Los ventanales franceses de la Habana Colonial.

No, no es fe de errata, es tal como te voy a contar y esa es una de las tantas razones por la cual podemos afirmar que la Habana es una ciudad, mágica y ecléctica.

Si los patios coloniales tenían influencia mudéjar y fijaban sus ojos en La Alhambra granadina, las puertas y ventanas que dan a los balcones y enfrentan las maravillosas plazas coloniales, toman y aún no he alcanzado a documentar la fuente, el estilo francés.

Entrado el siglo XVIII, se produce el desarrollo acelerado de las técnicas constructivas y se dispone de nuevos materiales. Existen ya, talleres para la fundición y la forja del hierro, se han abierto nuevas canteras de piedra dura que posibilitan la sustitución de la madera, escasa ya por la tala de los bosques en las plantaciones y se introducen las persianas francesas como cierre ligero de galerías y logias en los altos de las casas con portal; mientras que los arcos, ahora de medio punto como corresponde a la moda, se cierran con magnífica cristalería policromada que permite tamizar la luz.



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