Sobre héroes y tumbas.

Las primeras investigaciones revelaron que el antiguo Mirador que servía de dormitorio a Alejandra fue cerrado con llave desde dentro por la propia Alejandra. Luego (aunque, lógicamente, no se puede precisar el lapso transcurrido) mató a su padre de cuatro balazos con una pistola calibre 32. Finalmente, echó nafta y prendió fuego.

Esta tragedia, que sacudió a Buenos Aires por el relieve de esa vieja familia argentina, pudo parecer al comienzo la consecuencia de un repentino ataque de locura. Pero ahora un nuevo elemento de juicio ha alterado ese primitivo esquema. Un extraño “Informe sobre ciegos”, que Fernando Vidal terminó de escribir la noche misma de su muerte, fue descubierto en el departamento que, con nombre supuesto, ocupaba en Villa Devoto. Es, de acuerdo con nuestras referencias, el manuscrito de un paranoico. Pero no obstante, se dice que de él es posible inferir ciertas interpretaciones que echan luz sobre el crimen y hacen ceder la hipótesis del acto de locura ante una hipótesis más tenebrosa. Si esa inferencia es correcta, también se explicaría por qué Alejandra no se suicidó con una de las dos balas que restaban en la pistola, optando por quemarse viva.

[Fragmento de una crónica policial publicada el 28 de junio de 1955 por La Razón de Buenos Aires.]


Considerada la mejor novela argentina del siglo XX, “Sobre héroes y tumbas”, publicada en 1961, consagró a Ernesto Sabato como escritor universal. En sus páginas indagó las verdades últimas que hay en el subsuelo del hombre; tradujo sus obsesiones más autobiográficas a las reflexiones sobre la historia nacional y profundizó la investigación de la relación entre la conciencia y el mundo exterior al sujeto. La novela muestra a los últimos representantes de una familia oligárquica venida a menos, en la que se intercala la trágica historia de los seguidores del general Lavalle que una vez derrotados llevaron el cuerpo muerto de su jefe al exilio.

Por un lado, Martín y Alejandra, que viven una relación tortuosa y atormentada, incapaces de escapar a un turbio destino: la predisposición genética de la familia, de ella a la locura. Por otro, la historia de un incesto brutal y la asfixiante atmósfera en la que se debaten sus protagonistas. Pero esta novela narra mucho más: “Sobre héroes y tumbas” cuenta la invención de una trama siniestra protagonizada por una apócrifa organización de ciegos y, además, la necesaria decisión de huir a la Patagonia en busca de un renacimiento vital, de una nueva oportunidad. “Me costó mucho aprender a reír —le dijo un día—, pero nunca me río desde dentro.”

“Sobre héroes y tumbas” es la segunda novela del escritor argentino Ernesto Sabato, publicada en 1961, en Buenos Aires, Argentina. La obra marcó un hito en la producción literaria de Ernesto Sabato, que entonces tenía 50 años, debido a que fue considerada la mejor novela argentina del siglo XX y una de las obras cumbres de habla hispana.

La novela irrumpe en el panorama de la literatura latinoamericana, aglutinando una variedad de elementos que la distinguen entre las ficciones de América del Sur. De este modo, es frecuentemente considerada como una novela total, con rasgos de surrealismo inusitados en la literatura latinoamericana (especialmente en la sección de “El Informe sobre ciegos”).

Ernesto Sabato con el escritor peruano Mario Vargas Llosa, en la revista Pájaro de Fuego (n.º 36) de junio de 1981.

Por otro lado, la descripción de una familia retratada a través de un largo lapso con tintes decadentes, emparenta temáticamente esta novela con las ficciones de Faulkner y García Márquez. Esta obra, llena de imágenes oscuras y emocionales, es considerada por muchos como la obra magna de Sabato y la sección “Informe sobre ciegos”, sobre la distorsionada obsesión de Fernando y el miedo de los ciegos, es una contribución inquietante, una pesadilla para la literatura latinoamericana.


“Sobre héroes y tumbas” aparece 13 años después de “El túnel”, novela iniciática que había merecido juicios admirativos de Thomas Mann o Albert Camus y que había evidenciado una obsesión temática por “El poder de los ciegos” que volvería a aparecer, en forma recurrente, en su obra posterior.

Sabato nunca reconoció abiertamente, que sus personajes estaban impregnados de la angustia existencial que caracteriza la filosofía de Jean-Paul Sartre. Desde sus primeras páginas, la atmósfera densa, casi asfixiante, que envuelve a los personajes refleja esa búsqueda constante de sentido en un mundo que parece negarlo. Martín, uno de los protagonistas, se enfrenta al vacío de una existencia donde la libertad absoluta se convierte en una carga insoportable, un eco claro del pensamiento sartriano, donde la condena de ser libres lleva a los personajes a un abismo de decisiones sin fundamento.

Sobre héroes y tumbas es la segunda novela del escritor argentino Ernesto Sabato, publicada en 1961, en Buenos Aires, Argentina.

La influencia de Albert Camus es igualmente palpable en la novela. La sensación de absurdo, esa desconexión entre las aspiraciones humanas y la indiferencia del universo, se manifiesta en las relaciones rotas y en la lucha interna de los personajes. Como en “El extranjero” de Camus, los individuos en “Sobre héroes y tumbas” deambulan por un paisaje de incertidumbre, donde la muerte y el destino se convierten en compañeros silenciosos. En este sentido, Sabato no solo narra una historia; nos sumerge en una reflexión filosófica sobre la desesperanza y el valor de seguir adelante a pesar de ella.

Con un estilo poético y sombrío, Sabato se convierte en un orfebre del lenguaje, cincelando cada palabra para revelar las profundidades de la condición humana. Su narrativa es un espejo oscuro donde la filosofía existencialista de Sartre y Camus se refleja con una claridad inquietante, recordándonos que, aunque busquemos héroes, a menudo solo encontramos tumbas.


Ernesto Sabato fue un escritor, ensayista, físico y pintor argentino. Su obra narrativa consiste en tres novelas: “El túnel”; “Abaddón el exterminador”; “Sobre héroes y tumbas”, considerada una de las mejores novelas argentinas del siglo XX. Además, ha escrito ensayos sobre la condición humana: “Uno y el Universo”, “Hombres y engranajes”, “El escritor y sus fantasmas”, “Apologías y rechazos”, entre otros. Fue el segundo argentino galardonado con el Premio Miguel de Cervantes, luego de Jorge Luis Borges. Su longeva existencia lo llevó a ser un autor muy presente durante el siglo pasado y también durante la primera década del corriente.

Aunque se preparó para dedicarse a la física y a la investigación en este campo, su acercamiento al movimiento surrealista, especialmente a algunos escritores y artistas de esta corriente, torció de alguna manera su destino y terminó por darle rienda suelta a su inquietud como autor. Su visión existencialista —reflejada en las tramas tenebrosas de sus novelas pobladas de personajes extraviados de sus valores morales—, su manera de exponer ideas y conceptos, su facilidad retórica y la sapiencia a la hora de introducirse en la psicología de los individuos, lo erigieron en una de las grandes plumas de su tiempo y de su país.


Toca ahora por derecho propio invitar a Lo Real Maravilloso a su majestad existencial Jean-Paul Sartre, cismático en la década de los 60 del pasado siglo; años de mi convulsa adolescencia, marcada por las rebeliones universitarias del “Mayo Francés de 1968”, y las protestas hippies en Estados Unidos contra la Guerra, de Vietnam.

Eran tiempos… en que “El Salón de Mayo” se inauguraba en La Habana, en julio de 1967. Organizado por Carlos Franqui con la ayuda de artistas como Wifredo Lam, René Portocarrero, Alexander Calder, Joan Miró, y Pablo Picasso, trajo a Cuba a las más destacadas vanguardias del arte parisino y universal; bajo el mecenazgo comprometido de la Revolución Cubana. Quiso el destino que estuviese presente y viviera con intensidad, con la inocencia adolescente de mis hormonas e insufrible acné, cada uno de los sucesos que giraron alrededor de una elogiable idea que terminó en desastre. Fueron hechos que marcaron mi vida y que no debo morir sin contar.

“Eran tiempos”… de los años de gloria Casa de las Américas, y sus primeras publicaciones vendidas a precios simbólicos para estimular la lectura en una enorme población que aprendía a leer. No eran ediciones de lujo, pero estaban prologadas por los mejores escritores de la época.

Conservo en mi poder, luego de transcurridos más de 50 años, algunos ejemplares preservados del desgaste inevitable del tiempo y las erosiones del corazón: Sartre, Kafka, Benedetti, García Márquez, Sabato, Cortázar, Vargas Llosa, Dostoyevski, Camus, Poe, Mark Twain, y muchos otros llegaron a mi vida y quedaron para siempre. Para bien o para mal, hoy me encuentro incapacitado para decidir.

“Eran tiempos”… en que “Panadizo” de Lezama Lima y los “Pasos sobre la hierba”, de Eduardo Heras León, unido alguna que otra frase malinterpretada o molesta de los libres pensadores del Salón de Mayo, puso fin al romántico idealismo de los iniciáticos y dio origen a la más larga de las noches.

Queda mucho por contar.

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