Marc Chagall, el pintor que molestó a Stalin.

Lo conocí de adolescente en una Enciclopedia Ilustrada de Arte que habían donado a la biblioteca del pre universitario, y que “Chicho”, así se llamaba el viejo cuidador de sus bienes, guardaba con celos, a tal punto que mucho de los libros llegados a la biblioteca, perecían con sus páginas relucientes y sin uso, devorados por polillas no devotas a la cultura.

La enciclopedia que aquí cito, valga la redundancia, era de arte, y por tal razón, no recibió los celosos cuidados de sus congéneres, ni permaneció encerrada por meses en armarios bajo llave, porque ya lo he declarado, era un tratado de arte, y este no interesaba, y dejaba sus espacios a las publicaciones sobre deportes y contenidos docentes de obligada consulta.

Fue por igual razón, que la elitista enciclopedia no fue chequeada por la censura, que la hubiera desaparecido de inmediato sin dejar huellas, al descubrir que los hechos y la historias sucedido tras la cortina de hierro del entonces Campo Socialista se describían conforme a la realidad, sin ocultar verdades.

Era una tarde en que las lluvias me obligaban a la espera y disfrutaba de la lectura, cuando le descubrí. Surgió de golpe y sin aviso previo de entre las páginas de la enciclopedia. Su nombre para el arte era Marc Chagall, y el de pila, Mark Zajárovich Shagálov, y había nacido del seno de una familia judía acomodada en Vítebsk, actual Bielorrusia, en época de los Zares.

Chagall, de sólida formación académica y profundas influencias cubistas, fauvistas, y sobre todo surrealistas, pronto ocupó una posición activa en la Revolución bolchevique de 1917, y se implicó de forma tan directa en el nuevo modelo político, que llegó a ostentar cargos públicos en su ciudad natal.

El aniversario de la Revolución de Octubre fue la primera ocasión que tuvo el pintor de materializar sus proyectos, trasladar el arte a las calles e implicar a los ciudadanos en sus actividades creadoras. Chagall planificó con detalle la ceremonia y convenció a influyentes colegas para que colaboraran con él. Vítebsk, su ciudad natal fue transformada en un gigantesco escenario. Se adornaron escaparates y tranvías, las calles exhibieron guirnaldas y banderas, y fueron erigidos arcos de triunfo.

Sobre el pueblo. Marc Chagall. 1918

Grandes murales saludaban la victoria bolchevique, con personas y animales voladores y deformados, figuras grotescas, y símbolos oníricos que se integraban en cielos de colores irreales y caricaturescos.

Pronto comenzaron las disensiones y las purgas. La naciente y pujante revolución resultaba incompatible con el arte de Chagall, que pronto fue tildado de burgués y elitista.

Aunque la mayor parte de los artistas se adhirieron al movimiento revolucionario, Malevich, padre fundador del suprematismo, se las arregló para expulsar a Chagall de Vitebsk, un año después de creada la escuela, argumentado que su concepción del arte era incompatible con los principios ideológicos la revolución.

Su obra figurativa, alimentada con elementos biográficos, infantiles u oníricos, constituía una rémora para una revolución que aspiraba a crear un mundo nuevo. Nada particular tiene entonces, que Malevich, convencido de que la tarea básica de las instituciones pedagógicas era ofrecer a las nuevas generaciones ese alfabeto constructivo, maniobrara para desplazarlo y hacerse él con la dirección de la escuela.

Surge entonces el realismo socialista soviético, estilo artístico que tiene en su haber, el extraordinario mérito de no haber producido jamás ninguna obra digna de mención aparte de su carácter predecible y aburridamente correcto.

En 1932 Iósif Stalin, que gobernaba desde las alturas del Kremlin el politburó, llama a sustituir a los emperifollados aristócratas y rechonchos burgueses de los malos cuadros de la tradición, por obreros sudorosos en actitudes grandilocuentes y lujosos escenarios donde aquellos posaban en granjas colectivas.

Marc Chagall teme que la tendencia totalitaria que destruyó el arte ruso se traslade a todos los órdenes de la realidad; y que los artistas librepensadores sean destruidos en nombre del bien y la nueva verdad surgida de las luchas proletarias. Enfrentando amenazas de presidio y muerte, Chagall decide huir a Paris, donde su triunfo pronto resultó indiscutible, al integrarse a las vanguardias parisinas del arte.

Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la ocupación alemana de Francia dio lugar a la deportación de los judíos a los campos de exterminio nazis, Chagall tuvo que abandonar París y buscar una vez más, refugio en varias capitales europeas, hasta quedar establecido en 1941, en los Estados Unidos de América.

Tras una larga y fructífera vida, donde alcanzó posiciones cimeras en las artes visuales contemporáneas, Marc Chagall muere millonario, y triunfante, el 28 de marzo de 1985, a la edad de 98 años, en Saint-Paul de Vence, Francia.

Chagall cultivó durante más de ochenta años un arte inspirado en el amor, los recuerdos, las tradiciones rusas y judías, los acontecimientos históricos y los hitos artísticos de los que fue testigo y, en muchas ocasiones, protagonista.

Casi lo olvido, seguimos en la Jornada de la Cultura por el día de las Madres y Chagall tiene su propia versión de la “Maternidad”, que aquí les muestro:

Maternidad. Marc Chagall. 1914

Aquí le dejo un tablero con 37 pines de los óleos más relevantes de Chagall y por favor, no pierdan su serena paciencia, porque mañana Lo Real Maravilloso se propone mostrarles los vitrales creados por Marc Chagall, que engalanan Jerusalén, la tierra de sus antepasados y han devenido recuerdos tangibles del Holocausto.

#LoRealMaravilloso

#ArtesVisuales

https://www.volfredo.com/


7 respuestas a “Marc Chagall, el pintor que molestó a Stalin.

  1. Pura coincidencia, leí un libro en la biblioteca de Jatibonico, pero, no estaba lloviendo, aunque, fui a refugiarme en la lectura, como lo hacía, dos o tres veces por semana. Esta biblioteca estaba o tal vez, esté, frente a la Casa de Cultura (antiguo Liceo) y ese día, encontré un libro (ya no recuerdo el título) que hablaba de artistas rusos, q habían emigrado y entre ellos estaba Marc Chagall, pintor ruso, q emigró muy joven (creó q a los23 años) a Francia y una de sus obras famosas, era “el soldado bebe”. Este artista, clasificaba, como un gran surrealista, pues, describía la vida cotidiana en forma poética, vinculando, lo real, con la fantasía, y ahora, me doy cuenta…de pronto me sorprende favorablemente… y me atrevo a decir, después de tantos años (50) de haber leído, fugazmente sobre Marc Chagall, que su obra y vida, conocida en síntesis hoy, en este blog, pudiese haber influido, de alguna manera, en la creación de lo RealMaravilloso. Mi amigo/vecino, en algún rato de ocio, se encargará de responderme esta última interrogante.
    Como se disfruta, se recuerda y finalmente, se aprende, leyendo este blog, Gracias, Camacho.

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    1. Si, mi querido hermano y gran amigo, ha pasado el tiempo, pero no hemos olvidado. Difícil y empedrado es el camino al conocimiento, cuando la información que recibes pasa por un tamiz de oscuras nubes que impiden que llegue a nosotros su luz. Esto ha pasado por siglos bajo censuras religiosas, políticas, culturales y de todo tipo.
      Por desgracia, hoy la humanidad está más desinformada que nunca y los medios dominan nuestras conciencias de forma subliminal. Esta es la síntesis del concepto “post modernidad” o post modernismo, como prefieras, donde los hombres y sus ideologías desaparecen como náufragos aislados en el amplio océano de la hiper-desinformación, asfixiados por ….. Seguimos charla en el próximo café, Dios bendiga tu día.

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  2. Siempre me gustó Chagall, conocí algunas de sus obras con un amigo bieloruso que me enseñó a apreciarlo en Ucrania. Contigo conozco algunos sitios que no tenía donde aparecen colecciones particulares, Gracias, Volfredo

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    1. Chagall, es mucho Chagall, desde adolescente y usted podrá imaginar. El recibimiento a Stalin el Día de la Victoria fue interpretado como una burla y tuvo el tiempo exacto para pedir asilo en Francia.
      Los vitrales de Jerusalén son realmente bellos y el uso que hace de los colores y las luces resulta inenarrable. Muchas gracias por sus comentarios que son siempre bien recibidos.

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