Lo esencial es invisible a los ojos.

Hay imágenes que no solo conmueven: narran. Este collage de cuatro retratos digitales, nítido y vibrante, nos cuenta la historia de un niño y una niña que se han convertido, desde su nacimiento artificial, en los protagonistas de nuestro atlas digital. Ellos cargan en su espalda a una criatura dormida —su hermana, su reflejo, su promesa— mientras el mundo cambia a su alrededor.

Observar a esos niños que sostienen la esperanza; devuelve la confianza en la ternura como fuerza transformadora.

Cada escena de la serie es un poema visual. Cada estación, una metáfora del tiempo que pasa y del amor que permanece. Los niños no cambian: cambia el mundo a su alrededor. Ellos lo atraviesan con su carga sagrada, como pequeños capiteles que sostienen la esperanza.

En tiempos donde el ruido nos distrae del gesto esencial, esta imagen nos recuerda que cuidar es un acto de resistencia silenciosa. Que el amor fraterno, cuando se lleva a cuestas, se convierte en raíz y en destino.

Antoine de Saint-Exupéry nos legó a través de su Pequeño Príncipe que: “Lo esencial es invisible a los ojos”, pero puede revelarse en un niño que auxilia a otro, en una flor que brota desde el vacío, en una mirada que no pide nada y lo entrega todo, en esos pequeños detalles que son la verdadera esencia de nuestras vidas.

Nota: Las imágenes pertenecen al Atlas de la ternura, álbum digital dedicado a los niños, en proceso de edición.


6 respuestas a “Lo esencial es invisible a los ojos.

    1. Gracias por tu comentario tan alentador. Me alegra mucho que disfrutes de lo publicado en el blog, porque cada entrada busca justamente eso: compartir un pedacito de lo invisible que nos sostiene y darle voz a lo esencial que tantas veces pasa desapercibido.

      Tus palabras son un impulso para seguir creando y compartiendo con la misma pasión.

      Con gratitud y un abrazo fraterno.

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    1. Gracias por tu comentario tan breve y a la vez tan significativo. Que hayas mencionado “Uno de mis libros preferidos” me llena de alegría, porque esa frase de El Principito —“Lo esencial es invisible a los ojos”— sigue siendo un faro para quienes buscamos lo verdaderamente importante en la vida.

      Que este relato haya conectado con tu lectura y tu memoria es justamente lo que da sentido al blog: que las palabras despierten resonancias personales y nos unan en lo invisible.

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  1. Otro relato sobre el amor con niños cuidando. Hay veces que lo esencial es invisible a los ojos y tú nos enseñas a que nuestras miradas se dirijan a lo realmente importante. Un fuerte abrazo, querido Volfredo.

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    1. Gracias por tu comentario tan lleno de ternura y verdad. Es cierto: muchas veces lo esencial se oculta a los ojos, y solo la mirada del corazón es capaz de descubrirlo. Los niños cuidando, como bien señalas, son un recordatorio vivo de que lo importante no está en lo visible, sino en esos gestos silenciosos que sostienen la vida y nos enseñan a amar.

      Me alegra que la entrada haya dirigido tu mirada hacia lo realmente importante. Ese es el propósito: que juntos aprendamos a reconocer la belleza en lo invisible.

      Con gratitud y un fuerte abrazo fraterno.

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