Canta “Aleluya”.

La palabra “Aleluya” significa literalmente “Alabad al Señor”. Es una exclamación de júbilo y adoración que aparece tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En los Salmos se usa como fórmula de alabanza al inicio o al final de los cantos: Salmo 106:1: “¡Aleluya! Alabad a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia”.

Royal Choral Society: ‘Hallelujah Chorus’ from Handel’s Messiah.

En medio de las noches largas y los días sin alivio, cuando la escasez se convierte en rutina y la esperanza parece un lujo, aún se escucha un murmullo que atraviesa la penumbra: Aleluya.

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

Porque el Señor Dios omnipotente reina.

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

El reino de este mundo

Se ha convertido en el reino de nuestro Señor

Y de Su Cristo.

Y Él reinará por los siglos de los siglos,

Rey de reyes y Señor de señores.

¡Aleluya! ¡Aleluya!

La presencia de Dios se siente en cada oración compartida, es fuerza invisible, pero real; es bálsamo que sostiene al pueblo cuando todo lo demás parece derrumbarse.

Así como Handel, inspirado por la voz divina, levantó su coro inmortal que atraviesa los siglos, también nosotros elevamos nuestro canto en medio de las carencias. El Aleluya de su oratorio es más que música: es un recordatorio de que la fe puede transformar la oscuridad en luz, y la fragilidad humana en fortaleza espiritual.

El “Aleluya” ocupa un lugar central dentro del oratorio El Mesías de Handel. Es el clímax musical y espiritual que marca la victoria de Dios sobre la muerte y anuncia el reinado eterno de Cristo. La repetición coral de “Aleluya” transmite júbilo y gratitud, convirtiéndose en símbolo de fe compartida.

Según la tradición, el rey Jorge II de Inglaterra se puso de pie al escuchar el “Aleluya” en su estreno, gesto que dio origen a la costumbre de que el público se levante durante la interpretación de una obra de arte.

“Aleluya” no es solo un movimiento musical dentro de El Mesías: es el corazón espiritual de la obra, un canto de victoria que une lo litúrgico, lo artístico y lo comunitario. Es la voz que nos recuerda que, aunque falte el pan y la energía, nunca faltará la misericordia de Dios entre nosotros.

Royal Choral Society: ‘Hallelujah Chorus’ from Handel’s Messiah.

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