La noticia llegó así, sutil y macabra: “Las críticas hacia el youtuber estadounidense Logan Paul no han cesado tras la publicación de un video en el que relata el hallazgo de un cadáver colgado de un árbol, en el bosque japonés de Aokigahara.

Logan Alexander Paul, nacido en Westlake, Ohio, el 1 de abril de 1995, es una celebridad de internet, youtuber, actor, luchador y boxeador aficionado estadounidense. Consiguió su fama a través de compartir sketches humorísticos en el servicio de video de Internet Vine. Después de la publicación de su primer vídeo en YouTube el 12 de septiembre de 2016, Logan Paul tuvo una exitosa carrera en la red gracias a sus blogs. Hasta que en diciembre de 2017 hizo un viaje a Japón dónde visitó el “Bosque de los Suicidios”, bosque famoso entre los japoneses por los múltiples casos de suicidio que han tenido lugar entre sus árboles.
Cuando se adentraron en el bosque se sorprendieron al ver que había un hombre muerto colgado de un árbol y el youtuber decidió seguir con el video que estaba grabando para según él «acercarse al fallecido» y mostrarlo en cámara. Esta acción la realizó sonriente y con el mayor irrespeto hacia el cadáver.
El vídeo tardó solo 24 horas en viralizarse y ser blanco de críticas por múltiples plataformas de Internet y programas informativos de televisión. Logan Paul arruinó sus contratos y comenzó a decaer en suscriptores rápidamente.
El Aokigahara es un bosque de 35 kilómetros cuadrados ubicado al noroeste del monte Fuji, a 100 kilómetros al oeste de Tokio, en Japón. Este espacio natural de gran belleza, conocido como el bosque de los suicidios, posee un denso manto de pinos que atesora y oculta historias desafortunadas y leyendas endemoniadas de la mitología japonesa. De hecho, existen poemas con 1.000 años de antigüedad que hablan de este rincón japonés como un “bosque maldito”.

A pesar de ser un escenario lúgubre no deseado, el bosque Aokigahara está poblado de árboles centenarios, formaciones de lava y cuevas subterráneas, formadas a partir de las erupciones volcánicas sucesivas del vecino Monte Fuji, volcán considerado sagrado que simboliza a Japón.

En el interior de esta extensión frondosa reina el silencio absoluto y una inquietante oscuridad (los aparatos electrónicos no funcionan aquí y el viento queda bloqueado por los árboles, lo que lo convierte en un lugar muy silencioso). La vida silvestre es casi inexistente y la zona está cuajada de cavernas. El bosque es un mar de árboles tan profundo e intrincado, que resulta fácil perderse, razón por la cual, los excursionistas que penetran en la floresta suelen dejar cintas de colores atadas a los árboles para facilitar el regreso a los suicidas arrepentidos que en él se internan. Y es que Aokigahara es uno de los lugares de Japón donde más suicidios se cometen.
Tal es la afluencia de personas que acude cada año a quitarse la vida a este tenebroso bosque, que el gobierno de Japón instaló diversas señales de advertencia en varios idiomas para intentar cambiar la opinión de los que acuden por este motivo. En los mensajes pueden leerse: “Tu vida es un hermoso regalo de tus padres”. “Por favor piensa en tus padres, hermanos e hijos”. “No te lo guardes. Habla de tus problemas”, “No sufras solo, antes, contacta con alguien”’. Y muchos otros mensajes, redactados de igual forma y semejante intención.
Algo más inquietante aún, si cabe, es pasear por el bosque y ver los detalles a modo de recuerdo que los familiares de los suicidas depositan justo en la zona en la que acabaron con su vida. El escenario es desolador.
«El aislamiento es la principal causa para la depresión y el suicidio», dijo a la BBC Wataru Nishida, psicólogo de la Universidad Temple de Tokyo. Los kamikazes y la tradición japonesa del harakiri, considerados como una “muerte honorable» en épocas pasadas, se esgrimen como las razones que justifican esta problemática. En la sociedad japonesa el suicidio se ve como una manera natural de asumir una responsabilidad.
En Japón, el suicidio es la principal causa de muerte en los hombres entre 20 y 44 años, cifras que ha aumentado in crescendo a partir de la crisis financiera de los años noventa.
Tras un gran número de suicidios en 2004 (un total de 108), las autoridades decidieron dejar de informar de las muertes, por miedo a que esta práctica se glorificase. La prefectura de Yamanashi, donde se ubica el bosque, empezó a contratar personal en 2009 para que patrullasen el bosque y se acercaran a cualquiera que no tuviera aspecto de turista. Aunque esto ha ayudado a impedir suicidios en algunos casos, todavía hay frecuentes informes de descubrimientos de cadáveres.
¿A qué se debe la elección del bosque de Aokigahara para morir?
El origen de este suceso desgarrador, hay que buscarlo siglos atrás, en el génisis de la milenaria cultura japonesa. Durante el siglo XIX, las familias pobres abandonaban a sus ancianos o familiares enfermos en el bosque para que murieran, practicando una forma de «eutanasia» que en japonés se llama “ubasute”, en la que las personas mayores eran desahuciadas en los bosques para que murieran allí, sobre todo en épocas de sequía y hambruna, convirtiendo al Aokigahara en un lugar hechizado por las almas de los niños y ancianos que fueron abandonados. Esta creencia, está fuertemente arraigada en los pobladores de la región, que aseguran escuchar de noche, traído por los ecos que recorren el bosque, el llanto de los muertos y sus llamados pidiendo auxilio.
En 1960, Seicho Matsumoto, prolífico escritor y periodista japonés cuya obra literaria cubre gran parte del siglo XX, publicó el cuento Kuroi Jukai «El negro mar de árboles», historia que cuenta la vida de una pareja de enamorados, que decide quitarse la vida en este lugar.
De mayor macabro impacto emocional resulta el “Manual completo de suicidio” de Wataru Tsurumi, publicado en 1993, que describe el bosque Aokigahara como un sitio «perfecto para morir».
El tétrico libro de Tsurumi, fue publicado por primera vez el 4 de julio de 1993 y de inmediato se vendieron más de un millón de copias. El libro, que consta de 198 páginas, contiene un gran número de descripciones explícitas de distintos métodos de suicidio, como sobredosis, ahorcamiento, defenestración, envenenamiento por monóxido de carbono, etc. El autor no demuestra preferencia por los métodos menos dolorosos o dignos. El libro alberga información respecto a cuestiones como el dolor que causa, el esfuerzo que requiere, la apariencia del cuerpo y la letalidad del procedimiento.
El “Manual completo de suicidio”, logra demostrar que ciertos métodos populares tienen una tasa de éxito muy bajo. Por esta razón, algunos médicos forenses atribuyen al libro, el alza del éxito en los suicidios desde su publicación.
Cada capítulo comienza con una gráfica en la que se evalúa el método en cuestión en términos de dolor, esfuerzo requerido para la preparación, apariencia del cuerpo, impacto que puede causar en otros y su mortandad. Cada uno de estos tópicos es evaluado con calaveras. Cinco calaveras indican el rango más alto.
El código penal japonés sólo censura las imágenes gráficas de los órganos sexuales, por tal razón, el libro no fue censurado por el gobierno y solo se restringe su venta a menores de edad.
De forma penosa y un tanto desgarradora, con frecuencia aparecen los libros de Matsumoto y Tsurumi junto al cuerpo en descomposición, de personas que se han quitado la vida en el Aokigahara.
Al cierre de nuestra crónica, cuyo calificativo de macabra está altamente amparado en razones obvias, resulta interesante retomar la narración del youtuber, Paul Logan, que como ya he descrito, resultó castigado y censurado por la crítica por su publicación irrespetuosa sobre el suicida del bosque Aokigahara.
¡Sorpresa!, No salgo de mis asombros, a escasos meses de declarada la censura, Logan sigue publicado en YouTube, cuenta con 15 millones de seguidores y ha recibido 20155.856.968.855 visualizaciones hasta el día de hoy.
Vivimos en un mundo de memoria frágil que olvida con rapidez, mágico e indescifrable, donde las realidades desgarradoras dejan pronto su espacio, a las literaturas ligeras del día a día. Penosa realidad, difícil de concebir desde la ética martiana de lo Real Maravilloso.
#LoRealMaravilloso
Aterrador
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Propio de una cultura muy diferente a la nuestra, gracias a Dios.
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Interesante crónica y aterradora muy bien la palabra empleada de macabra..el suicidio gesto de salida brutal a personas desequilibrada por algún motivo. Amemos la vida y aceptemos las adversidades..
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Mañana, la crónica sobre este tema, continua, luego de publicada, te prometo volver sobre el tema con mis consideraciones, hasta entonces disfruta de un excelente sábado, como bien mereces.
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Yo no sé qué es más macabro, si el Manual de suicidios o la audiencia que trivializa las tragedias haciéndolas «virales».
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Me impresiona que ambas, manual y audiencia, la modernidad rinde culto a la violencia y su accionar macabro.
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Macabro, esa es la palabra pero interesante .
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