¡Aleluya!, Un cuento de hadas con un final feliz.

«El Terror de la Guerra», 7 de junio 1972, es la fotografía más estremecedora en la historia. Su autor, el fotógrafo de la Associated Press Nick Ut, captó a varios niños vietnamitas huyendo de un bombardeo estadounidense con bombas incendiarias. Entre ellos, destaca una niña de 9 años llamada Phan Thi Kim Phuc, que desnuda, llora de dolor por las intensas quemaduras producidas por el napalm.

«El Terror de la Guerra», por Nick Ut, 7 de junio 1972.

Mientras editaba su foto para publicarla, pude escuchar los gritos de la niña clamando por auxilio, y de inmediato fui a su encuentro, mis más sensibles fibras me compulsaron a seguir sus huellas: la primera y muy agradable sorpresa; la niña no murió a consecuencia de las mortíferas quemaduras.


Así describe el fotógrafo Nick Ut, lo sucedido aquel horroroso día de guerra: – “Entonces escuché a un niño gritar: ¡Nong qua! ¡Nong qua!, ¡Demasiado caliente! ¡Demasiado caliente! Miré a través del visor de mi cámara, para ver a una niña que se había quitado la ropa en llamas y corría hacia mí. Empecé a hacerle fotos. Luego le gritó a su hermano que pensaba que se estaba muriendo y quería un poco de agua. Instantáneamente bajé mis cámaras para poder ayudarla. Sabía que eso era más importante que tomar fotos. Tomé mi cantimplora para que ella bebiera y vertí agua sobre su cuerpo para refrescarla, pero le creó más dolor. No sabía que cuando las personas se queman tanto, se supone que no debes echarles agua. Todavía en estado de shock, y en medio de la confusión de todos gritando, puse a todos los niños en la camioneta. Los llevé al hospital de Cu Chi, ya que era el más cercano a Trang Bang. La niña seguía llorando y gritando: ¡Me muero! ¿Estoy muriendo? Estaba seguro de que iba a morir en mi camioneta”.

“En el hospital, supe que su nombre era Phan Thi Kim Phuc. Había sufrido quemaduras de tercer grado en el 30 por ciento de su cuerpo. Los médicos estaban abrumados por la enorme cantidad de soldados y civiles heridos que ya estaban allí. Inicialmente se negaron a admitirla y me dijeron que la llevara al hospital más grande de Saigón. Pero sabía que moriría si no recibía ayuda inmediata. Les mostré mi credencial de prensa y dije: “Si uno de ellos muere, me aseguraré de que todo el mundo lo sepa”. Luego trasladaron a Kim Phuc al interior del hospital. Nunca me arrepentí de mi decisión. Una vez estable, la trasladaron de Cu Chi al hospital infantil de Saigón y, finalmente, a una unidad de quemados. Pero sus heridas no fueron las únicas heridas que sufrió Kim Phuc en el ataque. Perdió a dos sobrinos y uno de sus hermanos también resultó gravemente herido”.

“A Kim Phuc se le permitió regresar a casa a los 14 meses de ingresada en la unidad de quemados; durante los cuales fue sometida a 17 operaciones de injertos de piel con el objetivo de rehabilitar su cuerpo de las quemaduras”.

Nick Ut continuó su relato 50 años después del suceso: – “Fui a visitarla el día posterior a su egreso del hospital, llevándole juguetes y libros de la Cruz Roja y frutas y pasteles que los empleados de la oficina le enviaban. La casa de su familia fue destruida, pero Kim Phuc estaba sonriendo. Fue agradable verla estar con toda su familia y jugar con los niños nuevamente en el pueblo.


Kim Phuc fue criada en la religión politeísta Cao Đài y trató de practicarla buscando paz interior, sin éxito. A los 19 años, pasaba mucho tiempo en la lectura de libros de la biblioteca del distrito donde vivía, hasta que un día encontró una Biblia de forma casual, la cual no pudo dejar de leer.

En ese 1982, Kim se convirtió al cristianismo evangélico, y acepto a Jesucristo como su único Pastor. Comenzó a orar con frecuencia y asegura haber recibido una visión que Dios le dio sobre la oración. Cuenta que oró por sus enemigos y recibió el poder de perdonar a los demás, incluyendo a los implicados en el lanzamiento de la bomba; afirma que obtuvo dones espirituales y dice que recibió la paz, por medio de una relación personal directa con el Creador.

En 1982 Kim Phuc viajó a Alemania Occidental para recibir tratamiento médico y finalizado el mismo, obtuvo una beca para estudiar en Cuba, donde comenzó sus estudios de inglés, español y odontología.

Quiso la fortuna una vez más, que Kim Phuc y el fotógrafo Nick Ut se reencontraran en Cuba en 1989. Kim Phuc realizaba una misión para Associated Press y ella era una estudiante que había recibido una beca para estudiar español y estomatología, en esa ocasión ella le presentó a Nick un compañero de estudio que era su prometido y luego fue su esposo, llamado Bui Huy Toan. Antes de conocerlo, pensó que nunca podría ser amada y que nadie querría casarse con ella, por causa de sus quemaduras, pero resultó que Huy Buin, que había perdido a sus padres en la guerra, la amó más aún por dicha razón.

En 1992, Phuc y Toan se casaron en Cuba y fueron de luna de miel a Moscú, gracias al gentil financiamiento del fotógrafo Nick Ut que ofició como padrino de la boda. Durante en viaje de regreso a Cuba, en una parada de reabastecimiento de combustible en el aeropuerto de Gander, Terranova, los recién casados abandonaron el avión y pidieron asilo político. Los canadienses inicialmente se negaron a aceptarlos, pero al conocer que ella era la chica de la famosa foto, le otorgaron amnistía y los hicieron ciudadanos canadienses de inmediato.

Kim Phuc, su esposo Bui Huy Toan y sus dos hijos, en Canadá.

En 1996, Kim Phuc fue invitada a participar en una ceremonia por el Día de los Veteranos en Estados Unidos. Ella asistió y durante el acto de celebración, expresó su perdón a los soldados que habían participado en la guerra y tuvo un encuentro con uno de los ex soldados implicados en el bombardeo de napalm, a quien públicamente perdonó y juntos lloraron. Desde entonces su dimensión moral y ejemplar conducta, desbordan las fronteras de todos los continentes.

En 1997, convertida en una activista por la paz, creó la Fundación Kim Phuc, que tiene como misión ayudar a los niños víctimas de la guerra, y fue nombrada “Embajadora de la Buena Voluntad” de la UNESCO.


Al termino de finalizar estas líneas, tuve la oportunidad única de conversar con Kim Phuc vía Twitter, no descansa nunca y en estos momentos se dispone a acompañar el décimo vuelo humanitario de #Solidaire & @openarms_fund, para trasladar a 236 niños refugiados y sin amparo, de Ucrania a Canadá, al tiempo que denuncia el dolor injusto de las víctimas.

Kim Phuc, junto al capitán del avión, en el vuelo de rescate a 236 niños ucranianos.

Mientras conversaba con ella con palabras de apoyo, no pude impedir secar una lagrima que corría por mi mejilla, pensaba en mi nieto y pedía a Dios bendiciones para los niños ucranianos, en su vuelo hacia lo desconocido huyendo de los horrores de la guerra: – “¡Dios cubra con su manto protector tu vuelo Kim Phuc!, ¡Dios bendiga a los niños que viajan hacia Canadá!, ¡Dios le de larga vida a todos!”

«Si no hubiera sido por la guerra, no valoraría la paz. Si no hubiera sido por el dolor, no conocería el poder sanador del amor Si no hubiera sido por el odio, nunca habría aprendido a perdonar Si no hubiera sido por el encarcelamiento, no valoraría la libertad». Phan Thi Kim Phúc.

#LoRealMaravilloso

#HondaDeDavid

https://www.volfredo.com/


22 respuestas a “¡Aleluya!, Un cuento de hadas con un final feliz.

  1. Bellísimo relato sobre alguien que conoce el horror y le lleva al perdón y a la paz, paradójico, muy pocas veces creo que ocurre.
    Emocionante poder hablar con alguien así, creo que merecías esa recompensa por todo tu tiempo dedicado a la investigación universal, y a nosotros.
    Dios quiera que el mundo se contaminara de esa Fe, y de esos hermosos sentimientos y se extinguieran los que hoy predominan de ira y criminalidad donde pierden la vida tantos inocentes y la felicidad tantas familias.
    Una vez más, GRACIAS.

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    1. Muchas gracias Norma, mis escrituras no van más allá de una simple contribución, que intenta divulgar los valores cristiano-martianos que me inspiran y contribuir con un minúsculo grano de arena, a la Paz en nuestro Planeta.

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      1. Essa foto guardo nos meus arquivos há vários anos. Ela representa o quê é de mais cruel o que se fazem impunemente mundo afora. «vietnamitas fugindo de um bombardeio americano. Entre eles, destaca-se uma menina de 9 anos chamada Phan Thi Kim Phuc, que está nua, chorando de dor pelas intensas queimaduras causadas pelo napalm». Obrigado por dar oportunidade aos incautos e hipócritas cidadãos global, que se faz de incrédulos.

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  2. Interesante anecdóta. Es una historia muy triste con un final feliz donde nos lleva a la reflexión de repudiar la guerra y amar la paz. Nada como lograr la paz en el planeta..realmente muy emocionante relato.

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  3. Espectacular relato. La foto mundialmente famosa la conocía pero desconocía que la niña había estado en Cuba y tampoco que sucedio con su vida. Super interesante. Todo un privilegio para usted intercambiar algunos mensajes con ella

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