Rene Magritte, y las paradojas del realismo mágico.

El realismo mágico es un género de literatura, cine y arte que mezcla, con total naturalidad, elementos realistas y fantásticos. Los artistas y escritores que cultivan este género, no ofrecen explicaciones lógicas sobre los acontecimientos insólitos que aparecen en sus obras y sencillamente; sustituyen la realidad por un mundo fantástico donde los protagonistas no demuestran extrañeza ante los fenómenos insólitos que suceden en su entorno.

En el realismo mágico, los protagonistas penetran en ocasiones en el terreno de lo onírico, sin llegar a alcanzar el nivel de exploración del subconsciente, propio del surrealismo daliniano.

El realismo mágico contiene elementos fantásticos, mágicos e incluso sobrenaturales que sus personajes perciben como circunstancias normales. La realidad se distorsiona con episodios que tienden hacia lo exuberante o incluso exagerado, y en muchas ocasiones es la Naturaleza misma la que adopta el carácter mágico.


El realismo mágico es un género que surgió inicialmente en la literatura, y luego se extendió al cine y otras formas del arte visual. En la pintura, se caracteriza por introducir en un contexto aparentemente real, además de sencillo y preciso, un elemento discordante e imprevisto, que trastoca la realidad y provoca en el espectador desconcierto y aturdimiento.

El crítico, historiador de arte y también fotógrafo Franz Roh, acuñó el término de Realismo Mágico, o Nueva objetividad, en su libro “Realismo Mágico, postexpresionismo. Problemas de la pintura más reciente” en 1925. En su libro, Roh consideró 22 puntos, con los que, según su estudio, habría de distinguirse esta nueva corriente, la cual había dado pie a un importante cisma con el expresionismo y el abstraccionismo.

Los mágico-realistas, que quedarían situados a la derecha del espectro, se caracterizan por una pintura más realista, con técnica precisa y detallada, que a su vez introduce elementos mágicos o fantásticos en la composición. Entre ellos figuran Alexander Kanoldt, Carl Grossberg, Christian Schad, Franz Radziwill o Georg Schiriptf. Estos pintores destacaron por su habilidad para combinar elementos realistas y fantásticos, creando imágenes intrigantes y a menudo críticas de la sociedad de su tiempo.

René Magritte es considerado un referente principal del realismo mágico en la pintura, debido a su estilo artístico peculiar, que investiga las ambiguas relaciones entre palabras, imágenes y los objetos que estas denotan. En sus cuadros, es común apreciar, dentro de las representaciones, duplicaciones y ausencias con las que logra distorsionar la realidad.

Magritte es el principal exponente artístico del realismo mágico en pintura, también conocido como “nueva objetividad”. Sus obras contienen una gran yuxtaposición de objetos comunes en contextos poco corrientes, dando así un significado nuevo a los objetos familiares. Esta yuxtaposición es considerada la huella que define en realismo mágico en la pintura.

Magritte y las paradojas del realismo mágico.

– El hijo del hombre (1964):

Se trata de una obra surrealista que se compone de un hombre con abrigo, corbata roja y bombín; que permanece de pie por delante de un muro. En el fondo, se ve el mar y un cielo nublado. El rostro del hombre se oscurece en gran parte por una manzana verde que flota. Sin embargo, los ojos del hombre se pueden ver asomando por el borde de la manzana.

Detalle de “El hijo del hombre” (1964). Rene Magritte.

La pintura es conocida por su carácter paradójico y mágico realista. La manzana que cubre el rostro del hombre es un elemento clave que crea una sensación de misterio y desconcierto. La manzana es un símbolo de conocimiento y tentación, y su presencia en la pintura sugiere que hay algo que el hombre está tratando de ocultar o que no quiere que se sepa. La combinación de elementos realistas y surrealistas en la pintura crea una sensación de extrañeza y desconcierto que es típica del estilo de Magritte.

– Golconda (1953):

“Golconda” de René Magritte, es una obra surrealista que se compone de una serie de hombres vestidos con abrigos negros y bombines, que parecen estar cayendo como gotas de lluvia afuera, más allá de la ventana. En el cielo no se ve rastro de nubes que impliquen lluvia. Los hombres están dispuestos en el aire uniformemente, con la mirada hacia el espectador, y dispuestos en planos de matrices romboidales. En el fondo se pueden apreciar edificios con tejados de color rojizo, y un cielo azul, parcialmente nublado.

Golconda (1953). Rene Magritte.

La pintura es conocida por su carácter paradójico. La disposición uniforme de los hombres crea una sensación de extrañeza y desconcierto que es típica del estilo. La falta de movimiento en los hombres, a pesar de su aparente caída, y la ausencia de lluvia en el cielo, sugieren que hay algo que el espectador no está viendo o que no se está diciendo.

– El espejo falso (1928)

La pintura “El espejo falso” es una obra surrealista que se compone de un enorme ojo sin pestañas, que actúa como un espejo, reflejando las nubes blancas y el cielo azul. De esta forma, se nos presenta una ventana al mundo real. Asimismo, el ojo observa fijamente al espectador, de modo tal, que hipnotiza e inquieta a la vez: el espectador es observado, pero también observa.

El espejo falso (1928). Rene Magritte.

La pintura es conocida por su carácter paradojal. El tamaño de esta pintura resalta los contrastes entre luces y sombras, que alcanzan tintes brillantes en relación con el color. Si enfocamos nuestra atención a la parte interior del ojo vemos unas cualidades muy anatómicas, por ejemplo, en el lagrimal. Y esto, tan físico, tan real, contrasta de manera brutal con el otro extremo, sin detalle alguno. La pincelada oculta produce los reflejos contradictorios que integran la esencia de la realidad mágica.

– La traición de las imágenes (1929).

“La traición de las imágenes” de René Magritte. Es una obra surrealista que se compone de una pipa dibujada con gran detalle y realismo, acompañada de la inscripción “Ceci n’est pas une pipe” (Esto no es una pipa) en la parte inferior.

La traición de las imágenes (1929). Rene Magritte.

La pintura es conocida por su carácter mágico realista. La inscripción “Esto no es una pipa” es una afirmación que contradice lo que vemos en la pintura: una pipa. Magritte juega con la idea de que la representación de un objeto no es el objeto en sí mismo. La pintura nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la realidad y la representación, y sobre cómo las palabras y las imágenes pueden engañarnos.

– El imperio de las luces (1940-60).

El imperio de la luz (en francés: L’Empire des lumières) es el título de una sucesión de pinturas de René Magritte. Todas representan la imagen paradójica y chocante de un paisaje nocturno bajo un cielo iluminado en pleno día: bajo un firmamento azul salpicado de nubes blancas, aparecen en primer plano calles o casas en un entorno boscoso apenas iluminadas por una farola; el brillo celeste arriba se opone a la negrura abajo. El pintor exploró el tema en 27 pinturas (17 pinturas al óleo y 10 gouaches) desde la década de 1940 hasta la de 1960. Las pinturas no fueron planeadas como una serie formal.

– El imperio de las luces (1940-60). Rene Magritte.

El imperio de las luces – del pintor surrealista René Magritte, fue subastado por Christie’s en fecha reciente, en 34.910.000 de dólares. La pintura, semeja una fotografía invertida, con cielo iluminado y paisaje a oscura.

Aquí les dejo un link a un pequeño tablero de Pinterest donde les muestro algunas de las pinturas más representativas de Rene Magritte:

#LoRealMaravilloso

#ArtesVisuales

#Historia

https://www.volfredo.com/


18 respuestas a “Rene Magritte, y las paradojas del realismo mágico.

      1. El decia que no le llamaran artista que el era un filosofo que expresaba sus ideas sobre el lienzo… Un tío muy interesante. Sabes que pintaba en el salón de su casa vestido de smoking porque decía que la pintura no era para caer sobre la alfombra, sino sobre el lienzo…

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