Vincent van Gogh; el genio aislado.

En 1888 Vincent van Gogh abandonó la capital francesa para trasladarse a Arles, al sur de Francia, con la intención de fundar una comunidad de artistas. Bajo el ardiente sol de Provenza, pintó escenas rurales y empezó a abandonar los métodos puntillistas e impresionistas en favor de una pintura de formas más sintéticas y colores más estridentes. En octubre de 1888, Gauguin fue a verle a Arles y vivieron y trabajaron juntos durante un corto periodo de tiempo, ya que pronto empezaron a tener violentos enfrentamientos. Una noche del mes de diciembre, después de una gran pelea en la que Van Gogh amenazó a Gauguin con una navaja, el artista se cortó parte de una oreja. Después de este incidente, estuvo algún tiempo internado en un hospital de Arles y un año en el hospital psiquiátrico de Saint- Rémy.

Van Gogh pasó el final de su vida en Auvers-sur-Oise, un pueblo al norte de París donde vivía el doctor Gachet, médico y coleccionista de obras de arte, a quien Theo van Gogh encargó el cuidado de la salud de su hermano pintor. En los casi dos meses que residió allí antes de su suicidio, vivió, con recuperada energía, una frenética etapa creadora. Durante esas últimas semanas de vida pintó algunos retratos, pero sobre todo numerosos paisajes, en los que utilizaba una paleta reducida y unas pinceladas agitadas y nerviosas, de ritmo ondulante y repetitivo. Su estancia en esta localidad coincidió con las buenas críticas que recibió su obra por parte de Albert Aurier en el Mercure de France y la invitación a participar en la Exposición de Los XX en Bruselas, donde, por primera y última vez en su vida, vendió una obra.

Los XX (en francés, Les XX) fue un grupo de veinte pintores belgas, dibujantes y escultores, que se formó en 1883 por el abogado, editor y empresario de Bruselas Octave Maus. Durante diez años, estos vingtistes, como se llamaban a sí mismos, celebraron una exposición anual de su arte; cada año se invitaba también a otros veinte artistas internacionales a participar en la exposición. Entre los artistas invitados a lo largo de los años estuvieron: Camille Pissarro (1887, 1889, 1891), Claude Monet (1886, 1889), Georges Seurat (1887, 1889, 1891, 1892), Paul Gauguin (1889, 1891), Paul Cézanne (1890), y Vincent van Gogh (1890).

Pasado cuatro meses, a pesar de estos pequeños cambios en la apreciación de su trabajo por parte de crítica y público, tras una nueva crisis depresiva, Vincent van Gogh acabó con su vida disparándose en el abdomen.


Albert Aurier fue un crítico de arte y escritor francés nacido en 1865 y fallecido en 1892 a los 27 años de edad. Aunque su carrera fue corta, tuvo una influencia significativa en la promoción del simbolismo y el postimpresionismo en Francia durante la década de 1890.

Aurier comenzó su carrera como escritor a los 21 años, y pronto se interesó por el mundo del arte. En 1890 publicó un ensayo titulado «Les Isolés: Vincent Van Gogh» en el periódico Mercure de France. Este ensayo es considerado como una de las mejores críticas de arte de la época y es elogiado por su enfoque visionario y apasionado.

En 1890, Albert Aurier publicó un ensayo titulado «Les Isolés: Vincent Van Gogh» en el periódico Mercure de France. Este ensayo es considerado como una de las mejores críticas de arte de la época y es elogiado por su enfoque visionario y apasionado.

En su crítica de Van Gogh, Aurier reconoció al artista como un genio y profeta que había creado una nueva forma de arte. Aurier escribió: «Vincent van Gogh es un hombre superior, uno de los más grandes artistas que ha existido». Además, señaló que la obra de Van Gogh era una «rebelión contra la naturaleza» y que su estilo era «salvaje y poético».

Aurier también destacó el uso innovador de Van Gogh del color y la forma, así como su capacidad para expresar emociones profundas a través de su arte. En general, su crítica ayudó a aumentar el reconocimiento y la aceptación de Van Gogh en el mundo del arte y contribuyó a establecerlo como uno de los artistas más importantes de la época.

Desafortunadamente, Aurier murió trágicamente a la edad de 27 años en un accidente de bicicleta. Sin embargo, su obra literaria y crítica de arte dejó una huella duradera en la historia del arte francés y europeo, y su compromiso con el simbolismo y el postimpresionismo sigue siendo una relevante influencia en la cultura artística contemporánea.


Fragmentos del texto “Los aislados: Van Gogh”; de Albert Aurier.

No conocía a este Vincent van Gogh, caí completamente por casualidad en su primera exposición a la que fui invitado. Fui con una especie de indiferencia educada, esperando una exposición mediocre, me sorprendió mucho la calidad de sus cuadros y fui golpeado, casi emocionado, por el lírico salvaje y apasionado que contienen. Vincent van Gogh es un hombre superior, uno de los artistas más grandes que han existido. Fue creado como un profeta, tiene un mensaje que transmitir, un mensaje imperioso y convincente, que proviene de una fuente profunda, desconocida para los hombres y que reside en su propia naturaleza. Este mensaje es la revuelta contra la naturaleza, la revuelta contra las leyes y costumbres que han moldeado nuestra existencia social. Declara que todo lo creado por la sociedad es feo y enfermizo, y que el papel del artista es generar un nuevo equilibrio, una nueva armonía. Proclama la belleza de los colores y las formas nuevas, salvajes, violentas y poéticas, fuera de todas las convenciones.

Póster de la exposición de Los XX. Facsímil original.

Los cuadros de Vincent van Gogh no son cuadros, son poemas. Expresan una emoción profunda que nos llega aún más profundamente porque no siempre podemos entenderla. Vincent van Gogh quiere destruir las viejas convenciones y crear nuevos tipos de seres, para dar a la vida un nuevo significado y un nuevo valor. Su pintura es como una explosión de luz, de colores y sentimientos. Es una erupción volcánica de su alma, que ha encontrado en el arte una válvula de escape y una expresión. Es como un hombre loco que ve la naturaleza con una claridad maravillosa y que quiere traducir esta visión en un lenguaje nuevo. Su pintura es una especie de sinfonía en colores, que representa una lucha titánica entre el bien y el mal, entre la belleza y la fealdad. Quiere representar los sentimientos más profundos del alma humana, las emociones más violentas y apasionadas, la locura y el dolor, la alegría y la desesperación.

Su dibujo es seco y nervioso, el color es puro y violento, las formas son extrañas e inesperadas. Es como un poeta que busca nuevas palabras, nuevas imágenes, para expresar sus pensamientos y sentimientos. Quiere crear una nueva visión del mundo, para conmover las almas y los corazones de sus contemporáneos. Encontró una nueva fuente de inspiración en la naturaleza salvaje y poética, en los paisajes lunares de la Provenza, en los campos de trigo, los viñedos, los cipreses y los olivos. Encontró una nueva belleza en los rostros extraños y enfermizos de los campesinos, en los gestos vivos y angulosos de las mujeres, en los contornos severos y grandiosos de los edificios. En todas partes encontró una nueva vida, una nueva alegría, una nueva fuerza.

Y él mismo se convirtió en un aislado, en un hombre solitario y misterioso, que lucha contra la sociedad, que busca una nueva verdad y una nueva belleza.

Vincent van Gogh no es un artista como los demás, no pertenece a ninguna escuela o grupo. Es un aislado, un hombre que ha encontrado su propia vía, que ha creado su propio lenguaje. No hay nada de académico en su obra, no hay nada de convencional. Todo es nuevo, todo es original. Su pintura es una mezcla extraña de lo antiguo y lo moderno, de lo clásico y lo romántico. Es una síntesis de todas las artes, de la música, la poesía y la pintura. Es un canto a la vida, a la naturaleza, al amor y al dolor. Es una obra maestra de la sensibilidad humana, que nunca será olvidada.

Vincent van Gogh no es solo un gran artista, es también un gran hombre. Su vida es un ejemplo de coraje y de sacrificio. Fue un hombre pobre, un hombre enfermo, un hombre incomprendido. Pero nunca renunció a su arte, nunca se dejó vencer por la adversidad. Su fe en la belleza y en la verdad lo sostuvo hasta el final de su vida. Y su muerte fue una muerte heroica, una muerte de mártir. Fue un hombre que amaba la vida, que amaba a los hombres, que amaba la libertad.

Vincent van Gogh es un aislado, un hombre solitario que lucha contra la sociedad. Pero su lucha no es solo suya, es la lucha de todos los hombres que buscan una nueva verdad y una nueva belleza. Su mensaje es el mensaje de la libertad, de la rebelión, de la creación. Su obra es una obra maestra de la pintura, pero también es una obra maestra de la humanidad. Su vida y su obra son inseparables, son la misma cosa. Y su legado es un legado de amor y de esperanza para todos los hombres.

Mercure de France, enero de 1890. Para leer la reseña completa, haga clic aquí: http://www.vggallery.com/misc/archives/aurier.htm


No obstante, su enfermedad delirante y el estado febril de su atormentada mente, Van Gogh sintió gran regocijo al leer la crítica de Albert Aurier, a la que respondió de inmediato desde Saint-Rémy-de-Provence, el lunes 10 de febrero, cuatro meses antes de su muerte autoinfligida.

Estimado Sr. Aurier:

Muchas gracias por su artículo en el Mercure de France, que me ha sorprendido mucho. Me gusta mucho como una obra de arte en sí misma, siento que creas colores con tus palabras; De todos modos, redescubro mis lienzos en su artículo, pero mejores de lo que realmente son: más ricos, más significativos. Sin embargo, me siento incómodo cuando reflexiono que lo que dices debería aplicarse a los demás y no a mí.

Van Gogh continúa la larga carta describiendo artistas, inspiraciones y técnicas que admiraba, y termina con:

. . . Mientras tanto, estimado señor, por favor, acepte mi agradecimiento por su artículo. Si viniera a París en primavera, no dejaría de venir a daros las gracias en persona.

Vincent van Gogh


¡Impresionante! Un genial artista en pena; ha de morir para alcanzar la gloria. En vida, Van Gogh solo recibió incomprensiones y malos tratos que hicieron estallar su mente vulnerable. Hubo de cortarse una oreja, fue forzado a recibir tratamientos psiquiátricos y reclusiones involuntarias, fue contrariado hasta el momento de darse fuga y reencaminar sus pasos, desesperado y abatido, hacia la eternidad.

#LoRealMaravilloso

#HondaDeDavid

#Existencialismo

#PeriodismoCrítico

#Historia

#Pintura

https://www.volfredo.com/


7 respuestas a “Vincent van Gogh; el genio aislado.

Deja un comentario