Un Cisne Negro muere

Durante la ocupación nazi de París, Kiki Prin de Montparnasse, se pierde a los ojos de sus biógrafos, aunque es de suponer que en una cuidad ocupada, bajo toques de queda y represalias, optó por permanecer escondida y limitar sus nocturnidades, tal como lo hacían la inmensa mayoría de los cuidados de Paris, a riego de morir baleados en plena calle si enfrentaban el desafío de exponerse.

La guerra acabó con una victoria total de los Aliados en 1945, pero eso no impidió que la Segunda Guerra Mundial alterara las relaciones políticas y la estructura social del mundo.

Los victoriosos soldados franceses regresaron a casa, como también regresaron los heridos durante la guerra con sus mutilaciones y traumas psicológicos de post guerra, fracturas del psiquismo que motivaron que la humanidad pensase de forma diferente. Las antañas filosofías y valores intelectuales de las vanguardias del arte nunca más se recuperaron, la vida fue a partir de ahora utilitaria, práctica y marcadamente existencial, dejando poco espacio en el quehacer social cotidiano a las bellas artes.

Kiki de Montparnasse, 1930. Moises Kisling, Colección privada.

Es dentro de este nuevo entorno social, que Kiki reaparece y una vez más vuele a recorrer las calles y café de Montparnasse, pero ella es ahora una penosa caricatura de sí misma. Su antaña imagen glamorosa había desaparecido como consecuencia de las penalidades que la guerra impone y se potencian, cuando los vicios y nocturnidades de antaño han quebrado la salud.

Durante los últimos años de su vida Kiki de Montparnasse deambuló por sus calles recolectando monedas como cantante callejera y leyendo la mano a los turistas que encontraba en los bistrós y cafés.

En 1952, Fréderic Kohner, estadounidense, profesor en la universidad de California, la volvió a ver después de 19 años: «La puerta del bar se abrió… la vi entrar. Llevaba un abrigo de piel de foca muy gastado y un sombrero de un tamaño ridículo, con un velo que ocultaba sus ojos… Me sorprendió… Sentí como si hubiera ocurrido una terrible explosión, dejando nada más que ruinas horribles. Observé su rostro mientras se tambaleaba hacia la barra… Su rostro estaba devastado por la edad hasta el punto de hacerla irreconocible. Era un rostro donde se podía ya sentir la muerte muy cerca, donde ya se podía adivinar el cadáver. El maquillaje escandaloso solo acentuaba la impresión de descomposición que daba.»

Kiki Prin de Montparnasse, un Cisne Negro muere.

Kiki murió el 23 de marzo de 1953, luego de colapsar fuera de su departamento en Montparnasse, a la edad de cincuenta y un años, aparentemente por complicaciones del alcoholismo y drogadicción. Al saber de su fallecimiento, gran multitud de artistas y admiradores asistieron a su funeral en París y siguieron la procesión hasta su entierro en el Cimetière parisien de Thiais. Su tumba la identifica como «Kiki, 1901–1953, cantante, actriz, pintora, Reina de Montparnasse».

Su epitafio pudo ser más esplendido, tarea fácil con solo citar a algunos de los muchos artistas que quedaron deslumbrados con su peculiar belleza, creo razonable pudo haberse escrito:

  • “Kiki era maravillosa de ver, siendo su rostro naturalmente bonito, ella lo había convertido en una obra de arte… por eso, ella dominó Montparnasse más de lo que la Reina Victoria dominó la era victoriana”. Ernest Hemingway.

O quizás un epitafio menos extenso:

  • «Con Kiki, los gloriosos días de Montparnasse fueron enterrados para siempre». Tsuguharu Foujita.

Su obituario ocupó tres páginas en la revista Life en la edición del 29 de junio de 1953.

Triste final este para una gloria parisina que marcó de forma indeleble su época y así lo atestiguan los museos del mundo, donde sus fotografías, oleos y esculturas se exhiben como preciados tesoros. Quizás es esta la razón, aunque considero posible y no quiero perder tiempo en intentar ocultarlo, que tras rastrearla en sus biografías y observar una y otra vez su magnética y eclipsante imagen, sea hoy uno más de los intelectuales que la han amado con devoción irracional, y es esta una fuerza más que me mueve a rescatarla para historia, porque no puedo ni quiero que su idílica imagen permanezca enlodada y perdida en el tiempo.

Mañana iremos al rescate de Kiki de Montparnasse, ella es su reina indiscutible, y la reina de las bohemias, no puede ni debe morir así, de esa forma tan triste, me resisto a ello……

#LoRealMaravilloso

#ArtesVisuales

https://www.volfredo.com/


3 respuestas a “Un Cisne Negro muere

  1. Que tu voluntad e intelecto amigo/vecino, no permita que la idílica Kiki, permanezca en una lúgubre tumba, con un corto epitafio, donde lo único relevante es: Reina del Montparsse. A la espera, del enfrentamiento por el rescate…..

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  2. Interesante historia y triste de una hermosa mujer que fallece joven es una de las tantas interesantes anecdotas de tú blog donde tambien nos has enseñado de aquellos famosos que mueren pobre y resultan millonarios y Rico’s post mortén es la vida..vamos por mas mi Volfre

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