Paseo del Prado

A mediados del siglo XIX, la naciente cuidad de La Habana, con su desarrollo expansivo, desborda sus murallas de piedra y crece extramuros. Se decide entonces por el gobierno colonial de la época, la construcción de un prado o alameda, que se extendería a lo largo de la muralla terrestre, entre las dos puertas con que contaba la muralla en aquel entonces.
Con el crecimiento de la ciudad el floreciente Prado comenzó a flanquearse de elegantes mansiones y grandes edificios de enorme valor patrimonial. En 1889 llega la electricidad al naciente paseo, y sus elegantes farolas se iluminaron de luz eléctrica propia, por primera vez la América Latina.
El Paseo del Prado realmente lo compone el propio paseo, el Parque Central, la explanada del Capitolio y la Plaza o Parque de la Fraternidad, aunque muchos cubanos piensen que es solo el parque con sus bancos y leones.
El Prado quedó inaugurado el 10 de octubre de 1928, tal como lo conocemos hoy, con su senda central de terrazo, sus bancos de piedra y mármol, sus farolas, y los llamativos ocho leones que lo distinguen.
Hasta aquí, tan solo he hecho una recopilación de apuntes sobre la construcción del Paseo del Prado, pero como todo en La Habana tiene una inspiración que trasciende los hechos, un mensaje único y un toque mágico que inspira nuestro blog, debo continuar el relato.
La cimentación del paseo se hizo con los áridos procedentes de la demolición de la Muralla de La Habana, justo sobre una porción de ella y sus bellos leones y farolas barrocas, con el bronce procedente de sus cañones.
Imaginas qué agradable sería nuestro planeta, cuando la humanidad se decida a fundir arsenal de guerra para hacer paseos y obras de arte. Creo que es un buen ejemplo que debemos tener en cuenta.
Como todo en nuestra Habana es magia, realidad y leyenda, y así ha quedado plasmado en nuestro blog, me despido con música, porque en Prado y Neptuno, en plena retreta, la Orquesta Aragón, historia dentro de la historia, está interpretando nuestro primer chachachá, “La engañadora”, de autoría de Enrique Jorrín. Se irán tus pies solos al baile y tu pensamiento viajará a los bellos recuerdos. Compruébalo. Aquí te dejo en link:

4 respuestas a “Paseo del Prado

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