La reina Victoria, nos invita a su boda.

A principios del siglo XX, el Imperio británico llegó a cubrir una quinta parte de la superficie del mapa terrestre (35.000.000 km²) y albergaba a un cuarto de su población mundial (unos 450-500 millones de habitantes). En su apogeo, durante la “Era victoriana”, el Imperio Británico se convirtió en el país más extenso que ha existido a lo largo de la historia, de ahí la expresión utilizada por los historiadores para describirlo. “En el Imperio Británico, el sol no se pone”.

La expansión el Imperio llevó consigo al rápido desarrollo del comercio internacional, la industrialización, la legislación británica y la lengua inglesa. En la actualidad, el éxito de la difusión de la cultura británica, su lengua y valores; marca de forma profunda el mundo contemporáneo, caracterizado por la globalización y el dominio internacional del inglés.

El 22 de enero de 1901, muere la reina Victoria del Reino Unido, soberana cuyo legado se mantiene y acrecienta al tiempo que dio nombre a una época durante sus 63 años de reinado.


Alejandrina Victoria de Hannover nació en 1819 en Londres, hija de Eduardo de Hannover, hijo a su vez de Jorge III del Reino Unido, y de la princesa alemana Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld. Aunque al nacer era la quinta en la línea de sucesión, ascendió al trono con dieciocho años en 1837, tras la muerte de su tío Guillermo IV, ya que el resto de los posibles herederos, incluido su padre, habían muerto años antes, sin dejar hijos que les sucedieran en el trono.

Victoria se casó en 1840 con su primo materno, Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, que se convirtió en el pilar de su vida y con el que tuvo nueve hijos, a quienes casó con miembros de distintas casas reales europeas. Llegó a tener 42 nietos repartidos en distintas monarquías, por lo que se la conoce como “la abuela de Europa”. Su reinado fue el segundo más longevo del Reino Unido, solo superado por el de su tataranieta, la reina Isabel II, actual monarca británica y, reina de dieciséis de los estados soberanos que forman parte de la Mancomunidad de Naciones.

Victoria fue la mujer más poderosa de su época, a pesar de delegar muchas de sus funciones reales en su marido, por considerar que las mujeres no estaban hechas para la política.

Tras la muerte del príncipe Alberto en 1861, la reina cayó en una profunda depresión, se retiró de la vida pública durante años y llevó luto por el resto de su vida. Aun así, no abandonó sus funciones de soberana y, su mediación a favor de la paz en los conflictos bélicos de Europa.

En la amplia historiografía documental sobre la reina Victoria, un hecho resulta evidente y a la vez, felizmente contrastante, la reina se casó enamorada y palpitante de felicidad, porque el destino quiso para ella, que, en las tradicionales nupcias que solían pactarse en las realezas europeas desde mucho antes de nacer, coincidieran las obligaciones soberanas con sus simpatías y preferencias personales: La reina amó con devoción durante toda su vida, al príncipe que le fue asignado por esposo y de ello dio sobradas pruebas a lo largo de su prolongada vida.


La reina Victoria se casó con su primo, el príncipe Alberto el 10 de febrero de 1840 y eligió para la memorable ocasión llevar un vestido de boda de satén de seda blanco, lo cual fue considerado una elección inusual en un momento en que eran más habituales usar trajes de colores vivos. El encaje de Honiton utilizado para su vestido de boda dio un impulso importante a la fabricación del bordado en Devon.

Ceremonia nupcial de la reina Victoria con su primo, Alberto de Sajonia, 10 de febrero de 1840. Sydney Morning Herald.

Fue tal la popularidad del vestido entre las clases pudientes de la época, que se atribuye a la reina Victoria la tradición del blanco de novia, en encaje, velos y cola; hecho que mantiene autenticidad y vigencia hasta el día de hoy.

Los detalles de la confección del delicado y original vestido, se conservan en la actualidad y mantienen su influencia en el mundo de las altas costuras y el buen vestir contemporáneo.

El encaje fue diseñado por William Dyce, director de la entonces Escuela de Diseño del Gobierno (más tarde conocida como Royal College of Art), y montado sobre un vestido de satén blanco confeccionado por Mary Bettans. El vestido nupcial estaba adornado con un volante ancho y encajes hechos a mano en Honiton y Beer, en Devon, lo cual demostró el apoyo de la reina a la industria artesanal del encaje en Inglaterra.

Flores de azahar, un símbolo tanto de pureza como de fertilidad, también adornaban el corpiño del vestido. El velo, que combinaba con el volante del vestido, tenía 3,60 m de largo por 68 cm de ancho y caí con suavidad sobre la larga cola de 5,5 m de largo, llevada por sus damas de honor, vestidas de blanco.

Victoria utilizó como joyas, un collar y pendientes de diamantes que le obsequió el sultán otomano, y un broche de zafiros que Alberto le regaló el día anterior. Las zapatillas eran del mismo color blanco del vestido.

Así describió la reina sus preferencias con sencillez: «Llevé un vestido de satén blanco, con un profundo volante de encaje Honiton, una imitación de un diseño antiguo. Mis joyas eran mi collar y mis pendientes de diamantes turcos y el hermoso broche de zafiro de mi querido Alberto».

La reina Victoria y el príncipe Alberto a su regreso del servicio matrimonial en el palacio de Saint James, Londres, 10 de febrero de 1840. Grabado de S. Reynolds. después de F Lock.
La reina Victoria y su traje de novia. Imagen tomada por Roger Fenton el 11 de mayo de 1854.

La fotografía como técnica, ya existía en 1840, al tiempo de la ceremonia nupcial, pero no estaba plenamente desarrollada. Una serie de fotografías tomadas por Roger Fenton el 11 de mayo de 1854 de Victoria y Alberto son a menudo descritas como fotografías de la boda, cronología que resulta imposible y fue refutada La Colección Real, que las considera imágenes editadas y recreadas con posterioridad al casamiento.

En 1847, Victoria encargó a Franz Xaver Winterhalter pintar un retrato de ella, con su traje de boda, como un presente de aniversario para el amado príncipe Alberto. Este cuadro, es considerado hoy un referente mundial; testimonio inequívoco de un suceso que marco para siempre las confecciones y el mercado de las modas.

Reina Victoria. Óleo de Franz Xaver Winterhalter, 1847.

En la actualidad, vestir a una novia en sus primeras nupcias constituye todo un desafío, pinceladas de color y variaciones de estilos, formas y tamaños se presentan a diario, algunas de uso práctico que respetan a la vez la tradición y el buen gusto, otras, por el contrario, devenidas en apologías del mal gusto y la simplicidad grosera.

Mañana venimos por más sobre la moda de las ceremonias nupciales, ya las modelos se disponen a adentrase en una nueva pasarela mágica de Lo Real Maravilloso.


Wikimedia Commons alberga una galería multimedia sobre Franz Xaver Winterhalter

LoRealMaravilloso

https://www.volfredo.com/


2 respuestas a “La reina Victoria, nos invita a su boda.

  1. El blog Lo Real Maravilloso , dirijido por Volfredo Camacho nos da la oportunidad de conocer lindas e importantes historias que desconocíamos, entre ellas se encuentra la publicación sobre La Reina Victoria , durante la “Era Victoriana “ donde el imperio Británico , fue el más extenso que existió en la historia, datos muy importantes, en1819 nace Victoria de Sjonia, con tan solo 18 años ascendió al trono ya su tío Guillermo IV y el papá de la misma hablan muerto sin dejar herederos. Para un príncipe en el trono, y en esa época antes de nacer Victoria, ya le habían elegido su esposo, siendo este el principe Alberto quien era primo materno de ella, pero a pesar de todo eso ella se casa y amó con devoción toda su vida, tuvieron 9 hijos y 42 nietos a quienes repartieron en distintas monarquías. Cuenta la historia que la llegaron a nombrar como “La Abuela de Europa y su reinado fue el 2do más longevo del Reino Unido quien fue superado por su tataranieta, la reina Isabel, quien actualmente es es la monarca Británico y reina en 16 estados soberanos, tambien es digno de destacar, que La Reina Victoria cuando se fuea casar eligió para su boda el traje blanco tradición que se lleva acabo en la actualidad ella dacia, que llevar el vestido blanco y flores Azahar era símbolo de la pureza y fertilidad, cuando muere el principe Alberto cae en profunda depresión se retiró durante años de su vida pública, guardando luto por el resto de su vida sin abandonar nunca su función de Soberana, datos importantes que quedaron escrito para la historia y lo conocemos hoy gracias a Volfredo quién escribe con mucho amor e interés para el blog Lo Real Maravilloso. Estoy muy feliz por pertenecer a Lo Real Maravilloso y seguirlo.

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