Los Sorolla de Cuba: “María en el puerto de Jávea”.

A fines del verano de 1905, cuyos primeros meses había ocupado pintando en la playa valenciana de la Malvarrosa, Sorolla viajó con su familia a Jávea, en la vecina provincia de Alicante, donde realizó una obra diferente no solo por su localización en un paisaje costero rocoso, sino también por las soluciones que encontró para representar los cuerpos sumergidos en el agua.

Las abundantes calas de la costa de Jávea, formadas por rocas calizas muy porosas, son ideales para nadar, pues forman piscinas naturales protegidas. Las obras creadas por Sorolla aquí resultan muy distintas de las que había realizado anteriormente y de las que realizó por esos años en las playas de arena valencianas. La posibilidad de apreciar a los bañistas desde la altura de los acantilados y peñas que bordean las calas lo llevó a experimentar con los cambios de color que provoca la luz solar al atravesar las aguas y las deformaciones cambiantes que estas producen en el dibujo de contorno de los cuerpos vistos desde una posición elevada, como se aprecia en “Nadadores. Jávea” (Museo Sorolla) y otras obras creadas por él en esa ciudad.

Las figuras pintadas por el artista suelen corresponder con niños y adolescentes desnudos, que guardan relación con sus obras anteriores en la playa, pero también recurre al tema del acercamiento entre jóvenes y muchachas, no exento de cierto tono sensual. Este conjunto de obras alcanzó una notable aceptación por sus valores estéticos y su novedosa visualidad.

El Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, no cuenta con cuadros que testimonien este interesante segmento de la obra del pintor, pero conserva una atractiva pieza titulada “María en el puerto de Jávea”, pintada ese mismo año, que documenta su estancia allí. El cuadro presenta a una joven sentada en una silla al borde de un pequeño muelle, captada desde un punto de observación suficientemente alto como para permitirnos apreciar las aguas desde arriba y la parte interior de un bote seguramente atado al muelle, ocupando casi toda la extensión del lienzo. La similitud en el tratamiento de las aguas con el de las pinturas de nadadores es notable sobre todo por la abundancia de trazos cortos y yuxtapuestos, y por las pinceladas cobrizas que reflejan la coloración de las rocas sobre el azul intenso del agua. Es interesante el contraste que se crea entre el fondo oscuro y la blancura del muelle, del bote y de la sombrilla con que la joven se protege del fuerte sol de mediodía. En varias vistas de las rocas junto al mar, creadas en ese momento, se aprecia la presencia de un bote similar, al parecer, un elemento al que el artista concedía importancia en la composición.

“María en el puerto de Jávea”, 1905 Óleo/ tela; 64,5 x 95,5 cm Firmado en extr. inf. izq.: «J. Sorolla Bastida/ 1905» Exposiciones personales, en vida del pintor: 1906, París; 1907, Berlín, Düsseldorf y Colonia; 1908, Londres; 1909, Nueva York, Buffalo y Boston Inv.: 93-138.

El “María en el puerto de Jávea” de La Habana es un cuadro de figura en el cual, la modelo no es precisamente una bañista del lugar, sino más bien una vacacionista ataviada a la moda, como las que ocuparán lugar en las obras del artista realizadas a partir de 1906 en Biarritz y otros balnearios situados en el litoral del Mar Cantábrico. El título de la pieza, con el que ha aparecido siempre en la bibliografía, no se refiere a la hija mayor de Sorolla, María Clotilde, como se ha pensado a veces; al parecer esta confusión tuvo lugar por un error introducido por el catálogo de la exposición personal del artista, presentada en París en 1906.


Joaquín Sorolla (1863-1923) descubre Jávea en el otoño de 1896. Para el pintor, que cuenta treinta y tres años, el entorno paisajístico del lugar fue toda una revelación, no obstante estar familiarizado con los paisajes marítimos de las playas de su Valencia natal, donde había pasado largas jornadas tomando apuntes y pintando escenas costumbristas de pescadores en sus barcas, pescadoras en la playa realizando faenas diversas, niños jugando en la orilla, bueyes arrastrando barcas, y regatas.

Jávea (en valenciano y cooficialmente, Xàbia) es un municipio de la Comunidad Valenciana, España. Situado en la costa norte de la provincia de Alicante, en la comarca de la Marina Alta. Se encuentra a unos 90 km de Ibiza, siendo posible, en los días claros, visualizar el perfil de la isla desde los cabos importantes del lugar. El Montgó es la cumbre más destacable y visual de la comarca, con más de 750 metros de altura sirve de parapeto a las borrascas que vienen del Norte, colaborando en gran medida del mantenimiento del microclima local.

En Jávea; Sorolla topa con un paisaje natural totalmente distinto al de las costas llanas, extensas y arenosas del golfo de Valencia. Allí descubre los espacios montañosos del imponente macizo del Montgó, con su prolongación hasta el mar en el cabo de San Antonio, o los acantilados majestuosos en torno al cabo de la Nao. Este relieve costero montañoso proporciona una configuración del litoral abrupta, con una orografía intrincada formada por cabos, acantilados, barrancos, islotes y calas. Y todo ello con el telón de fondo de las inmensas y cristalinas aguas del mar Mediterráneo, aderezadas por las múltiples tonalidades de verdes ofrecidas por la vegetación existente en el paisaje natural.

Jávea es el panorama marítimo y terrestre pleno de belleza que Sorolla pintó de forma apasionada en sus cuatro estancias de 1896, 1898, 1900 y 1905, hecho que le hizo profundizar en su propia pintura, marcando una evolución en su plástica. Son de este periodo pictórico “Rocas de Jávea” y “El bote blanco”, de la colección Carmen Thyssen. Profundamente atraído y emocionado por cuanto le rodeaba, Sorolla experimentó y evolucionó hacia nuevas propuestas plásticas ante las costas que llamó «sublime, inmensa, lo mejor que conozco para pintar».


Los títulos de las pinturas, tradicionalmente sostenidos por el MNBA de Cuba, han sido rectificados a partir de su contraste con los que aparecieron en los catálogos de exposiciones personales realizadas en vida del pintor –París, 1906; Berlín, 1907; Londres, 1908; Nueva York, 1909; Chicago, 1911– y en las catalogaciones realizadas por algunos estudiosos del artista –Rafael Doménech, Madrid, 1910; Bernardino de Pantorba, Madrid, 1953; Felipe Garín, Madrid, 1984; Florencio de Santa Ana, Madrid, 1995; Blanca Pons-Sorolla, Madrid, 2009 y Dallas, 2015–. En tales casos, los títulos anteriores aparecen entre paréntesis a continuación del nuevo.

Agradecimiento especial: A Manuel Crespo Larrazábal; curador de la Colección de Arte Español del Museo Nacional de bellas Artes de Cuba.

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