grandes de nuestra pintura, «léase Wifredo Lam, René Portocarrero, Mariano Rodríguez y Carlos Enríquez, entre otros», por su enorme talento como pintor, su calidad técnica y su pluralidad temática. Veamos que han manifestado los grandes de nuestra pintura en relación a su obra, al cumplir cien años de vida artística entre nosotros:
Wilfredo Lam y Servando Cabrera Moreno compartieron una amistad y una admiración mutua. Ambos se interesaron por el arte popular, la cultura, las religiones afrocubanas, y las vanguardias europeas, especialmente el cubismo y el surrealismo. Sin embargo, cada uno desarrolló un estilo propio y original, que reflejaba su visión del mundo y su compromiso social.
Lam expresó su opinión sobre la obra de Servando en varias ocasiones, destacando su talento, personalidad y evolución artística. En una carta de 1954, le escribió: «Me gusta mucho tu pintura porque es muy tuya y muy cubana. Tienes una gran fuerza expresiva y un sentido del color muy fino».

En otra carta de 1961, Lam le felicitó por su exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, donde presentó una serie de obras inspiradas en la Revolución Cubana. Le dijo: «Tu exposición es magnífica. Has hecho una obra de gran valor histórico y artístico. Has sabido captar el espíritu de nuestro pueblo y de nuestra época».
Lam también reconoció la influencia que tuvo Servando Cabrera en su propia obra, especialmente en sus famosas pinturas de la jungla, donde representó figuras híbridas entre humanos y animales, con máscaras tribales y cañas de azúcar. En una entrevista de 1976, afirmó: «Servando fue uno de los primeros que me habló del arte popular cubano, de las máscaras y los muñecos que se usaban en las fiestas y los rituales. Me mostró su colección y me fascinó. Eso me ayudó a encontrar mi camino hacia una pintura más auténtica y más cercana a mis raíces».
Lam mantuvo siempre una opinión muy positiva y respetuosa sobre la obra pictórica de Servando Cabrera, a quien consideraba un amigo y un maestro. Ambos contribuyeron al desarrollo del arte cubano del siglo XX, con propuestas originales e innovadoras, que fusionaban lo local con lo universal, lo real con lo imaginario, y lo político con lo poético.
René Portocarrero y Servando Cabrera fueron amigos y colegas, y se admiraron mutuamente. Portocarrero expresó su opinión sobre la obra de Cabrera Moreno en varias ocasiones, tanto en entrevistas como en textos escritos. En general, elogió su talento como dibujante y pintor, su capacidad para innovar y renovarse constantemente, y su valentía para abordar temas polémicos o difíciles. También reconoció su influencia en las generaciones posteriores de artistas cubanos.
Un ejemplo de las valoraciones de Portocarrero sobre Cabrera Moreno se puede encontrar en el prólogo que escribió para el catálogo de la exposición «Servando Cabrera Moreno: 50 años de pintura», que se realizó en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana en 1973. Allí, Portocarrero afirmó:
«Servando es un artista que ha sabido estar siempre a la altura de su tiempo. Ha sido un creador incansable, que ha explorado todas las posibilidades del dibujo y la pintura, desde el realismo hasta la abstracción, desde el retrato hasta el desnudo, desde la épica hasta la erótica. Su obra es una expresión auténtica y profunda de la vida cubana, de sus contradicciones y sus esperanzas, de sus luces y sus sombras. Servando ha sabido plasmar con maestría y sensibilidad la belleza del cuerpo humano, el drama de la historia, el fervor de la revolución, el amor a la patria. Su pintura es una obra comprometida, pero también una pintura libre, que no se somete a dogmas ni a modas. Servando es un pintor que ha hecho honor a la tradición pictórica cubana, pero que también ha abierto nuevos caminos para las generaciones futuras».
Mariano Rodríguez, pintor famoso por su cubanía, expresada a través de la pintura de sus gallos, palomas y campesinos, expresó en una entrevista realizada en 1979, sobre la obra de Servando Cabrera, a quien consideraba un maestro de la forma y el color: «Servando es un pintor excepcional, que ha sabido crear un estilo propio y original, basado en una profunda comprensión de la realidad cubana y de las tendencias universales del arte. Su pintura es vigorosa, expresiva y sensual, refleja su personalidad apasionada y comprometida». Asimismo, elogió su evolución artística, destacando que supo evolucionar del realismo social a una abstracción lírica, sin perder su identidad ni coherencia como pintor. En un texto publicado en 1981, Mariano afirmó: «Servando ha sido capaz de renovarse constantemente, sin traicionar su esencia ni su mensaje. Su obra es una síntesis de lo cubano y lo universal, de lo figurativo y lo abstracto, de lo racional y lo emotivo. Es un pintor que ha sabido trascender las modas y las influencias, y que ha dejado una huella imborrable en la historia del arte cubano».
No quiero terminar sin destacar las consideraciones que hizo Carlos Enríquez, destacado pintor cubano de estilo vanguardista y temática criolla que admiró a su compatriota con pasión y respeto, al que reconoció y como uno de los principales exponentes, original y valiente, del modernismo cubano.
En un ensayo titulado «Servando Cabrera Moreno y su pintura», publicado en 1959, Carlos Enríquez elogia la capacidad de Servando para expresar la realidad cubana con visión personal y crítica, que no limita a reproducir los aspectos folclóricos o pintorescos de la isla. Destaca, además, su dominio técnico, su uso del color y la luz, y su sentido del ritmo y la composición, afirmando que era un pintor que «no se conforma con lo que sabe, sino que busca siempre nuevas formas de expresión».
A cien años del nacimiento de nuestro Servando Cabrera Moreno, Lo Real Maravilloso levanta la copa y brinda: “Por la eterna vida y amplio reconocimiento de los grandes pintores cubanos del pasado siglo” ¡Salud y vida para todos!
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Salud y vida para todos
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Así mismo, mucha vida y bendiciones para todos
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Como siempre un gusto leer tus publicaciones, muy interesante.
Gracias Volfredo por compartir.
Lindo y bendecido inicio de semana.
Un abrazo
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Gracias Elvira, es un gusto saber que me lees y desearte una feliz y agradable noche de domingo. Cordial abrazo y bendiciones.
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Gracias Volfredo por tu gentiles palabras. Linda y bendecida noche.
Cordial abrazo y bendiciones también.
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