“Pinto flores, para que así no mueran”.

Te juro que sucedió así. Estaba irritado, torpe y mal dormido, comprenderás que, con el intenso calor y humedad de nuestro trópico, defenderte del olvido constituye todo un desafío. Pero el hecho de imaginar que lucho por rescatarte, me hace despeñar por un abismo existencial, que solo existe antes mis ojos.

Soy el último de los surrealistas vivo del planeta, y asumo el hecho ante la Sagrada Biblia, mis responsabilidades civiles y penitencias. De frente y de pie, porque los escritores surrealistas, no estamos hechos para hincarnos de hinojos, muchos menos con los ojos vendados y de espaldas, eso se lo dejo a los exegetas que hacen pirotecnias con las palabras, tratando de pintar héroes, donde solo existen fusilamientos ridículos.

Goya pretende acallar mi verbo, y realista e intolerante me llevó en una de mis pasadas muertes, ante el pelotón de fusilamiento. Era 3 de mayo, lo recuerdo con precisión.

“El tres de mayo de 1808”, Francisco de Goya y Lucientes. Museo del Prado.

Paradoja, sobre vivo o pervivo, lo desconozco, son tiempos difíciles y en el espacio estelar se escuchas gritos de socorros que se pierden en el vacío, algunos proceden de tu garganta Frida, he logrado reconocerlos.

Entonces inclino mis artes de guerras postrándome ante tus pies, y suplico me confieras el placer de soñarte: Caballero Volfredo, señor de la manchega llanura, émulo del Quijote, yo, Dulcinea del Toboso, te autorizo a amarme.

Se hace la magia, mientras Dalí me hace un guiño y Breton sonríe por compromiso, porque en Montparnasse todos se han percatado cuanto nos odia, sus celos le matan, y no soporta la idea de perder protagonismo.

Retomo el argumento, por favor no critiques mis distracciones, recuerda que te hablo desde mis sueños y trato de sacar ventajas del lenguaje surreal que me fue otorgado por una ninfa trasnochada.

Retomo el argumento una vez más, no debo olvidarlo, retomo el argumento, retomo el argumento; desconozco las veces que lo repito para no olvidarte cuando despierte. Eso nos sucede a todos, soñamos y nos soñamos, y al despertar, surge el juez apócrifo de la amnesia y me hace olvidar, lo mucho que disfruté tu presencia en mis imágenes oníricas.

Retomo el argumento, ¿será octosílabo?, los sueños no van bien con la métrica española, mucho más si testificas a favor del castellano, en contra de las muchas lenguas que hacen nuestro idioma.

Retomo el argumento y voy directo a mi programa de edición favorito y tomos dos, no más de tres colores para tu imagen: negro, blanco y gris, todos para ti, quiero traerte de vuelta con la edición de tus fotos en escala de grises.

Luces bien al natural. Todos en México conocen tus pobladas cejas unidas al centro y tu negativa a depilar el bigote, y te admiran así; mucho más, cuando adornas tu cuello con un collar de espino y permites se posen luciérnagas en tu pelo, mientras tratan de iluminar de forma discreta, tu penoso recorrido por la vida.

“Autorretrató con collar de espino”, Frida Kahlo.

Una vez abristeis tus venas y confesaste en la intimidad; “Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida: uno es del tranvía, el otro es Diego. Diego fue el peor de todos”. De ello debemos dejar constancia para no olvidar.

En una ocasión te escuché decir que los verbos se pueden inventar: “Quiero decirte uno: yo te cielo, así mis alas se extienden enormes para amarte sin medida”. Me resultó agradable tu donosura, porque yo también te “cielo” mucho y de una forma u otra, siempre te he “cielado”.

“El ciervo herido”, autorretrató. Frida Kahlo.

En tu último autorretrato eras un ciervo herido, la mucha sangre que brotaba de tu cuerpo indicaba ya tu temprana muerte. Martí también tuvo una muerte temprana, sangraba por sus heridas mientras se abría paso a la Gloria, montado sobre la grupa de un blanco caballo. Martí en su muerte, te trajo una vez más a mis sueños, resultó entonces fácil entender:

Mi verso es como un puñal
que por el puño, echa flor.
Mi verso es un surtidor
que da un agua de coral.
Mi verso es de un verde claro
y de un carmín encendido.
Mi verso es un ciervo herido
que busca en el monte amparo.

Para despertar, tengo que darme palmada en los cachetes, convencido estoy que cuidas de mí y te irita que me haga daño. Entonces apareces con todos tus retratos, en una gigantesca galería de sutiles grises, que he creado para ti mientras soñaba. Dicen los eruditos que esa propiedad única, es la obra del fluir de la conciencia, y que Sigmund Freud enloqueció de rabias, cuando descubrió que robé su método analítico para perseguirte en mis sueños.


La vida de Frida Kahlo Calderón, estuvo marcada por el infortunio de contraer poliomielitis de pequeña, que dejó como secuela permanente, la pierna derecha mucho más delgada que la izquierda. Para exaltar desgracias, el 17 de septiembre de 1925 Frida sufrió un gravísimo accidente: el autobús en el que viajaba fue arrollado por un tranvía, quedando aplastado contra un muro. Las consecuencias fueron terribles: su columna vertebral quedó fracturada en tres partes, sufrió además roturas en dos costillas, en la clavícula y tres en el hueso pélvico. Su pierna derecha se fracturó en once partes, y un pasamanos la atravesó por la cadera izquierda hasta salir por la vagina. Esta desgracia la marcaría de por vida y sería algo que posteriormente reflejaría en sus cuadros.

No pudo procrear, esa fue una más de sus muchas frustraciones, el desgarro de la vagina la hizo siempre aborta en contra de su voluntad y vehementes deseos.

Fue autora de unas 200 obras, principalmente autorretratos, en los que proyectó sus dificultades por sobrevivir y su vida llena de angustias.

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón (Coyoacán, 6 de julio de 1907, 13 de julio de 1954), in memoriam.

#LoRealMaravilloso

#ArtesVisuales

https://www.volfredo.com/


17 respuestas a ““Pinto flores, para que así no mueran”.

  1. Te felicito Volfredo. Has creado una entrada sobrecogedoramente bella, muy sentida, toca la fibra, hacia una mujer y artista, hermosa y admirada. Un homenaje magnífico. La galería de fotos, un tesoro.

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    1. Muy feliz con tus comentarios, al tiempo que te voy la bienvenida al blog de Lo Real Maravilloso. Hablar de Frida resulta sensible y a la vez fácil, ella tomo la delantera, abrió sus venas para nosotros, está en su obra, en sus muchas angustias que sangran.
      Feliz tarde.

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      1. Gracias Volfredo, ya estoy inscrito a tu blog, hace un tiempo, lo tengo en el lector, y consta ahí que te sigo «siguiendo», pero cuando te visito me sale siempre para darle a «seguir» y me cuesta poder comentar, tengo que darle a seguir cada vez. En fin, paciencia.

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  2. Me gustó mucho el texto y su enfoque auténtico, pero, sobre Frida, a la que tantas, cuartillas le han dedicado, encumbrados escritores, les ha faltado en su momento, una galería de fotos acompañantes, como la q dispuso, a nuestro alcance, nuestro Amigo/ vecino, el Dr. Camacho, q reinventó, está nueva obra, que nos brinda en bandeja de plata, a través, de su blog: Lo Real Maravilloso, que sería de nosotros en medio de Apagones y vicisitudes de todo tipo, si no tuviéramos, esta pastilla relajante, superior en su efecto, al Clonazepan.
    No, a los quimicales y Sí a lo natural. Gracias hermano.

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  3. Hola, primera vez que doy el salto de hacer comentarios. Me encantan las reflexiones de ‘Frida Kahlo’. Aprovecho para agradecerte, hacernos conocer su historia. Así mismo, también quiro darte las gracias por los numerosos ‘me gusta’ que has ido dando a mis contenidos, y que no sabía como responder. Poco a poco iré aprendiendo más del programa. Me reitero… ¡¡¡GRACIAS!!!

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