José Luis Sampedro y el arte de envejecer.

«El arte de la vejez es arreglárselas para acabar como los grandes ríos, serena, sabiamente, en un estuario que se dilata y donde las aguas dulces empiezan a sentir la sal y las saladas, un poco de dulzura. Y cuando te das cuenta ya no eres río, sino océano».

José Luis Sampedro


Hay palabras que no se leen, se sienten en la piel como una caricia de agua fresca y cristalina. La frase de José Luis Sampedro sobre el arte de la vejez es una de ellas: un pensamiento que fluye con la calma de los grandes ríos cuando se acercan al mar. No es filosofía abstracta, sino sabiduría encarnada, escrita con la tinta de quien ha navegado la vida sin miedo a la desembocadura.

José Luis Sampedro Sáez (Barcelona, 1 de febrero de 1917-Madrid, 8 de abril de 2013). Fue un escritor, humanista, economista y político español que abogó por una economía «más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos».

Sampedro nos habla de ríos que envejecen con elegancia, de aguas que ya no luchan contra las piedras, sino que se abren paso con serenidad hacia el estuario, ese lugar mágico donde lo dulce y lo salado se funden en un abrazo. Se trata de una metáfora poderosa, que nos invita a apreciar la vejez no como un declive, sino como una transformación sagrada.

Imaginemos ese río. En su juventud, bajaba impetuoso de las montañas, tallando cañones, saltando entre rocas, creyendo que la vida era velocidad y fuerza. Pero con los años, su cauce se ha ensanchado. Las orillas se han suavizado. Ya no necesita demostrar nada. Fluye con la confianza de quien sabe que el mar lo espera, y que no hay prisa en llegar.

Luego viene el estuario, ese espacio liminal donde el agua dulce del río —nuestra identidad, nuestros recuerdos, todo lo que hemos sido— empieza a mezclarse con la sal del océano —lo desconocido, lo que está por venir, el misterio—. No es una batalla, sino una danza. El río no rechaza la sal; la acoge, la hace parte de sí. Y el mar, a su vez, recibe lo dulce sin anularlo.

Sampedro lo expresa con una belleza que duele: “Las aguas dulces empiezan a sentir la sal, y las saladas, un poco de dulzura”. Esa es la clave. La vejez no es solo pérdida; es alquería. Los achaques, las ausencias, la sombra del final, al principio pueden saber ásperas, como el primer contacto con el agua marina. Pero con el tiempo, uno descubre en ellas un regusto a vida bien vivida. Y los recuerdos, esos compañeros fieles, ya no son solo nostalgia: son la savia que alimenta el presente.

Y entonces llega el momento del que habla Sampedro con palabras casi místicas: “Cuando te das cuenta, ya no eres río, sino océano”. No dice “te conviertes”, si no, “ya no eres”. Es una negación que encierra la mayor afirmación posible. El río no desaparece; se expande. La identidad no se pierde; se transciende. Como el pez que descubre, al fin, que siempre estuvo nadando en el mar.

Esta visión de la vejez como estuario es un antídoto contra un mundo obsesionado con la juventud eterna. Sampedro no habla de resistirse al tiempo, sino de fluir con él. No se aferra a la idea de ser siempre el mismo río, porque sabe que la grandeza está en fundirse con algo más vasto.

Al final, su frase no es solo una reflexión, sino un deseo. Usa el verbo “pretender” con una humildad conmovedora. No es una certeza, sino una aspiración: llegar a ese instante en el que, sin darnos cuenta, hayamos dejado de ser corriente para ser marea.

Quizá por eso esta metáfora nos conmueve tanto. Porque no habla de la vejez como un final, sino como una forma distinta de ser. Como esos ríos que, al fundirse con el mar, no mueren, sino que encuentran, al fin, su verdadera profundidad.

La próxima vez que veas un río desembocar, mira bien. No es un adiós. Es un hasta luego escrito en el lenguaje de las aguas.

#LoRealMaravilloso

#Filosofía

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14 respuestas a “José Luis Sampedro y el arte de envejecer.

      1. Vielen Dank für Ihre Antwort.

        Ich bin ein alter Mann
        meine Reisen in der Seele
        durch Orkan und Sturm
        ich versuche
        seit meiner Kindheit
        bis heute zu verstehen
        warum das Leben
        mich dem Leid
        und innerer Not
        mich nicht verschont
        Im Unermesslichen
        aus Mutters Schoss
        am Ende wartet mir der Tod

        Herzliche Grüsse
        Ihr Hans Gamma

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  1. Me alegra mucho esta entrada y la delicadeza e interpretación del pequeño fragmento de José Luís Sampedro, al que yo considero mi autor preferido. No sólo admirado como escritor sino como persona, un sabio contemporáneo que tenía una visión trascendental sobre lo humano y la humanidad influenciado por la filosofía clásica, sufismo, taoísmo y otras sabidurías que a menudo se reflejan en sus obras. Me tocó en un sorteo auspiciado por su editorial su libro Escribir es vivir, un tesoro. Junto a su manual autobiográfico «La escritura necesariaۛ», de una profundidad inmensa y que resume su filosofía y visión y que son fuente de inspiración y motivación para cualquier persona que escriba. Añadidos a sus narraciones son un manantial inagotable de sensibilidad, sabiduría y una sencillez transparente. Cómo él decía: «Sólo pueden ver la zarza ardiente aquellos que la llevan encendida dentro».

    Su credo resume en pocas líneas una vida, son los reflejos espejeantes de ese río que desemboca en el mar plácida y dulcemente. Lo añado aquí:

    Creo en la Vida, Madre Omnipotente,
    Creadora de los cielos y de la tierra.
    Creo en el Hombre, su hijo,
    Concebido en creciente evolución,
    Progresando a pesar de los Pilatos
    Que inventaron sus dogmas reaccionarios
    Para aplastar la Vida y sepultarla.
    Pero la Vida siempre resucita
    Y el Hombre sigue en marcha hacia el futuro.
    Creo en los horizontes del Espíritu
    Y en la energía cósmica del mundo,
    Creo en la Humanidad siempre adelante,
    Creo en la Vida perdurable.
    Amén

    ( J.L. Sampedro)

    Una visión propia de ese océano al que vamos a desembocar, como homenaje a J.L.Sampedro y a tu entrada Volfredo. Mis saludos y enhorabuena.

    «…y yo nado a tu lado, nos miramos y sonreímos mientras nos adentramos en un paraíso submarino poblado de millones y trillones de seres de colores imposibles que se mueven bajo un techo de cristal líquido, espirales multicolores, bandadas de peces iridiscentes como nubes de seda flotando perezosas,  de todos los colores, brillos metálicos de gemas y escamas, flores, estrellas y bosques de algas, como cortinas esmeraldas elevándose al cielo y silencio…somos silencio, nos hemos convertido en océano, somos una de tantas criaturas marinas y nadamos y nadamos entre arrecifes de corales rojos, de nácar y ópalos, desiertos de dunas arenosas se extienden bajo nuestro vientre. Y el agua nunca se acaba ni es posible llegar a los confines porque el mar es como el desierto, como el cielo estrellado, es infinitud, es lo que se encuentra no delante de nuestra vista, sino aquello que está tras nuestros ojos y mira. Igual que el mar ve a través de todos los ojos de sus criaturas. Infinitud, silencio, eternidad son otros de nuestros nombres. Aunque todas las palabras sugieren solemnidad, no son más que el trasfondo donde se manifiesta la vida, la existencia…y venimos a este mundo y la lámpara nos concede todos los deseos, porque somos el deseo, la sed, el genio que se creía encerrado en sus propias limitaciones».

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    1. Estimado amigo, José Luis Sampedro fue un escritor, economista y humanista español que dejó un legado profundo en la literatura, la economía y el pensamiento ético. Su vida estuvo marcada por un compromiso inquebrantable con valores como la justicia social, la libertad y la dignidad humana. Eso lo hace ir más allá de la simple vocación por las artes y el arte hueco carente de todo compromiso social.
      Como economista, abogó por un sistema económico más humano y solidario, capaz de respetar y promover la dignidad de los pueblos. Eso le trajo no pocos problemas y muchos fueron los enemigos que ganó en vida, aquellos que nunca toleraron su sabias palabras y letras a favor de los más vulnerables, y su crítica acérrima al enriquecimiento en detrimento del hombre y la naturaleza.
      Su sensibilidad hacia el dolor ajeno y una búsqueda constante de la vida interior de las personas. Lo han hecho un referente obligado de la literatura universal.
      Ha sido un gusto recibir su detallado y enriquecedor comentario, lleno de valores universales que se hace necesario destacar, junto a un credo universal que va más allá de la simple vocación a Dios.
      Cordial abrazo y afectuosos saludos desde Cuba

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      1. Coincido plenamente contigo Volfredo en tu apreciación de J.L.Sampedro, un ser excepcional. Su legado sigue vivo, así como el de otros grandes humanistas de talla semejante, Eduardo Galeano, José Mujica, etc…haberlos haylos buenos hombres, afortunadamente.

        Un abrazo de vuelta.

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  2. Me ha encantado esta entrada. A José Luis Sampedro tuve la suerte de conocerle personalmente cuando leí su novela «La sonrisa etrusca» y me firmó su libro. Desde entonces tengo todos sus libros y fue un gran escritor, humanista, comprometido con los problemas de su tiempo. Tuvo grandes premios y distinciones. Gracias por compartir, querido Volfredo. Un abrazo.

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    1. Estimada y querida Marylia; José Luis Sampedro fue sin dudas un escritor genial, un economista comprometido y uno de los pensadores español más grande de su tiempo. Sin embargo, si tuviese que decidirme por una de sus múltiples facetas, decidiría sin vacilación por su humanismo: el enfoque centrado en el ser humano en todo cuanto escribió y dijo, donde la dignidad, la ética y el respeto por la libertad y la dignidad plena de los hombres resultan fundamentales.
      Hoy por hoy, te aseguro que es un referente no solo en la literatura española, sino en el pensamiento crítico contemporáneo. Su legado perdura en los valores de solidaridad, humanismo y un profundo respeto por la dignidad de las personas, inspirando a generaciones en la búsqueda de una sociedad más justa y equitativa. Su vida y obra son un llamado a la reflexión y a la acción en favor de un mundo mejor. Es por ello que tendrá por siempre un lugar cimero en las páginas de Lo Real Maravilloso y en nuestros corazones.
      Es un gusto desearte una feliz semana y hacerte llegar un gran abrazo. Gracias una vez más por tus preciados comentarios.

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  3. VEJEZ

    Bien lo dijo Sampedro

    la vejez es el arte

    de saber terminar

    como los grandes ríos

    vertiéndose serenos

    en un inmenso estuario

    donde las aguas dulces

    empiezan a sentir

    la sal de las salíferas

    y las aguas del mar

    un dejo de dulzura

    Y cuando te percatas

    dejas de ser un río

    y te vuelves océano

    Zoilo Abel Rodríguez

    La BellaLuna, abril de 2025.

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