Sebastião Salgado; una vida dedicada a la fotografía.

Con 80 años no debería sorprender que alguien decida dejar su trabajo y descansar; así lo ha decidido Sebastião Salgado, uno de los fotógrafos en activo más reconocidos del mundo; paradigma de la magia narrativa y las creaciones visuales de Lo Real Maravilloso.

Mucho hemos publicado sobre la vida y obra de este insigne fotógrafo, orgullo de Brasil y toda Latinoamérica. Construyó a lo largo de su vida una gran obra testimoniada en sus capturas, una combinación reconocible al instante de composición en blanco y negro e iluminación dramática, cubriendo cientos de encargos como fotoperiodista en 130 países.

En reciente entrevista realizada por el periódico británico The Guardian, Salgado manifestó: «Sé que no viviré mucho más. Pero no quiero vivir mucho más. He vivido tanto y he visto tantas cosas».

Sebastião Salgado, entrevistado por el periódico británico The Guardian anuncia su retiro a los 80 años.

Aunque sigue siendo fuerte y activo, y mantiene su asombrosa capacidad de caminar o andar en bicicleta varios kilómetros al día, su cuerpo ha pagado el precio de sus duros años de trabajo en algunos de los lugares más hostiles y desafiantes del mundo. Sebastião Salgado mantiene las secuelas de un trastorno sanguíneo debido a la malaria maltratada, contraída en Indonesia y problemas con su columna vertebral secundarios al traumatismo producido en su cuerpo por una mina terrestre que hizo estallar su vehículo en 1974, durante la guerra de independencia de Mozambique.

El retiro de Sebastião Salgado de la captura activa y el trabajo de campo, no significa que haya puesto punto final a su vida productiva. Ahora, se ha convertido en el editor de su archivo monumental imágenes, que hace 15 años contaba con más de 500.000 obras. Curar este valioso archivo documental de su autoría, es su legado a aquellos que han perdido la vida en la temeraria actividad que representa el fotoperiodismo.

En el sótano de su estudio, permanecen apiladas en desorden miles de imágenes en espera de su atención. En la planta superior, Lélia Wanick Salgado, la arquitecta y ex pianista con la que Salgado está casado desde hace 60 años, dirige la agencia, produce nuevas exposiciones y trabaja en el concepto, el diseño y la edición de sus libros.

«No puedo decir dónde termino yo y dónde empieza Lélia», declara Salgado, siempre que hace referencia a la mujer que conoció cuando tenía 19 años y es hoy su esposa; «Ella es fundamental en mi vida». 

Conocido como el fotógrafo de las luces y las sombras, por el impactante patetismo de sus capturas en medio de las tragedias humanas y sus conflictos, Salgado reacciona con orgullo ante aquellos que han pretendido denigrarle: «Dicen que fui un “esteta de la miseria” y traté de imponer la belleza al pobre mundo. Pero, ¿por qué el mundo pobre debería ser más feo que el mundo rico? La luz aquí es la misma que allá. La dignidad aquí es la misma que allá».


Sebastião y Lélia Wanick Salgado, más allá del amor.

Salgado nació en Minas Gerais, Brasil, donde conoció a Wanick cuando ella tenía 17 años; Ella se licenció en arquitectura, él en economía. Ambos eran miembros de un grupo revolucionario de izquierda y, a medida que aumentaba la persecución política bajo la dictadura militar brasileña de 1964-85, la pareja decidió abandonar el país para exiliarse en París.

Quiso el azar, que un día tomara prestada la cámara de Wanick, a los 29 años y descubriera, sin proponérselo, su talento innato para la fotografía. Su ascenso fue meteórico en París, donde agencias como Sygma, Gamma y Magnum prosperaron. Salgado pasó por todos ellos y dejó su huella en Magnum, donde se convirtió en uno de sus fotógrafos estrella.

Recuerda Wanick que Sebastião «No reconocí su talento de inmediato. Pero empezamos a ir a muchas exposiciones, a estudiar la historia de la fotografía, y así nació mi interés por la imagen y las historias que ella nos cuentan sin decir palabras».

Lélia Wanick Salgado, quien dirige la agencia dedicada a producir la obra de su esposo. Fotografía: Ed Alcock/The Guardian

Más tarde, Wanick se convertiría en directora de la galería parisina de Magnum, antes de abrir un estudio propio e independiente, que con el tiempo dedicó a la producción de Salgado. Su trabajo es ampliamente reconocido como la clave del éxito de su marido.

«Salgado no sería Salgado sin Lélia. Ella es fundamental para todo lo que ha hecho», dice Neil Burgess, quien ha sido su agente desde 1986. «Ella no es solo su esposa, la madre de sus hijos, sino también una socia creativa y una socia comercial para su carrera. Hablan de todo».


Creación del “Instituto Terra”.

Tras pasar años capturando imágenes de los momentos más duros de la historia y cansado de los horrores y tragedias humana que había presenciado, Salgado y Lélia tomaron la decisión de devolver la antigua hacienda natal a su estado natural de bosque subtropical. La región agonizaba bajo el impacto devastador de la sequía y la tala indiscriminada de árboles, cuando en 1998 formaron el Instituto Terra, y con Lélia como presidenta del proyecto, comenzaron a reforestar la tierra.

Con más de 4 millones de semillas de especies nativas plantadas bajo el auspicio del Instituto Terra, lograron reforestar por completo la Hacienda Bulcao con su flora original, dándole vida a un proyecto emblemático y esperanzador para todo el mundo.

Con el tiempo Salgado fue dejando de lado, aunque no del todo, la fotografía socio documental para llevar sus trabajos al campo del medioambiente y la conexión del ser humano con la naturaleza. Mientras se reforestaba la hacienda, Salgado tomaba imágenes que serían una forma de legado visual en futuras exposiciones y libros en defensa del medio ambiente y su conservación.

Actualmente, el Instituto Terra ha recuperado más de 297 especies de árboles nativos, logrando acoger de forma natural, en más de 710 hectáreas, la diversidad de la fauna autóctona en un área permanente de preservación y difusión de iniciativas conservacionistas que dignifican la actividad humana.

La portada de Amazônia, el libro más reciente de Salgado, publicado en 2021. Fotografía: Taschen

Conectarse directamente con la naturaleza, durante sus años de intenso trabajo en el Instituto Terra, hizo que Salgado redescubriera su pasión por la fotografía ambiental, lo que lo llevó a dos de sus proyectos más significativos: Genesis (2013) y Amazônia (2021).

«Hubo esta transición del hombre a la naturaleza en un momento en que todo el mundo se dirigía hacia la naturaleza», declara. Así surgió la idea de visitar y documentar los lugares vírgenes y prístinos, que representan el 46% de la Amazônia; documentarlos y luego presentarlos de forma testimonial en exposiciones y libros.


Mil razones para amar.

Salgado es un gran creador de imágenes, quizás el más reconocido y prestigioso en la actualidad; pero sus capturas testimoniales y denuncias, no son las únicas razones para reconocer y agradecer, su incasable lucha en favor del planeta y la vida.

«Mi perspectiva es pesimista con respecto al hombre como especie; el ser humano, que no ha evolucionado en absoluto. Nuestra especie se ha aislado», ha declarado, al tiempo que lamentando «la ceguera de los responsables de la toma de decisiones globales que no solo desconocen las emisiones de gases, sino que también ignoran otros dos cruciales problemas estructurales: la creciente escasez de agua y la pérdida catastrófica de biodiversidad».

«Para restaurar 2.000 fuentes de agua en Brasil, debemos gastar un millón de euros por años. Es mucho dinero», afirma, pero señala que algunos gobiernos están dispuestos «a proporcionar un puñado de aviones de combate F-16 a Ucrania, y cada uno, equipado, cuesta 150 millones de euros». Para Salgado, «la ceguera humana conduce a la autodestrucción, lo que es motivo de gran pesimismo. Pero la naturaleza, dice, sigue su propio curso y sigue evolucionando».

«Soy pesimista sobre la humanidad», admite, «pero optimista sobre el planeta. El planeta se recuperará. Cada vez es más fácil para el planeta eliminarnos».

Las manchas del sol. Críticas

Durante los inicios del año 2000, periodistas de The New York Times y la escritora Susan Sontag criticaron las fotografías de Salgado. El fotógrafo fue acusado de utilizar de manera cínica y comercial la miseria humana, de exponer de manera bella las situaciones dramáticas, corriendo el riesgo de hacer perder su autenticidad.

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14 respuestas a “Sebastião Salgado; una vida dedicada a la fotografía.

  1. Hace años hice un post sobre una exposición en la calle de este extraordinario fotógrafo que organizó, si no recuerdo, mal la Comunidad Autónoma de Murcia. El soporte de las fotografías fue muy original y, sus maravillosas fotos sobre la Amazonía, llenó de arte el centro de la ciudad. Fue una experiencia inolvidable. ¡Genial Sebastiâo Salgado!

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