El mal presagios de los cuervos de Van Gogh.

Van Gogh pasó el final de su vida en Auvers-sur-Oise, un pueblo al norte de París donde vivía el doctor Gachet, médico y coleccionista de obras de arte, a quien Theo van Gogh encargó el cuidado de la salud de su hermano pintor. En los dos meses que precedieron a su suicidio, vivió con recuperada energía una frenética etapa creadora.

El 22 de febrero de 1890, Van Gogh sufrió una nueva crisis que fue «el punto de partida de uno de los episodios más penoso de una vida ya plagada de tristes acontecimientos». Este período duró hasta finales de abril, tiempo durante el cual fue incapaz de decidirse a escribir; sin embargo, siguió dibujando y pintando. Robert Hughes, crítico de arte y escritor, describe en su biografía que, entre mayo de 1889 y mayo 1890, «tuvo arrebatos de desesperación y alucinación que le impedían trabajar, y entre ellos, cortos periodos en los que pudo hacerlo y lo hizo, marcado por el éxtasis extremo de un visionario».

Presa de una melancolía insufrible y profunda depresión, el 27 de julio de 1890, a la edad de treinta y siete años, se disparó en el pecho con un revólver mientras paseaba por el campo. No se dio cuenta de que su herida era mortal y volvió a la pensión Ravoux, donde murió en su cama dos días después, en brazos de su hermano Theo. «Yo arriesgué mi vida por mi obra, y mi razón destruida a medias»; estas son las palabras de Vincent en la carta encontrada en su lecho de muerte el 29 de julio de 1890.

A los seis meses del fallecimiento de Vincent, su hermano Theo ingresó en una clínica de Utrecht, donde falleció el 25 de enero de 1891. En 1914 el cuerpo de Theo fue exhumado y enterrado junto al de Vincent. Ambos descansan hoy, en el cementerio municipal de Auvers-sur-Oise, un pueblo de artistas situado a 30 kilómetros al noroeste de París, famoso por ser el lugar donde pasó Vincent van Gogh los últimos 70 días de su vida. 


Durante junio y julio de 1890, Van Gogh pintó algunos retratos, pero sobre todo numerosos paisajes en los que utilizaba una paleta reducida y unas pinceladas agitadas y nerviosas, de ritmo ondulante y repetitivo. Estas pinturas son ejemplos de los alargados lienzos que el pintor utilizó en semanas antes de su muerte.

Campo de trigo con cuervos.

Alrededor del 10 de julio de 1890, Van Gogh escribió a Theo van Gogh y Jo Bonger, diciendo que había pintado otros tres grandes lienzos en Auvers después de visitarlos en París el 6 de julio. Dos de ellos fueron descritos como campos de trigo de inmensas extensiones bajo cielos turbulentos, que se cree coinciden con: “Trigal bajo el cielo nublado” y “Trigal con cuervos”, y el tercero Jardín de Daubigny. Escribió que había estaba a punto de expresar su tristeza, para luego añadir «soledad extrema», pero también dijo que creía que los lienzos mostraban lo que considera un campo saludable y fortificante (y añade que tenía la intención de acercarse a París tan pronto como le fuese posible.

“Campo de trigo con cuervos” es una de las pinturas más famosas de Van Gogh. A menudo se afirma que este fue su último trabajo. Se dice que el cielo amenazante, los cuervos y el camino sin salida se refieren al final de su vida que se acerca. Pero esto es solo un mito persistente. De hecho, existe información que demuestra que realizó varias pinturas con posterioridad.

Existen evidencias en la correspondencia personal, que demuestran que Van Gogh completó “Trigal con cuervos” alrededor del 10 de julio, y es anterior a pinturas tales como “El Ayuntamiento de Auvers” fechada el 14 de julio de 1890 y “Jardín de Daubigny” fechado entre mayo y julio de 1890. ​ Por otra parte, muchos investigadores prestigiosos aceptan a “Raíces de árbol”, o la ya mencionada “Jardín de Daubigny”, como su pintura final.

Van Gogh pintó estas obras durante sus últimos meses de vida en Auvers-sur-Oise, donde buscaba una vida más tranquila y estaba bajo el cuidado de su médico, admirador y amigo, el Dr. Paul Gachet.

“Campo de trigo con cuervos” (Wheatfield with crows). Julio de 1890. Óleo sobre lienzo, 101 x 50 cm. Museo Van Gogh, Ámsterdam.

No existe prueba de la creencia generalizada de que era esta la pintura que Van Gogh tenía en su caballete en el momento en que se suicidó. No hay nada en las últimas palabras de Van Gogh que apoye esta interpretación, salvo la evidente angustia y desesperación reflejada en la obra.

Descripción.

“Campo de trigo con cuervos” representa un cielo dramático y nublado, lleno de cuervos sobre un campo de trigo. La sensación de aislamiento se ve reforzada por un camino central que conduce a ninguna parte y por la dirección incierta del vuelo de los cuervos. El viento barre el trigal que llena dos tercios del lienzo. 

Jules Michelet, uno de los autores favoritos de Van Gogh, escribió sobre los cuervos: «Se interesan en todo, y lo observan todo. Los antiguos, que tuvieron una vida mucho más completa que nosotros mismos y con la naturaleza, no encontraron siquiera un pequeño beneficio en seguir un centenar de cosas oscuras donde la experiencia humana todavía no ofrece luz, ni instrucciones de manera prudente y sabia, como un pájaro».

​Las amplias vistas panorámicas eran habituales en las obras de Van Gogh ejecutadas en sus últimos meses, quizá relacionadas con la angustia vital que padecía. En “Campo de trigo bajo nubes de tormenta” se interesa en el cielo para mostrarnos el efecto de una incipiente tormenta sobre el trigal, donde aún podemos observar, escasas luces del sol veraniego. El juego de colores fríos resulta impactante, emplea el color y abandona las formas, clara influencia de Monet. Las pinceladas ágiles y empastadas dominan la composición, apreciándose la textura del óleo en la tela. A través del color, Vincent expresa sus sentimientos y ánimos, convertidos en un torbellino sentimental de su mundo interior.

“Campo de trigo bajo nubes de tormenta” (Wheatfield Under Thunderclouds); de Vincent van Gogh. Creado el 1 de enero de 1890. Museo Nacional Van Gogh, Ámsterdam, Países Bajos,

Van Gogh bajo el lente del psicoanálisis moderno.

Soy médico, y aunque pretenda hacerlo, no puedo ni debo olvidarlo. Amparado en mis experiencia y años, pido licencia para describir la angustia expresada por Van Gogh en sus últimas visiones, donde los inconfundibles y luminosos amarillos de los otoños de antaño, han quedado sustituidos por azules y oscuras pinceladas que presagian la muerte. Existe en los trigales y el vuelo de los cuervos, un grito de angustia y un clamor desesperado que pide ayuda. Escuchémosle.

Las pinturas son herramientas proyectivas utilizadas en psicología para evaluar aspectos profundos de la personalidad y detectar posibles alteraciones psíquicas; asumiendo que las personas proyectan sus conflictos internos y características personales en las imágenes ambiguas que le indicamos pintar.

Las pinturas de Vincent van Gogh en los últimos meses de su vida, como “Trigal con cuervos” y “Campo de trigo bajo cielos nublados”, reflejan su estado emocional y desequilibrios mentales. Estas obras, caracterizadas por cielos oscuros, cuervos y paisajes turbulentos, deben interpretarse como una manifestación de su profunda depresión y angustia.

Los cuervos a menudo se interpretan como símbolos de muerte o mal presagio, mientras que las nubes oscuras y los campos agitados, reflejan el tormento interno y los torbellinos del pensamiento. En los últimos dos meses de su vida, Van Gogh produjo más de 70 pinturas, lo que indica una compulsión creativa que algunos expertos relacionan con su inestabilidad emocional.

Van Gogh se mudó a Auvers-sur-Oise en mayo de 1890, donde se mantuvo trabajando bajo la supervisión del Dr. Paul Gachet. A pesar de estar en un entorno que le permitía dedicarse plenamente a la pintura, su salud mental continuó deteriorándose, y su pintura constituye el testimonio de su genialidad artística, claro reflejo de su lucha interna y desesperación.

“Trigal con cuervos” es una obra que refleja a profundidad el estado emocional y mental del pintor en sus últimos días. Fechado en julio de 1890, pocas semanas antes de su muerte, este cuadro es una manifestación de su lucha interna y su desesperación

La pintura está dividida en tres franjas horizontales: un cielo tormentoso lleno de cuervos, un vasto trigal amarillo y un camino marrón que se pierde en el horizonte. Los colores predominantes son el azul, el amarillo y el marrón, que Van Gogh utilizó en otras obras, creando una sensación de familiaridad y continuidad en su estilo.

Tradicionalmente, los cuervos son símbolos de muerte y mala suerte. En este contexto, pueden representar los pensamientos oscuros y la sensación de fatalidad que Van Gogh experimentaba, la fragilidad de la vida y la inminencia de la muerte.

La pincelada de Van Gogh en esta obra es rápida, gruesa y dramática, reflejo de su agitación interna. La dirección y el grosor de las pinceladas guían la mirada del espectador a través de la escena, creando una sensación de movimiento y turbulencia.

El elemento psicopatológico más llamativo dentro de la pintura, es el camino que se pierde en el horizonte bajo un cielo tormentoso, simbolizan la sensación de aislamiento y desesperación, cuando toda solución existencial posible desparece perdida en la nada.

“Trigal con cuervos”, es un grito pidiendo ayuda, un reflejo de la lucha de Van Gogh contra su enfermedad mental y su deseo de encontrar paz y sosiego para su mente febril. Van Gogh era conocido por expresar sus emociones de manera intensa y visceral en sus pinturas, este es por tanto un claro ejemplo de cómo el arte puede servir como una vía para expresar los sentimientos profundos y complejos.

No obstante, reconozco que la interpretación del arte es subjetiva y puede variar según el espectador. Es importante considerar diferentes perspectivas y enfoques. Analizar otras obras de Van Gogh puede proporcionar una visión más completa de su estado mental y su evolución artística.

A través de sus pinceladas apasionadas y colores intensos, Vincent van Gogh no solo creaba arte; lanzaba, además, gritos silenciosos pidiendo auxilio. Sus últimas obras: “Trigal con cuervos” y “Campo de trigo bajo cielos nublados”, son más que simples paisajes; son ventanas abiertas a su alma atormentada que buscan la luz. Mientras, los cielos oscuros y los cuervos que surcan sus lienzos parecen susurrar su desesperación y luchas internas.

Cada trazo de su pincel era un intento de capturar y quizás aliviar el caos que sentía dentro de sí. En sus pinturas buscaba la forma de comunicar su dolor y encontrar consuelo en medio de su tormento psíquico. Van Gogh, a través de su arte, estaba pidiendo ayuda, y trataba de encontrar un respiro en la belleza que creaba, aunque solo fuera por un momento.

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