El Reloj del Día Final.

Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha reflexionado sobre el ocaso de su propia existencia. Ya sea desde el ámbito científico o religioso, la idea de un desenlace inevitable ha nutrido la imaginación y la especulación filosófica de distintas civilizaciones. En este contexto, el “Reloj del Día Final” emerge como una representación simbólica de las amenazas existenciales que acechan a nuestro mundo, mientras que las Escrituras, con su carga profética y espiritual, trazan una narrativa sobre el fin de los tiempos que resuena en la conciencia colectiva.

El “reloj del día final”, concebido en 1947 por el Bulletin of the Atomic Scientists, fue ideado como una advertencia visual sobre la cercanía de la humanidad a su autodestrucción. En sus inicios, este reloj simbólico medía el peligro de una guerra nuclear, pero con el devenir de los años, su alcance se ha ampliado para incluir amenazas como el cambio climático, la biotecnología descontrolada y la ciberseguridad. Cada ajuste en sus manecillas responde a una evaluación rigurosa de los peligros que enfrenta el planeta, ofreciendo un recordatorio constante de la fragilidad de nuestra civilización.

El Reloj del Juicio Final se ha usado como metáfora para representar las amenazas a la humanidad desde 1947. La medianoche del reloj simboliza la destrucción total de la humanidad. 

Si bien este reloj no predice un desenlace final con certeza absoluta, su función es generar conciencia, motivar el debate y fomentar acciones concretas para evitar el desastre. Es un emblema del pensamiento racional, una herramienta científica que pretende iluminar los riesgos con datos y análisis, instando a los líderes mundiales y a la sociedad en su conjunto a tomar decisiones responsables para preservar el futuro.

En contraste, la visión bíblica del fin de los tiempos adopta un matiz distinto. En las Sagradas Escrituras, el «Día Final» no es un concepto meramente simbólico ni una evaluación basada en probabilidades, sino una certeza inscrita en el designio divino. Versículos como Mateo 24:36 advierten: «Pero del día y la hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre». Esta incertidumbre, lejos de ser motivo de desesperación, se convierte en un llamado a la preparación espiritual y moral.

A pesar de sus diferencias, tanto el reloj del día final como las profecías bíblicas comparten inquietantes puntos de convergencia. Ambos advierten sobre un desenlace potencialmente catastrófico, alertan sobre las consecuencias de nuestras decisiones y subrayan la urgencia de una toma de conciencia global. Donde la Biblia ve señales divinas en los acontecimientos del mundo, la ciencia encuentra patrones y tendencias que nos acercan peligrosamente a un punto de no retorno.

Apocalipsis 21:1 proclama: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado”. Esta visión sugiere una renovación tras la crisis, una transformación total del orden conocido. De manera análoga, el reloj del día final no es una sentencia inamovible; sus manecillas pueden retroceder si la humanidad opta por caminos de paz, sostenibilidad y cooperación.

Así, nos hallamos ante dos perspectivas que, aunque divergentes en sus fundamentos, convergen en una advertencia común: el futuro de la humanidad depende de nuestras elecciones en el presente. La profecía y la ciencia, la fe y la razón, nos instan a una misma reflexión: ¿seremos arquitectos de nuestra propia ruina o sabremos corregir nuestro rumbo antes de que la medianoche sea irreversible?


El reloj del Fin del mundo, o también conocido como Reloj del Apocalipsis o del Juicio Final, es una iniciativa sin ánimo de lucro creada por un conjunto de expertos científicos y con un grupo de 15 Premios Nobel en su panel. En su primera edición en 1947 las manecillas estaban a 7 minutos para la medianoche (fin del mundo), en 1995 estaban a 14 minutos por la bajada de tensiones y desde 2007 prácticamente no ha parado de subir. A partir de 2007 también se han incluido otros peligros potenciales como los efectos del cambio climático o el terrorismo biológico.

El cambio en las manecillas se hace a consenso de los 19 miembros del Consejo de Ciencia y Seguridad del Boletín, incluidos expertos en seguridad nacional, y también 15 Premios Nobel.

Desde 1947 el reloj ha cambiado sus manecillas en 22 ocasiones, y desde 1953 no nos lo encontrábamos tan cerca de la medianoche.

Gráfico que muestra los cambios en el tiempo en el Reloj del Juicio Final del Boletín de los Científicos Atómicos.

El Reloj del Apocalipsis ha ido variando su hora a lo largo de los años, acercándose o alejándose de la medianoche, según los dictados de la política mundial. Se ha estado a 17 minutos en 1991, tras la firma de los tratados de reducción de armamento entre la Unión Soviética y Estados Unidos, y en el otro extremo, se ha llegado a los dos minutos para la medianoche en 1953, tras las pruebas nucleares llevadas a cabo por esas mismas potencias.

2020 (23:58:20)

El Boletín de Científicos Atómicos advierte de que la humanidad nunca ha estado tan cerca de la autodestrucción.

La situación de seguridad internacional ahora es más peligrosa que nunca, incluso más que en el apogeo de la Guerra Fría, aseguran los científicos.

«La humanidad continúa afrontando dos peligros existenciales simultáneos: la guerra nuclear y el cambio climático, que se ven agravados por un multiplicador de amenazas, una guerra de información cibernética, que socava la capacidad de respuesta de la sociedad».​

2023 (23:58:30)

El reloj del Apocalipsis se adelanta 10 segundos, lo que lo sitúa a tan solo 90 de la medianoche.

La guerra en Ucrania y su posibilidad de escalar a una guerra nuclear entre Rusia y la OTAN, desorden social, económico y ambiental, así como el brote de coronavirus (2019-2023) llevaron a los científicos a situar el reloj a esa hora.

También está la posibilidad de la guerra nuclear debido a dos amenazas: los programas nucleares de Corea del Norte y la posibilidad de guerra entre Estados Unidos y China por la isla Taiwán.

2025 (23:58:31).

El reloj del Apocalipsis se adelanta 1 segundo con respecto al anterior ejercicio, situándolo a 89 de la medianoche, convirtiéndose en el momento más peligroso para la humanidad, comparado con los tiempos de la Guerra Fría.


No dejemos que el tiempo se nos escape. Es momento de actuar y trabajar por un futuro donde todos podamos vivir en armonía, sin riegos existenciales provocados por el egoísmo hegemónico de unas pocas naciones. La paz y la protección de nuestro Planeta son tareas que requieren nuestro compromiso. El momento de actuar es ahora. Un Mundo mejor es posible y necesario.

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10 respuestas a “El Reloj del Día Final.

  1. Buen dia!!! Arrogancia, caos y apego al poder a toda costa es solo parte del menu que nos acorta los tiempos hacia la apocaliptica hora.

    Aunque la bola viene dura, bajita y en movimiento no nos queda otra que hacerle swing.

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