Recientemente (11/01/2025), el medio noticioso español en línea “El Debate” llevó a cabo un panel televisivo de intercambio de opiniones, sobre el candente problema de la natalidad en España, en el que jóvenes de diversa índole cuentan cómo les afecta esta problemática y cómo lo viven tanto en su propia piel como en su entorno.
Las preguntas realizadas sobre el desarrollo del panel fueron universales y bien pudieran extenderse a la población en edad reproductiva en el entorno global:
- ¿Por qué los jóvenes no quieren tener hijos?
- ¿Qué pasa con la natalidad?
- ¿Por qué no para de caer?
- ¿Hay un cambio de modelo de sociedad?
- ¿Qué necesitan los jóvenes?
- ¿Cómo lo viven?
- ¿Tendrían más hijos si la situación económica fuese mejor o no?
- ¿Qué influye para que no tengan hijos o tarden mucho en tenerlos?
Haciendo uso de las propiedades mágicas de Lo Real Maravilloso y siendo Cuba uno de los países cuya población ha descendido a niveles irrecuperables desde hace más de dos decenios, considero necesario implicarnos en este necesario intercambio de ideas y responder desde nuestra amada Isla a los periodistas de “El Debate”.
El decrecimiento de la natalidad en Cuba y España.
En los últimos años, una inquietante realidad ha comenzado a asomar en diversas sociedades contemporáneas: el decrecimiento de la natalidad. Este fenómeno, cuyas raíces se hunden en una compleja red de factores económicos, sociales y culturales, afecta tanto a España como a Cuba, países separados por distancias geográficas pero unidos por lazos históricos, culturales irrenunciables y dilemas similares.
En un reciente panel de intercambio televisivo realizado por el medio español El Debate (ya citado, se abordaron las inquietudes y reflexiones de los jóvenes españoles sobre la caída de la natalidad, un tema que no solo es de interés local, sino que resuena en contextos internacionales, y particularmente, en la isla caribeña, donde la baja natalidad y el éxodo juvenil son también problemáticas apremiantes.

Al reflexionar sobre las preguntas planteadas de este debate, he decidido compartir su análisis desde la perspectiva vivida en Cuba, un país donde las dificultades sociales y económicas parecen marcar de forma más pronunciada las decisiones personales, como la de formar una familia. Así, mediante un análisis profundo y sincero, intento dar respuesta a los cuestionamientos que emergen sobre la crisis demográfica, no solo desde una mirada analítica, sino también a partir de las voces y sentimientos de los jóvenes cubanos.
¿Los jóvenes cubanos no quieren tener hijos?
Lejos de ser un rechazo a la idea de la paternidad o maternidad, la baja natalidad en Cuba es, ante todo, un reflejo de las condiciones adversas en las que se encuentra la juventud. Si bien el deseo de formar una familia persiste en muchos de nosotros, este se ve eclipsado por las dificultades económicas, la inestabilidad laboral y la falta de acceso a un hogar adecuado. La precariedad de las estructuras sociales y la imposibilidad de asegurar un futuro estable y seguro, se interponen entre el sueño de ser padres y la realidad que nos rodea. La juventud cubana, lejos de querer renunciar a la creación de vida, simplemente se enfrenta a un horizonte donde el bienestar y seguridad se desvanecen, y la crianza de hijos se convierte en un acto lejano, supeditado a las garantías materiales.
La caída alarmante de la natalidad: ¿Por qué persiste?
La caída sostenida de la natalidad en Cuba no es un fenómeno fortuito, sino el resultado de una crisis estructural que ha venido acumulándose a lo largo de décadas. La emigración masiva de jóvenes, en busca de horizontes más prometedores, es solo uno de los factores que agudiza este fenómeno. La falta de políticas públicas que promuevan el bienestar familiar y la escasez de recursos básicos, que van desde la alimentación hasta el acceso a una salud de calidad, alimentan un ciclo de desesperanza en el futuro. En este escenario, formar una familia parece un lujo inalcanzable para muchos, especialmente cuando las perspectivas económicas son inciertas.
¿Estamos ante un cambio en el modelo de sociedad?
Sin lugar a dudas, estamos viviendo una transformación en el modelo social cubano. La Cuba de generaciones pasadas, donde la paternidad y maternidad eran pilares fundamentales, hoy se ve sustituida por una juventud que prioriza la autonomía personal, la realización profesional y la supervivencia económica. Esta nueva perspectiva ha dado paso a una sociedad más individualista, donde los proyectos de vida se centran más en el crecimiento personal que en la procreación. La maternidad, antes entendida como un deber patriótico y cultural, hoy se enfrenta a una incertidumbre económica que redefine su valor en el imaginario colectivo.
¿Qué necesitan los jóvenes cubanos?
La respuesta es clara: Los jóvenes cubanos se enfrentan a una problemática compleja de inseguridad económica, empleo digno, acceso a una vivienda adecuada y servicios de salud de calidad. Sin embargo, lo que más necesitan son políticas públicas coherentes, que no solo ofrezcan apoyo en términos materiales, sino que reconozcan la realidad de las familias jóvenes. En este sentido, la pregunta ya no es si los jóvenes quieren tener hijos, sino si las condiciones materiales y económicas objetivas les permiten siquiera soñar con ello.
La paternidad, en muchos casos, se convierte en un lujo, en un proyecto que necesita de recursos que, a día de hoy, no se tienen. Esta frustración no es exclusiva de Cuba, sino que también se extiende a otros contextos internacionales, donde la juventud se enfrenta a un panorama económico y social que no ofrece las certezas necesarias para la creación de una familia.
¿Cambiaría la situación si las condiciones mejoraran?
Si bien la economía es un factor determinante en la decisión de formar una familia, no es el único. La estabilidad sociopolítica, la calidad de vida y las oportunidades de desarrollo personal son igualmente fundamentales. Sin embargo, sin un sustento económico sólido, resulta casi impensable que los jóvenes cubanos, como los españoles o los de cualquier otra parte del mundo, se arriesguen a traer hijos a un mundo en el que sus propios derechos y bienestar no están garantizados. La mejora de las condiciones económicas y sociales podría ciertamente fomentar el deseo de tener más hijos, pero ello dependería de una transformación profunda en la estructura social y política del país.
Reflexiones finales: El futuro de la natalidad en Cuba y España
La baja natalidad en Cuba, al igual que en España, es una realidad compleja que no puede explicarse solo a través de factores económicos. Es, en muchos sentidos, el reflejo de una juventud que ha perdido la confianza en el futuro y en un sistema que no le ofrece las herramientas para prosperar. Sin un cambio profundo en las estructuras económicas, políticas y sociales, es difícil vislumbrar una mejora significativa en las tasas de natalidad. Es imperativo que los gobiernos de ambos países comiencen a implementar políticas públicas que no solo incentiven la maternidad, sino que aseguren que las nuevas generaciones puedan proyectarse con esperanza en un futuro que, por ahora, parece incierto.
Este es un problema que trasciende fronteras y nos invita a reflexionar sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo, la que heredarán nuestros hijos y la que, quizás, ellos mismos decidirán no engendrar.
Renglón aparte merece el análisis de la presión social hacia el consumismo que ejercen los medios al propiciar la individualidad, glorificando el éxito personal y la autonomía, e incentivar a las personas a priorizar sus carreras y objetivos personales sobre la creación de una familia.
La promoción de estilos de vida sin hijos, como el enfoque en el ocio, los viajes y el desarrollo personal, puede hacer que la idea de tener hijos parezca menos atractiva, obsoleta y ridícula.
Finalmente, la representación de familias diversas y no convencionales desafía las nociones tradicionales sobre lo que significa ser una familia, lo que puede afectar las decisiones relacionadas con la procreación.
El término “familias diversas y no convencionales” se refiere a una amplia variedad de estructuras familiares que difieren de la familia nuclear tradicional, que típicamente está compuesta por un padre, una madre y sus hijos biológicos. Estas familias pueden incluir, pero no se limitan a: Familias monoparentales, formadas por un solo padre o madre que cría a sus hijos, ya sea por elección, separación, divorcio o viudez, y las familias del mismo sexo.
La diversidad en las estructuras familiares refleja las cambiantes dinámicas sociales y culturales, así como una mayor aceptación de diferentes estilos de vida. Estas familias pueden desafiar las normas tradicionales sobre la familia y contribuir a una comprensión más amplia de lo que significa ser una familia en la sociedad contemporánea.
En conjunto, estos factores reflejan una compleja interacción entre aspiraciones personales, presiones sociales e influencias mediáticas que pueden llevar a una disminución en las tasas de natalidad y a un cambio en las percepciones sobre la familia y la procreación.
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Paradójicamente, a medida que aumentan los ingresos, las parejas de nivel educativo alto tienen menos hijos. A veces solo uno, o ninguno. Es un fenómeno común en la mayoría de los países del Occidente. Hay muchas explicaciones, tanto como el hombre como la mujer trabajan, tienen poco tiempo libre. Y ese poco tiempo prefieren dedicarlo a divertirse. Algo que la crianza de hijos no permite.
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Razones hay muchas, todas dignas de ser tenidas en cuenta, sin que ninguna llegue a justificar la reducción critica de muchos paises en sus cifras de natalidad, tan agudas, que están llamados a desaparecer. Japón es un buen ejemplo. Feliz semana.
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Muy interesante estudio
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Muchas gracias Azuria, tu como siempre tan fentil. Linda semana.
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We see some of this in the US, also. In addition, I think couples are marrying later, and the time for children passes them by the time they would be ready.
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Dear friend Mary, the problem is very complex and fortunately, it is not evident in the United States. Classic examples are Japan, and all of Europe, with an emphasis on Italy and Spain. My small country, Cuba, is suffering from an unprecedented aging and population decline. Have a nice evening.
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Definitivamente hay un cambio de paradigma y, tal como lo expresa el artículo, son muchos los factores que intervienen en estas crisis civilizatorias. Uno de los elementos que ha tenido gran impacto en la reconfiguración de la familia como institución social es la emancipación -limitada aún- de las mujeres, y la superación de ciertos estereotipos de género. Mujeres incorporadas al mercado laboral, mujeres enfocadas en su formación profesional, mujeres inconfornes con la maternidad como logro único, mujeres concientizadas sobre sus derechos sexuales y reproductivos, mujeres dispuestas a no tolerar la violencia naturalizada hacia ellas, mujeres aspirantes al ejercicio del poder político… Todo esto en contextos de incertidumbre económica y guerras comerciales; de dudas sobre la factibilidad de la vida en un planeta finito altamente deteriorado por la acción humana; de las perspectivas de posibles carencias alimentarias, sanitarias y energéticas… Y se suma la presión sobre las nuevas generaciones, encargadas de remediar los males y corregir los errores de los mayores.
Como se ve, no resulta sencillo tratar el asunto desde la multidimensionalidad.
Una entrada que nos obliga a pensar…
Gracias, Volfredo. Recibe mi saludo.
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Estimado Rod, perdona la demora en responder a tu comentario. En Cuba estamos desde hace meses con menos de 6 horas de electricidad al día y podrás imaginar las disficultades.
En los países desarrollados, la disminución de la natalidad y el envejecimiento de la población son fenómenos influenciados por múltiples factores. La transición demográfica juega un papel crucial, ya que estos países han pasado por una fase de alta natalidad y mortalidad a una de baja natalidad y mortalidad. La emancipación de la mujer y su incorporación al mercado laboral han llevado a una postergación de la maternidad, mientras que el aumento de los costos asociados a la crianza de los hijos disuade a muchas parejas de tener familias numerosas. Además, la urbanización y la falta de políticas de apoyo a la familia también contribuyen a la baja natalidad.
El envejecimiento de la población se debe principalmente al incremento de la esperanza de vida gracias a los avances en la medicina y las mejores condiciones de vida. Sin embargo, el envejecimiento conlleva desafíos económicos y sociales, como la presión sobre los sistemas de pensiones y la necesidad de servicios de salud y cuidados a largo plazo para una población anciana en crecimiento. Estos factores combinados crean un panorama demográfico complejo que requiere de políticas integrales para abordar sus efectos.
Es un gusto desearte un feliz día desde el país más oscuro y triste del Planeta. Cordial abrazo.
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Oh, Volfredo, if only these were the problems of Cuba and Spain.
This trend has affected the entire world of the Earth to one degree or another. Especially economically developed countries.
This is a systemic problem that does not directly depend on the economic and socio-political situation in the country.
Young people are now discussing issues related to childbirth that previously did not require discussion – they were obvious to everyone.
Children were seen by people as the meaning of further life, our stay on earth was becoming not useless. Now all questions related to this are questioned, do not have a clear answer.
Of course, everything has its price, but it is unlikely that states will be ready to pay parents for the birth of children such a price that could affect the birth rate.
Quality of life is now a much higher priority than all other considerations.
It is unlikely that governments will be able to significantly influence the situation now.
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Dear Olga, the individual preferences of young people today are influenced by several factors, including cultural and social changes. There is a greater emphasis on personal and professional development before considering having children, due to the desire to achieve financial and personal stability. In addition, the cost of living, housing and child-rearing has increased, causing many to reconsider parenthood.
There is also a growing value on freedom and autonomy, with many young people preferring to explore opportunities and experiences without parental responsibilities. Environmental awareness and concerns about the sustainability of the planet also play an important role. Family structure is changing, with greater acceptance of different types of families, including the decision not to have children. These are regrettable facts, which are aging many countries, which are at risk of disappearing. Have a nice and happy day.
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Personally, I find it a bit disgusting when children are discussed only from a pragmatic point of view.
Frankly speaking, I am sick and tired of these discussions of postpartum depression among young mothers – well-off and not experiencing financial problems.
The frequency of discussions of postpartum depression in terms of its mass character can only compete with discussions of abusive husbands. It seems that there are no other husbands now.
I see this as a large-scale imbalance of the pendulum, swinging from the side when such depressions and abusers seemed to not exist at all, to the side when such cases are the only ones in life.
It is just that the current picture of the world does not correspond to reality. The pendulum must swing and eventually settle in the middle. Then we will finally understand the real state of affairs.
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