Honorables académicos, vulgares ladrones.

El Partenón, significado («doncella», «virgen», «célibe»), fue construido entre los años 447 a.C. y 432 a.C; en la Acrópolis de Atenas. Es el templo griego más conocido del mundo. Levantado sobre tres gradas, sus dimensiones aproximadas alcanzan 69,5 metros de largo, por 30,9 de ancho, y 14 metros de altura.

Partenón de Atenas. Creative Commons.

En el siglo VI d.C; el Partenón se convierte en una iglesia cristiana. Después de la conquista otomana, fue transformado en mezquita y en 1460, se adiciona a la estructura un minarete.

En 1687, los turcos utilizaron el Partenón como depósito de pólvora. Durante el sitio sobre Atenas realizado por almirante Francesco Morosini al frente de las tropas de la República de Venecia, un cañonazo hizo impacto sobre el Partenón y causó una enorme explosión que destruyó gran parte de la edificación, preservada en buenas condiciones hasta entonces.

El posterior proceso de deterioro y erosión continuó, pero no terminó ahí. A principios del siglo XIX, el embajador británico en Constantinopla, Thomas Bruce. conde de Elgin, decidió quitar la mayor parte de la decoración escultórica que quedaba integra en el monumento (frisos, métopas, frontones) y trasladarlos a Inglaterra para venderlos al Museo Británico. La retirada del material escultórico del Partenón bajo la dirección de Lusieri comenzó en 1801 y se prolongó hasta 1812. En total, durante los años que financió la excavación y la retirada, Lord Elgin adquirió 247 pies del friso, 15 metopas y 17 esculturas frontales, que viajaron a Gran Bretaña, donde se exhiben en la actualidad, en una de las colecciones más significativas del Museo Británico, conocida como los “Mármoles de Elgin” o los “Mármoles del Partenón”.

Los restos del conjunto que conforman la acrópolis, y el Partenón, fueron declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en el año 1987. A día de hoy, en el Museo de la Acrópolis de Atenas, solo se exhiben copias de las piezas originales.


La joya de la corona de la colección del Museo Británico es, sin duda, la galería con las antiguas esculturas del Partenón de Grecia. En Inglaterra se conocen como «los mármoles de Elgin», en honor a Lord Elgin, que fue quien las sustrajo y trasladó al museo a principios del siglo XIX.

Conscientes de ello y de la polémica que genera su pertenencia, el Museo Británico al aborda este tema subraya que: «a principios del siglo XIX, Lord Elgin, embajador británico en el Imperio otomano, actuando con pleno conocimiento de las autoridades otomanas, trasladó a Inglaterra más de la mitad de las esculturas que quedaban entre las ruinas derruidas y abandonadas del Partenón».

Al finalizar la ocupación otomana de Grecia en 1832, se inició una campaña para recuperar las reliquias patrimoniales que los ingleses sustrajeron del país. Un siglo más tarde, en 1925, varios organismos griegos señalaron que las piezas que el conde de Elgin sustrajo, debían regresar a Grecia, lugar de origen y pertenencia, argumentando que, quien autorizó a Lord Elgin para sacar los frisos era un país invasor y, por lo tanto, no tenía autoridad para otorgar un permiso de esa naturaleza.

Esta disputa se retoma en 1983 cuando se realizó por primera vez una solicitud formal para la devolución permanente a Grecia de todas las esculturas del Partenón que en la actualidad permanecen en el Museo Británico. En aquel entonces, la ministra griega de Cultura, Melina Mercouri, declaró que los mármoles del Partenón eran el «orgullo», «identidad», «alma» y «herencia cultural» de los griegos y formalizó la petición al Gobierno Británico. Tras aquellas declaraciones se abrió una cadena de reuniones y debates que hasta día de hoy prosiguen sin resultado alguno. En respuesta a la solicitud de la ministra, tanto la directiva del museo como el Gobierno Británico señalaron que eran dueños legítimos de aquellas obras y desde entonces se han negado a devolver los mármoles a sus legítimos dueños.


Informaciones recientes han sugerido que el presidente del Museo Británico, George Osborne, está cerca de llegar a un acuerdo con el gobierno de Grecia para que los mármoles pueden regresar de forma temporal, en calidad de préstamo, al país heleno.

Mármoles del Partenón. Museo Británico. Getty images.

La posición de la secretaria de cultura de Reino Unido, Michelle Donelan, fue mucho más enérgica: Los Mármoles del Partenón «pertenecen aquí, a Reino Unido» y no deben ser devueltos a Grecia, declaro el pasado 11 de enero, en una entrevista con la BBC.

Estas obras, conocidas en Reino Unido como los “Mármoles de Elgin”, se encuentran actualmente en el Museo Británico.

La mencionada secretaria de cultura, declaró a la BBC, que devolverlos permanentemente a Grecia «no es la intención» del gobierno británico, ya que «abriría una caja de Pandora» y sería un «camino peligroso» a seguir: «Abriría la puerta a que se cuestione todo el contenido de nuestros museos», declaró.

El Museo Británico tiene prohibido por ley devolver permanentemente las obras de arte a Grecia. Pero se especula que un trato podría implicar que las esculturas se enviaran a Atenas en préstamo o rotación, a cambio de objetos clásicos griegos que nunca antes se han visto fuera de Grecia.

Grecia ha permanecido durante más de un siglo, reclamando al Museo Británico las esculturas y frescos que le pertenecen y forman parte de su patrimonio. Estos mármoles fueron tallados por escultores griegos, cuatro siglos antes de Cristo; cuando el actual Reino Unido estaba integrados por aldeas rústicas desordenadas sin organización política alguna.


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