La Amazônia pide justicia.

El 5 de junio de 2022, el experto indígena brasileño Bruno Araújo Pereira y el periodista británico Dom Phillips desaparecieron durante un viaje al “Vale do Javari”, la segunda región indígena más grande de Brasil, en el extremo occidental del Amazonas. Para entrevistar a los indígenas, los dos hombres viajaron al lago de Jaburu y debían continuar viaje a la comunidad de São Rafael donde iban a tener una reunión con un pescador local. La desaparición ocurrió en el camino entre la comunidad y el municipio de Atalaia del Norte.

Con posterioridad, luego de intensa búsqueda, los cuerpos de ambos ambientalistas, que habían sido dados por desaparecidos en la selva durante más de 10 días, fueron encontrados sin vida. Ambos cadáveres mostraban signos de violencia externa y torturas.

¿Quiénes y por qué le dieron muerte?

Dom Phillips, reportero británico, de 57 años estaba radicado en Brasil desde hace 15 años y contribuía a la protección del ecosistema amazónico realizando reportajes para diarios como “The Guardian, Financial Times, Washington Post, New York Times, e Intercept”, entre otros. Phillips además, escribía un libro sobre la preservación de la Amazonía con el apoyo de la Fundación Alicia Patterson, que le otorgó una beca de un año para financiar sus reportajes de marcado corte ambientalista.

“Él es un periodista cauteloso, con un conocimiento impresionante de las complejidades de la crisis ambiental brasileña”, dijo Margaret Engel, directora ejecutiva de la Fundación Alicia Patterson, en un correo electrónico divulgado en las redes.

Todos lo conocían como una persona desinteresada, ya que aparte de su trabajo, “daba clases gratuitas de inglés en una favela de Río e hizo trabajo voluntario con jóvenes en un programa de salud pública en Salvador.

Bruno Pereira y Dom Phillips, 2022.

Bruno Araújo Pereira, 41 años, era uno de los empleados de la agencia brasileña de asuntos indígenas con más experiencia en el área de Valle de Javari.

El periódico “The Guardian” aseguró que Pereira fue removido de su posición como el hombre clave de la “Fundación para las tribus no contactadas”, en lo que fue visto como un movimiento motivado por razones políticas, poco después de que el actual presidente de extrema derecha de Brasil, Jair Bolsonaro llegara al poder. Su despido a fines de 2019, se produjo poco después de que su equipo ayudara a que una de las minas de oro ilegales más grandes de la región amazónica, fuera clausurada.

Pereira pasó a trabajar con el Observatorio para los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas aislados y de Contacto Reciente (OPI), una organización creada para la salvaguardia y protección de los 26 grupos indígenas que habitan el Valle de Javari, área remota en la frontera occidental de Brasil, fronteriza con Perú.

Debido a su trabajo, había recibido numerosas amenazas de pescadores y cazadores ilegales, respaldado por terratenientes de la región.

Erik Jennings en Instagram.

Lo Real Maravilloso cita las palabras de duelo del neurocirujanos, indígenas y defensor de la etnia Zo’é; Erik Jennings: “Profunda tristeza por perder dos amigos, compañeros de lucha e inspiración. Pero de lágrimas nacerá un bosque de luto, de lucha por la justicia. ¡Así seremos muchos!

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