Consejos universales contra la insatisfacción sexual.

Doña Flor y sus dos maridos (Dona Flor e seus dois maridos) es una de las novelas más conocidas del escritor brasileño Jorge Amado, miembro de la Academia Brasileña de Letras, la cual fue publicada en 1966.

Jorge Amado (1912-2001) fue uno de los escritores más apreciados de la literatura brasileña. Sus novelas, por lo general llenas de humor, de vida y de personajes minuciosamente caracterizados, han sido traducidas a decenas de idiomas y gozan de una amplia popularidad.

Doña Flor, directora de una prestigiosa escuela de cocina de Bahía, se ha casado dos veces. La primera con Vadinho, un juerguista impenitente, conocido en todos los bares y burdeles de la ciudad y excepcional e insaciable amante. Cuando muere, a causa de sus excesos, su esposa vuelve a casarse.

Pero Teodoro, su segundo marido, es todo lo contrario. Se trata de un farmacéutico cuarentón, rígido y pudoroso, que lleva una vida impecable. Pero, al año de esta segunda boda y para susto de doña Flor, el travieso espíritu del encantador Vadinho reaparece con la misma fogosidad sexual de antaño.

La doña se verá ante la disyuntiva de elegir entre rechazar los impetuosos apetitos de su primer marido y mantenerse fiel al segundo o aceptarlos porque, al fin y al cabo, él también es su esposo. Así, optará por la segunda opción que le proporciona la formalidad de Teodoro y el goce carnal de Vadinho.

En la novela hay otro rasgo muy destacable y siempre presente en la obra de Amado: las artes culinarias y el goce para los sentidos que ellas suponen, siempre en estrecha relación con el erotismo y la mitología local. En suma, se trata de una hermosa novela costumbrista, toda una joya del realismo mágico latinoamericano, cargada de ironía, lirismo, sátira social y un verdadero derroche de sensualidad.


Pasado 10 años del lanzamiento de la novela; “Doña Flor y sus dos maridos” regresa en forma de película, dirigida por Bruno Barreto. El guion es una adaptación de la novela de Jorge Amado, realizado por el propio Bruno Barreto, en colaboración con Eduardo Coutinho y Leopoldo Serran. Fue la película más vista del cine brasileño en 1976, con más de 10 millones de espectadores en los cines, récord que mantuvo hasta 2010, cuando fue sobrepasa por Tropa de élite

Doña Flor y sus dos maridos” película de Bruno Barreto estrenada en 1976.

Durante la primera mitad de la película, la acción combina la muerte de Vadinho (José Wilker) con retrospectivas de su vida junto a Doña Flor (Sonia Braga), su bella esposa. De esta forma conocemos su vida de vago, apostador compulsivo (que robaba lo que su esposa ganaba para gastarlo en el casino), borrachín, fiestero y mujeriego (aunque él asegura que solo ama a su mujer); por otra parte, Doña Flor se siente por momentos infeliz con el granuja que tiene por esposo, pero pronto olvida y perdona todo ante el irresistible poder de seducción de Vadinho y la manera como él la sumerge en el fuego de la pasión y el deseo en inolvidables noches.

Vadinho, está casado con una mujer abnegada y trabajadora, quizás por la necesidad de tener a alguien normal a su lado para tener algún asidero en el mundo y, de paso, poder explotarla financieramente. Otros detalles que, si bien no redime a Vadinho, al menos le da un matiz menos detestable, se muestran cuando se excede, pide perdón y luego arma ostentosas fiestas para agasajar a Flor; al tiempo que le profesa intensa pasión ardiente y auténtica.

La muerte temprana de Vadinho, a consecuencia de sus desenfrenos y vicios, pone fin a la primera parte de la película.

La segunda parte de la cinta muestra, de manera explícita, cuánto extraña Doña Flor a su marido muerto; por más bribón y granuja que fuese, nunca podía olvidar a su ardiente y profuso amante. Así, tratando de olvidarlo, acepta casarse con el farmacéutico, Teodoro Madureira (Mauro Mendonça), que tiene fama de decente y hombre ejemplar. Si bien con este nuevo marido Doña Flor consigue la seguridad y respeto que nunca le dio Vadinho, el buen doctor es una desilusión a la hora de cumplir sus deberes conyugales (no solo fija fechas y horas para el sexo, sino que ni siquiera se quita el pijama).

Es entonces cuando Vadinho reaparece como una especie de fantasma completamente desnudo, siempre provocativo y tentador, pues solo su mujer podrá verlo y sentirlo. Doña Flor, si bien llega a tener apasionado sexo con el fantasma, se resiste a seguirle siendo infiel a su respetable segundo esposo, y contacta a unos brujos para que, mediante conjuros, manden al difunto de regreso al lugar donde reposan las almas.

En la escena culminante, Vadinho aclara que fue la propia Doña Flor quien le «llamó» y que no habría infidelidad alguna, pues tanto Vadinho como Teodoro son sus legítimos esposos. Cada uno le dará lo que el otro no puede (o pudo) darle a la Doña, que finalmente entiende y se adapta, más complacida que resignada, al singular concubinato.


Un peculiar pulso entre lujuria y molaridad, marca la caracterización y psicología de los maridos de Doña flor.

Vadinho, primer marido de Doña Flor, es un hombre pícaro, juerguista, mujeriego y apasionado, que muere de un ataque al corazón durante el carnaval. Su espíritu regresa a la vida de Doña Flor cuando ella se casa con Teodoro, un farmacéutico respetable y formal, que a la vez es aburrido y frío.

Vadinho representa la alegría, la libertad, el erotismo y la sensualidad de la cultura bahiana, frente a la rigidez, el orden, la moral y el tedio de la sociedad burguesa de su tiempo. Es un personaje carismático, divertido, travieso y seductor, que contrasta con la seriedad, la bondad, la responsabilidad y la fidelidad de Doña Flor.

Teodoro representa todo lo contrario a Vadinho, es su antagonista psicológico. Farmacéutico serio, responsable, respetuoso y ordenado; le ofrece a Doña Flor una vida tranquila, estable y segura, pero también aburrida y rutinaria. Teodoro, personaje que simboliza la moralidad, la racionalidad y el conformismo de la sociedad bahiana de la época; es un hombre que no expresa sus emociones, ni tampoco satisface las necesidades sentimentales de Doña Flor.

Aquí les dejo el enlace a secuencias memorables de la película; segmentos fílmicos qué descritos, bien pueden constituir el cuerpo de un tratado sobre insatisfacción sexual y disfuncionalidades eróticas.

Aparición de Vadinho como fantasma.

He preferido, como es ya habitual, narrar mi historia desde el realismo mágico del séptimo arte, y enfrentar la posible interrogante: ¿Cómo superar la insatisfacción sexual? Mi respuesta es inmediata. – No pierda tiempo, vea con inmediatez y urgencia la película y libere su imaginación.


Existe una versión teatral de la novela Doña Flor y sus dos maridos; puesta en escena en Buenos Aires en 1983, durante la última dictadura militar, la obra fue prohibida y fueron procesados penalmente por «espectáculos obscenos» el director José María Paolantonio y los actores Ana María Cores, Adrián Ghío y el cuerpo de baile.

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9 respuestas a “Consejos universales contra la insatisfacción sexual.

  1. Querido amigo.

    Hoy quiero darte las gracias por estar ahí, día tras día.
    He cumplido hoy la nada desdeñada cifra de ¡100 entradas! en este humilde espacio en WordPress. Nada de esto hubiera sido posible, sin tu apoyo. Gracias infinitas.
    Por último, quiero desearte que pases un día magnífico dejarte por aquí la cita del día de hoy:

    Cita del día

    Un fuerte abrazo,
    Dani.

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