Los Sorolla de Cuba: “Haciéndose a la mar”, 1908.

En 1908, Sorolla se encontraba en el momento más brillante de su carrera. Había obtenido un gran éxito en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid, donde presentó su serie de grandes lienzos. También había recibido numerosos encargos de retratos de personalidades de la época, como el rey Alfonso XIII, el presidente del gobierno Antonio Maura o el escritor Vicente Blasco Ibáñez.

Sin embargo, Sorolla no abandonó su pasión por la pintura al aire libre, y aprovechó sus viajes por España para plasmar la vida y el paisaje de su amado país. Uno de esos recorridos lo llevó a Valencia, su ciudad natal, donde pintó varias obras sobre el mar Mediterráneo y sus gentes. Entre ellas se encuentra “Haciéndose a la mar”, una pintura que muestra a niños bañándose en la playa mientras son vigilados desde la orilla, y en segundo plano, un grupo de veleros navega impulsados por el viento.

“Haciéndose a la mar”, pertenece al Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba. La citada pintura fue adquirida en 1920, junto con otras dos de Sorolla, “Verano” y “El niño de la sandía”. El museo posee una de las colecciones más importantes de arte español fuera de España, y ha dedicado una sala permanente a la obra de Sorolla, donde se puede admirar su maestría y su sensibilidad.

Sorolla pintó muchas escenas de la vida marinera, especialmente en su ciudad natal, Valencia, y en otras localidades de la costa mediterránea. Sus obras reflejan el trabajo duro y la dignidad de los pescadores, así como la belleza y el movimiento del mar. Algunos ejemplos de estas obras son: “Pescadores valencianos”, “Volviendo de la pesca”, “La vuelta de la barca” o “Haciéndose a la mar”.

La pesca, en 1908, era una actividad muy importante en la economía y la cultura de Valencia y la costa mediterránea de España. Los pescadores utilizaban diferentes tipos de embarcaciones según la zona y el tipo de pesca que practicaban. Algunas de las embarcaciones más comunes eran: la barca valenciana, la barca de jábega, el llagut, y la faluca. Estas embarcaciones eran de vela latina, y portaban una o dos velas triangulares que se podía orientar según el viento. También se auxiliaban de remos para impulsarse o maniobrar. Las embarcaciones solían ser de madera y tenían una eslora de entre 5 y 15 metros; podían llevar entre 2 y 10 tripulantes, y se dedicaban principalmente a la pesca de arrastre, de cerco o de palangre.

“Haciéndose a la mar”, ca. 1908 Óleo/ tela; 82,5 x 107,5 cm. Firmado en extremo inferior derecho: «J. Sorolla B.» Inv.: 93-151.

Durante el verano de 1908, Sorolla pintó en la playa de la Malvarrosa una serie de espléndidos cuadros que desarrollan su interés por la pintura clásica y costumbrista, aparecida inicialmente en obras como “Verano”, de 1904. Los protagonistas de esta serie son niños, adolescentes y jóvenes, en escenas de playa que deslizan sus cuerpos en el agua, sobre la arena o saliendo del mar. Son pinturas llenas de luz y color que rebosan vitalidad, resueltas con equilibrio y reposo, en formatos casi cuadrados, que contribuyen a la monumentalidad de las figuras y permiten al pintor lograr efectos de volumen en las formas corporales. Dos de sus cuadros, hoy en la colección de la Hispanic Society of America, “Idilio en el mar” y “Saliendo del baño”, destacan en el conjunto por la manera en que logran ese propósito.

En esta nueva incursión mediterránea, Sorolla pintó escenas relacionadas con las labores de la pesca, ensayando nuevas composiciones en las que, la belleza del paisaje se aprecia de modo evidente. A ese conjunto corresponde “Haciéndose a la mar”, (Museo de Bellas Artes de La Habana), una obra que conjuga los temas de la actividad de los pescadores y la del baño de los niños. Ya en la década de 1890 Sorolla había realizado composiciones muy dinámicas, en las que se agrupaban diversas escenas de manera un tanto aglomerada, situadas a la orilla del mar; pero aquí el autor ha seleccionado solo dos de sus temas preferidos, que armonizan fácilmente y consiguen la unidad centrándose en la familia.

En las obras de 1908, Sorolla ensaya cierto dinamismo, introduciendo diagonales y agrupamientos que descentralizan la composición. La mujer con una niña sentada a horcajadas sobre su cadera centra el grupo del primer plano, separando a los dos niños que salen del agua, a la derecha, de la niña que, a la izquierda, extiende una sábana de baño para secar sus cuerpos desnudos. Esta última imagen, introducida con éxito en obras tempranas como “El baño” (Jockey Club de Buenos Aires, destruido), de 1899, fue captada por Sorolla en varias de sus composiciones para mostrar la acción del viento y la luz incidiendo en la blancura del paño, y a la vez relacionarla con igual efecto sobre las velas de las embarcaciones. El colorido abundante, pero de tono medio, es otro de los rasgos que caracterizan su producción de este año y el siguiente.

Si quieres conocer más sobre la vida y obra de Joaquín Sorolla, focalizado en el año 1908, puedes consultar los siguientes vínculos:


Los títulos de las pinturas, tradicionalmente sostenidos por el MNBA de Cuba, han sido rectificados a partir de su contraste con los que aparecieron en los catálogos de exposiciones personales realizadas en vida del pintor –París, 1906; Berlín, 1907; Londres, 1908; Nueva York, 1909; Chicago, 1911– y en las catalogaciones realizadas por algunos estudiosos del artista –Rafael Doménech, Madrid, 1910; Bernardino de Pantorba, Madrid, 1953; Felipe Garín, Madrid, 1984; Florencio de Santa Ana, Madrid, 1995; Blanca Pons-Sorolla, Madrid, 2009 y Dallas, 2015–. En tales casos, los títulos anteriores aparecen entre paréntesis a continuación del nuevo.

Agradecimiento especial: A Manuel Crespo Larrazábal; curador de la Colección de Arte Español del Museo Nacional de bellas Artes de Cuba.

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