La resiliente historia de los aborígenes de Cuba.

Lo Real Maravilloso reconoce y agradece la calidad y rigor informativo de la entrevista realizada por la periodista Deborah Rodríguez Santos, a la doctora e investigadora líder del proyecto “Cuba Indígena hoy”, Beatriz Z. Marcheco Teruel para OnCuba News, medio de comunicación independiente que se enfoca en noticias, análisis y opiniones sobre Cuba. Fundado en 2016, OnCuba News mantiene su sede en La Habana, con el propósito de proporcionar información objetiva y equilibrada sobre la realidad cubana, abordando temas sobre política, economía, cultura, historia, sociedad y deportes.

He aquí una bella historia de supervivencia contada por sus protagonistas.


Entrevista a la Dra. Beatriz Z. Marcheco:

A decir de la Dra. Marcheco, «la mayoría de las mujeres que sobrevivieron al casi exterminio de la población aborigen cubana, además de aceptar el dolor por la pérdida de sus comunidades, muchas veces debieron someterse a la voluntad del hombre colonizador. Fueron ellas quienes trasladaron esa huella, hoy imborrable, del componente amerindio en nuestro ADN».

Gracias al “Proyecto Cuba Indígena Hoy”, y la investigación realizada en el terreno por sus integrantes durante años, se ha podido concluir que la presencia de linajes amerindios en el genoma cubano persiste hoy día y debe su existencia a mujeres indo cubanas, que habitaron la isla en el siglo XVI.

Cuba Indígena hoy, tiene sus antecedentes en investigaciones genéticas realizadas entre los años 2012 y 2018, en un estudio abarcador que contó con el apoyo del Centro de Estudios de Población de la ONEI. En dicho estudio se estudió una muestra que representara con rigor científico las características de la población cubana. Se estudiaron más de 1000 voluntarios mayores de 18 años, procedente de 137 de los 168 municipios del país.

Es citado estudio, que antecede al proyecto “Cuba Indígena hoy”, demostró la presencia de genes amerindios en una proporción promedio de un 8 % y hasta un 20 %; entre los pobladores del archipiélago cubano en la actualidad.

La selección de las familias y de las comunidades que participarían en la continuación del estudio, fue realizada en una primera instancia por el historiador de Baracoa, Alejandro Hartmann, quien conoce muy bien la zona y ha estado recorriendo la región y documentando la presencia de personas cuyas características físicas coinciden o recuerdan a aquellas descritas por los propios colonizadores y otros historiadores, en tiempos en que las poblaciones aborígenes eran numerosas en Cuba. Ya se había recogido que los apellidos Ramírez, Rojas, Rivero, entre otros, predominan entre miembros de familias en las que se perciben los fenotipos amerindios. Esa fue la primera fuente de información para la selección de la muestra.

Se tomaron como premisas, investigaciones realizadas por Hartmann en fechas precedentes: Una noche lluviosa del 12 de noviembre de 1995 visitamos al cacique Panchito Ramírez Rojas, en el caserío La Ranchería del pueblo Caridad de los Indios, Guantánamo adentro, quien amablemente nos advirtió que: «nos sorprenderían las cosas antiguas que sabemos y lo que tenemos aquí. Somos indios. Muchos creen que nosotros desaparecimos, pero no es así; aquí estamos. No somos muchos, pero tampoco somos muy pocos». Lograr que el legado de nuestros primeros ancestros se asuma con plena conciencia dentro de la “gran familia” cubana, ha sido guía y propósito de nuestros estudios e indagaciones, y así lo afirma el equipo de investigadores del proyecto. Cada vez más especialistas aceptan que: «las sociedades indígenas y sus estructuras cívicas virtualmente desaparecieron, pero no ocurrió igual con las poblaciones indígenas, ni con sus extensiones, con identificación guajira, ni con su contribución a la gran base de valores y saberes que conforman lo cubano».

Las primeras expediciones del proyecto Cuba Indígena, se organizaron para llegar a zonas montañosas de Granma, Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo, donde estaban localizadas las familias y sus miembros. En una primera etapa se visitaron 27 familias de estas cuatro provincias.

Emocionante momento en que la Doctora Beatriz Marcheco, informa el resultado del estudio genético a Francisco Ramírez Rojas, el único Cacique reconocido, vivo y auténtico de las montañas cubanas. Foto: Héctor Garrido.

Los miembros de las comunidades visitadas conocen su historial genético, su origen y se dicen descendientes de los primeros habitantes de la isla; es una información que ha ido pasando de generación en generación. Estas personas han sido abordadas por más de dos siglos por diferentes equipos de científicos que han estudiado la zona. Cuando los investigadores de Cuba Indígena llegaron a estas comunidades en 2019, no era la primera vez que alguien se les acercaba para indagar en sus orígenes. Los Ramírez y Rojas y sus descendientes siempre se han autoidentificado como indios y han sostenido con orgullo su linaje.


Francisco Ramírez Rojas, el cacique de la montaña.

En un remoto lugar de la serranía del municipio guantanamero de Manuel Tames, a cuatro horas de camino desde Caridad de los Indios, sobre camiones de montañas, luego de cruzar ríos, ascender pendientes y bordear despeñaderos, se abre un pequeño valle entre las lomas, de belleza desconcertante. Allí se encuentra el caserío La Ranchería, donde vive la familia de Reina y Panchito.

La apariencia física de los pobladores evoca a los nativos precolombinos, de los que ellos se saben descendientes. Panchito es reconocido como cacique; heredero de un liderazgo único en el siglo XXI cubano. En la memoria familiar habitan abuelos y abuelas descendientes de los aborígenes, nombres de lugares y plantas, una posible canción de trabajo, juegos infantiles con hondas y zancos; changüí y caringa, fiestas y alegría.

Entre los recuerdos recurrentes sobre su historia y cultura emergen celebraciones de profundo significado sincrético que duraban varios días, desde pascuas hasta el día de reyes, “cada día en casa de un compadre diferente”. La música, la improvisación campesina, el baile y el “puerco” asado sobreviven en el imaginario colectivo como símbolos de estos jolgorios.

Las remembranzas sobre los aborígenes en el pasado remoto son escasas en la memoria familiar de los entrevistados. Se perdió la lengua original y con ella murieron leyendas milenarias. Los más viejos refieren cómo hacían música con una yagua que cubría un hueco hecho en la tierra. Emergen anécdotas aisladas alrededor de la rivalidad con los colonizadores, como la historia de una cueva donde los indios escondían la plata; o la del poblado de Caridad, donde vivieron antes de huir a las montañas, lo que explica el origen de los nombres de estos lugares: La Escondida —escondite de indios—, La Ranchería —sitio de ranchos de indios—, o Palenque de Yateras, son ejemplos que aún persisten de los asentamientos que sirvieron como refugios a sus antepasados.

Localización de los asentamientos poblacionales con alto linaje aborigen, que mantiene su existencia y resiliencia en la provincia de Guantánamo, Cuba. Tomado de la página oficial del proyecto: “Cuba Indígena Hoy”.

Los lugareños de estos aislados poblados de difícil acceso, se definen a sí mismos, en primera instancia, como cubanos, y aluden a sus orígenes al proclamarse “indios cubanos”. La historia familiar se conecta con la de la nación: compartieron en las montañas con negros cimarrones apalencados, estuvieron en los cafetales junto a los haitianos, se honran de sus ancestros mambises, comparten una cultura campesina que evidencia raíces nutricionales taínas, canarias, africanas, patentes en el bohío, el changüí, la caringa y el ajiaco que asumen como suyos.

De sus ancestros también refieren el aprendizaje de normas de conducta social. Ser buenos anfitriones es una de las primeras lecciones aprendidas, y consideran la solidaridad como su mejor alternativa para enfrentar las frecuentes dificultades: en caso de enfermedad, problemas económicos o para organizar una fiesta, “todo el mundo ayuda con algo”. El valor mejor ponderado entre ellos es la honradez.

El respeto a la naturaleza es ley. Los abuelos les legaron un tipo de relación especial con la madre Tierra, por la que sienten profundo respeto, y reconocen como “fuente de vida”, “madre”, a la que agradecen con celebraciones porque “nos lo da todo”. Es la naturaleza centro en sus credos y fuerza divina de la creación. Son profundos conocedores sobre remedios naturales para malestares del cuerpo y atesoran fórmulas que consideran infalibles. Saben cuándo se debe plantar una semilla y cuándo se recogen sus frutos, predicen el mal tiempo y pronostican las cosechas.

La fe, animista y sincrética, es parte intrínseca de su cultura. En un altar familiar se veneran imágenes de deidades de la tradición cristiana junto a elementos de la naturaleza como piedras, caracoles y ramas de árboles; también fotos de sus muertos, símbolos patrios y regalos preciados. En La Ranchería preservan una ceremonia realizada con el tabaco, un ritual que comprende rasgos de tradiciones aborígenes. Todos se reúnen tomados de las manos, formando un círculo, mientras agradecen a dios, piden su bendición y protección espiritual, cantan, aspiran el humo de un tabaco, lo expulsan al aire libre y pasan el tabaco al siguiente en el círculo. Al final se abrazan unos a otros prodigando amor. El cacique Panchito se ubica en el centro del círculo ceremonial. Es quien hace la oración y fuma primero del tabaco.

El cacique se preserva como un símbolo, no constituye una autoridad formal en la que se delega poder. En él se reconoce sabiduría ancestral, conocimiento sobre la naturaleza y arraigo al terruño. El encargo comunitario implícito, representa la herencia aborigen, y defiende sus valores e identidad.

La Ranchería es un lugar emblemático de las familias de origen indocubano en el oriente guantanamero, donde viven actualmente Panchito, su esposa Reina y algunos de sus hijos e hijas. Hace unas décadas, con un apoyo material recibido, los bohíos fueron sustituidos por casitas construidas a ambos lados del camino que atraviesa el poblado. Más confortables, sobre bases de bloques, piso de cemento, paredes de madera y techo de zinc, cuentan con electricidad a partir de paneles solares reciente mente instalados. Sin embargo, en la vecina comunidad rural de La Escondida, donde reside otra parte de la familia, aparecen bohíos depauperados con piso de tierra, mobiliario escaso, ausencia de recursos primordiales para el hogar y significativo deterioro general de las condiciones de vida.

Tanto en La Ranchería como en La Escondida, la localización geográfica, el estado de los caminos y la carencia de medios adecuados de transporte limitan el acceso a servicios básicos. No tienen condiciones para el traslado de un enfermo que requiera de estudios médicos; los jóvenes encuentran dificultades para superarse y compartir con sus coetáneos en espacios recreativos, y están al margen de las oportunidades que facilita el desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

La alimentación depende principalmente de sus propias producciones: comen frutas y vegetales de temporada, algunos cultivados y otros silvestres; disponen de leche “si tienen una vaca parida” y de la crianza de animales obtienen carnes y grasa. La disponibilidad de estos alimentos varía según el comportamiento del clima y el resultado de las cosechas. Sus ingresos también están vinculados a la producción agrícola —la sequía del último año los afectó en su alimentación y en su economía.

Integrantes del Proyecto Cuba Indígena, junto a la nutrida familia de Panchito y Reina. Foto: Héctor Garrido.

En esta región apartada, las personas de más de 50 años con frecuencia son iletradas y entre los pobladores en general, muy pocos sobrepasan el noveno grado de la enseñanza general. La distribución del empleo sigue el patrón común del sector rural arcaico: los hombres, campesinos; las mujeres, dedicadas a los quehaceres del hogar, aunque entre las labores domésticas, como norma, se incluyen actividades productivas no remuneradas.

La emigración hacia la ciudad de los descendientes más jóvenes es un hecho. Sus proyectos de vida no contemplan el retorno. Los hijos de Reina y Panchito expresan orgullo por su origen, se saben indios cubanos, pero los nietos viven distantes en la urbanidad y solo los visitan de forma ocasional.

Con el paso del tiempo, La Ranchería será en rústico memorial al hábitat histórico de los abuelos indios.


Francisco Ramírez Rojas: genuino Cacique genético de la Montaña.

«Con Panchito, el Cacique de la comunidad de La Ranchería, hubo una circunstancia especial, porque él es un hombre venerado y un líder conocido entre las comunidades cercanas a la suya; aunque sus atributos físicos no indicaban una semejanza grande con la fisionomía amerindia cubana como sucedía, con otros miembros y linajes paralelos de su familia. Por tal razón, al constatar que en sus genes había la proporción más elevada de información genética amerindia de todo el estudio», los investigadores quedaron gratamente sorprendidos.

Resultados del estudio de ADN de Francisco Ramírez Rojas, el genuino “Cacique de la Montaña”, el más auténtico aborigen vivo de todos los cubanos. Tomado de la página oficial del proyecto: Cuba Indígena Hoy.

Las emociones de los participantes en la investigación al recibir el resultado de los estudios genéticos, aparecen detalladas en el informe final: «Recuerdo que Panchito; ya estaba muy emocionado antes de que le reveláramos los resultados. Lloró y cantó una canción que, según él, ha pasado de generación en generación dentro de su familia. Todo eso tornó ese momento en algo muy especial».

El Cacique Panchito (abajo a la izquierda) posee un 37,5% de ADN indígena. Junto a Vladimir, Nazaria, Reina e Idalis; en Las Rancherías, Guantánamo (Foto: Héctor Garrido).

El genoma del Cacique de la Montaña, se corresponde con un origen del sur de América, y posee características que han sido reportadas entre miembros de comunidades amerindias de los Andes. Así de emparentados estamos los humanos, y así deben tejerse por siempre nuestros lazos afectivos, porque más allá de todo regionalismo, formamos parte de una gran familia universal que partió de un tronco común al inicio de la vida en el Planeta.

Viene de:

“Cuba indígena hoy: sus rostros y ADN”.

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13 respuestas a “La resiliente historia de los aborígenes de Cuba.

  1. Esta entrevista y el proyecto «Cuba Indígena Hoy» son conmovedores al resaltar la herencia amerindia en Cuba y la importancia de preservar esta cultura y genética. Ofrecen una visión única de la historia y diversidad cubana. Me gusta leer este mensaje, un saludo desde España 👋🏻

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  2. Este tipo de investigaciones son muy necesarias para dar a conocer que hay muchas personas cuyas raíces son de la ancestrales, como es este caso. Además, con una sabiduría y unos valores muy escasos en estos días. Todo un relato emotivo y que nos enseña que no somos nosotros los únicos. Gracias por compartir, felicidades, querido Volfredo

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  3. Este tema me ha encantado. Todos tus artículos los sigo pero te repito q este ha sido de mis predilectos. Saber de nuestras raíces es muy importante y los datos obtenidos del Proyecto Cuba Indígena son muy interesantes. Gracias por compartir.

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