Las mujeres que mueven el Planeta (2025).

Este mapa de mujeres poderosas no es un canto de victoria ni una postal optimista. Es, más bien, un recordatorio incómodo: el poder sigue concentrado, sigue siendo desigual y sigue lejos de la mayoría. Que hoy tenga rostro femenino no lo vuelve automáticamente justo ni humano.

En el ranking de hoy en CNN Redacción, les traemos las cinco mujeres más poderosas del mundo en 2025, de acuerdo con la revista Forbes, que tiene en cuenta cuatro métricas principales: dinero, medios de comunicación, impacto y esferas de influencia.

Hay mapas que no se dibujan con ríos ni fronteras, sino con decisiones. Mapas invisibles donde una firma, una palabra medida o un silencio oportuno pueden alterar el destino de millones. El mundo de 2025, fatigado y tenso, sigue girando alrededor de esos centros de gravedad. Y en muchos de ellos, hoy, hay mujeres.

La lista anual de Forbes sobre las mujeres más poderosas del planeta no es un elogio ni un altar cívico. Es una radiografía del poder real: político, económico, financiero, cultural. Un poder que rara vez es poético, pero que determina el marco donde la vida —y la palabra— intentan abrirse paso.

Europa aparece como un continente donde el liderazgo femenino ha dejado de ser excepción. Ursula von der Leyen encabeza el ranking mundial desde la Comisión Europea, administrando equilibrios frágiles y crisis persistentes. A su lado, Christine Lagarde dirige el pulso económico del continente desde el Banco Central Europeo, recordándonos que los números también gobiernan biografías.

Giorgia Meloni, desde Italia, confirma que el poder femenino no responde a una sola ideología. Europa no es homogénea ni inocente: es un tablero donde mujeres gobiernan con la misma firmeza —y las mismas contradicciones— que los hombres antes que ellas.

En América del Norte, el poder se ejerce con discreción y eficacia empresarial. Estados Unidos concentra buena parte del liderazgo femenino en grandes corporaciones: Mary Barra, Jane Fraser, Julie Sweet o Lisa Su dirigen industrias que moldean el presente y el futuro.

México aporta una figura política clave con Claudia Sheinbaum, cuya presencia entre las primeras del ranking señala un desplazamiento significativo: el norte del continente ya no se define únicamente desde Washington o Nueva York. Aquí el poder no se declama; se ejecuta. Y casi siempre, lejos del ciudadano común.

Más allá de México, América Latina aparece de forma puntual. Brasil destaca en el ámbito financiero; el resto del continente apenas asoma. No por falta de talento, sino por estructuras históricas que siguen restringiendo el acceso al poder real. En esta región, el liderazgo femenino suele ser resistencia más que dominio, excepción más que norma.

África aporta menos nombres, pero de fuerte peso simbólico. Ngozi Okonjo-Iweala, al frente de la Organización Mundial del Comercio, encarna un poder técnico y silencioso. Junto a ella, presidentas, primeras ministras y empresarias gobiernan en contextos donde el poder no es privilegio, sino responsabilidad urgente. Aquí el liderazgo femenino rara vez busca reflectores; responde a necesidades básicas: estabilidad, desarrollo, supervivencia.

Este panorama no invita al aplauso fácil. El poder continúa siendo desigual y distante, aunque hoy muestre otros rostros. Sin embargo, en un mundo donde todo parece girar en círculos, incluso un leve desplazamiento merece ser observado con atención.

Entre las figuras que aparecen en este mapa del poder, una destaca no por la ostentación, sino por la manera discreta de habitar el cargo; Claudia Sheinbaum: detenernos en ella resulta casi una necesidad. Mañana ella será nuestra invitada de honor, bajo el prisma atento de Lo Real Maravilloso, donde no veneramos el poder y lo miramos con cautela. Porque no importa solo quién manda, sino para quién. Y esa pregunta esencial, todavía, no figura en ningún ranking de selección global.


3 respuestas a “Las mujeres que mueven el Planeta (2025).

    1. Tu comentario condensa en una sola pregunta la esencia de todo lo que hemos venido reflexionando: ¿qué sería de este mundo sin el amor de las mujeres? Ese amor que se expresa en la entrega cotidiana, en la fuerza silenciosa, en la ternura que sostiene y en la valentía que transforma. Reconocer esa labor es también reconocer que la humanidad se mantiene en pie gracias a ellas, y que hacerlo público es un deber de gratitud y justicia.

      Gracias por tu voz que se suma a este homenaje colectivo.

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