La ruta del Quijote en la actualidad.

Los molinos de viento de La Mancha, eternizados por Cervantes en “Don Quijote de la Mancha”, son más que simples estructuras; son iconos que entrelazan lo material, lo cultural y lo espiritual en una región que ha visto pasar siglos de historia.

Desde el punto de vista estrictamente material, los molinos de viento en La Mancha fueron construidos entre los siglos XVI y XIX. Su función original era moler el grano, aprovechando la fuerza del viento para mover sus aspas y activar la maquinaria interna que trituraba los granos de trigo y otros cereales, transformándolos en harina. Estos molinos, dispersos por las llanuras manchegas, eran esenciales para la economía agrícola de la región, permitiendo que las comunidades locales fueran autosuficientes en la producción de alimentos básicos.

En la cultura regional actual, los molinos de viento de La Mancha se han convertido en símbolos indelebles de la identidad regional y, en un sentido más amplio, de la cultura española. La imagen de Don Quijote enfrentando a los molinos ha trascendido la novela y se ha instalado en el imaginario colectivo como una metáfora de la lucha entre la realidad y la fantasía, entre el idealismo y el pragmatismo. A día de hoy, los molinos representan un aspecto de la vida rural de la época, y se han convertido en referentes obligados de los cambios históricos y sociales que han moldeado la región.

Los molinos se han convertido en destinos turísticos y puntos de referencia para aquellos que buscan conectarse con el pasado literario y cultural de España. Las localidades manchegas que aún conservan estos molinos, como Campo de Criptana, Consuegra y Mota del Cuervo, celebran su legado con festivales y eventos que resaltan su importancia en la historia y la cultura locales.

Espiritualmente, los molinos de viento han adquirido un significado que trasciende su función original. En el universo quijotesco, los molinos representan los desafíos y las ilusiones que el ser humano enfrenta en su búsqueda de sentido y propósito. La batalla de Don Quijote contra los molinos es, en muchos sentidos, una lucha espiritual contra las fuerzas que parecen invencibles, una lucha que todos enfrentamos en algún momento de nuestras vidas.

Este combate contra lo imposible, que se convierte en el alma del quijotismo, ha sido interpretado como un símbolo de la lucha por la justicia, la verdad y los ideales en un mundo que a menudo se muestra indiferente u hostil a tales valores. Así, los molinos de viento han dejado de ser meras herramientas agrícolas para convertirse en metáforas vivas de la resistencia espiritual, del esfuerzo por mantener la fe en lo que es justo y noble, incluso cuando todo parece en contra.

Los molinos de viento de La Mancha simbolizando tanto la vida cotidiana del pasado como las aspiraciones y los sueños que trascienden el tiempo. Su persistencia en las llanuras manchegas es un recordatorio constante de que, como Don Quijote, debemos seguir luchando contra nuestros propios molinos de viento, no importa cuán insuperables parezcan.


La Ruta del Quijote.

La Ruta del Quijote, como se le llama a este recorrido turístico en La Mancha, es una experiencia inmersiva que permite seguir los pasos de Don Quijote y su fiel escudero Sancho Panza por los paisajes descritos con maestría por Cervantes. A través de 2.500 kilómetros que abarcan varios municipios, esta ruta es una invitación a viajar por la historia y la literatura, evocando la lucha entre la realidad y la fantasía, al tiempo que se exploran monumentos de gran riqueza cultural:

– Iniciar el recorrido por Campo de Criptana es ideal, ya que sus majestuosos molinos de viento son el símbolo más representativo de la novela. Aquí, Don Quijote vivió una de sus más célebres aventuras al confundir estos gigantes con malvados enemigos. La vista de los molinos en la colina genera una imagen poderosa, donde la ficción de la novela se encuentra con la realidad de los paisajes manchegos. Los molinos, como “Burleta” o “Infanto”, algunos del siglo XVI, son una representación visual de la lucha quijotesca contra lo imposible.

Imágenes de Molinas de viento de Campo de Criptana.

– Segundo tramo: El Toboso, tierra de la mítica Dulcinea, es otro de los puntos neurálgicos de la ruta. Aquí, el viajero puede visitar la Casa-Museo de Dulcinea, una recreación de una vivienda manchega del siglo XVI, donde se rememora a la musa imaginada por Don Quijote. También es interesante la iglesia de San Antonio Abad, donde Cervantes sitúa la posible existencia de Dulcinea. Este pequeño pueblo guarda la esencia del amor platónico y la fantasía que envuelve toda la obra.

Imagen de la Casa-Museo de Dulcinea, en el Toboso.

– Tercer tramo: Puerto Lápice, otro lugar fundamental, es el escenario donde Don Quijote es armado caballero. Aquí se pueden visitar posadas tradicionales que rememoran las antiguas ventas manchegas. La Plaza Mayor conserva la arquitectura popular, y su visita conecta al viajero con la importancia que estos espacios tuvieron en los viajes de los personajes cervantinos.

– Cuarto tramo: El castillo de Consuegra y sus icónicos molinos son otra parada obligada. Al igual que en Campo de Criptana, los molinos se erigen como testigos del pasado y del presente, con sus imponentes figuras de piedra y madera que evocan los tiempos en los que Don Quijote confundió la realidad con su fantasía. Además, el castillo medieval permite adentrarse en la historia de la región, reforzando la mezcla de historia y ficción que caracteriza el viaje.

Imagen del “Castillo de Consuegra” y sus icónicos molinos.

– Quinto tramo: Aquí se encuentra la Cueva de Medrano, donde se dice que Cervantes escribió parte de su inmortal obra. Este rincón está envuelto en un halo literario, pues se especula que la prisión que menciona el autor en el prólogo de Don Quijote podría haber sido este lugar. Argamasilla de Alba, como supuesto escenario de la creación del caballero de la triste figura, marca el final de la ruta con un aire nostálgico y profundo.

Cueva de Medrano en Argamasilla de Alba.

Argamasilla de Alba es el “lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme” al decir del Quijote en la novela; es el sitio donde estuvo encarcelado Cervantes cuando concibió el Quijote; inspirándose para su protagonista en un lugareño caballero loco. La llamada Casa de Medrano, en cuyo sótano estuvo encarcelado Cervantes, es el principal reclamo turístico del pueblo, que apenas conserva ningún rasgo característico de su arquitectura tradicional, a no ser este discreto cubículo.

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16 respuestas a “La ruta del Quijote en la actualidad.

      1. Muchas gracias Volfre muy lindo relato sobre los Molinos de Viento y el Quijote hay que continuar enfrentando y luchando por un Mundo más Humano para los Humanos y no humanos que hacen posible este Mundo

        Abrazos

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    1. Los molinos de viento de La Mancha, dice.. pero en 1691, es decir, 70 o 80 años después de los libros de Don Quixote, se establece una región llamada La Mancha con Toledo como capital..
    2. La zona donde se desarrolla la historia se llamaba Mancha, pero Don Quijote no tenía el nombre de La Mancha con mayúscula -L-: que indica un área administrativa de la España moderna desde 1691. Mancha o sea un sitio sucio..
    3. Sin mayúscula antes de la  llamada Mancha, una llanura donde crecía principalmente hierba seca, una especie de pasto de pradera, que los árabes llamaban manχa: así, Don Quixote de la Manxa, de la platija! 
    4. No es casualidad que en su momento la palabra Mancha correspondiera al nombre del Canal de la Manche, en francés se llama “la Manche”, la manga. Ha sido nombrado como metáfora del estuario entre Francia e Inglaterra. Don Quixote es, por tanto, a la vez caballero de la tierra y  caballero del mar: Don Quijote de la Mancha.
    • “eternizados por Cervantes en “Don Quijote de la Mancha”, dice.. pero lo siento..

    El “Don Quijote” original es un libro en inglés. Las traducciones al español aparecieron en 1605 y 1615, mucho antes que las publicaciones originales en inglés de 1612 y 1620. Entre estos dos períodos, en 1614, se publicó un “falso” Don Quijote con el nombre de Avellaneda. Este texto original en inglés nunca fue publicado.

    Francis Bacon fue el cerebro detrás de los tres libros de Don Quijote; escribió el papel del héroe.Ben Jonson asumió el papel de Sancho Panza, John Donne escribió los poemas, a “los dos amigos” , Francis Beaumont y John Fletcher, se les asignó la tarea de escribir las historias sueltas. Estos autores hicieron uso de la biblioteca propiedad de Robert Cotton. El impresor, William Stansby, insertó pistas ocultas en el texto para que el lector pudiera sacar conclusiones…

    Las traducciones al español estuvieron a cargo de Thomas Shelton (DQI + DQII) y James Mabbe (el “falso” DQ).Miguel de Cervantes no era más que un pobre escritor español que había vendido su nombre para sobrevivir. Había contado la historia de su vida a los ingleses, para que pudiera ser procesada en el DQ.Diez personas, jurando guardar secreto sobre su colaboración en la redacción de Don Quijote

    Jettie H. van den Boom

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