Llamemos la realidad por su nombre: Genocidio.

Si algo considero prudente y a la vez decoroso, en el hecho de no disgustar a terceros, expresando criterios sobre religión y política, temas donde el raciocinio humano se pierde y cede con frecuencia ante pasiones irracionales que acompañan al hombre desde su estancia en las cavernas.

Haciendo valer esta razón, trato con especial prudencia y respeto los temas religiosos y políticos en lo Real Maravilloso. Soy consciente de que palabras como “tolerancia”, “diversidad”, y “respeto al criterio ajeno”, constituyen puras teorizaciones que nada tienen que ver con la práctica de la verdad.

Fue este el motivo de traer al blog la historia del mal llamado “Descubrimiento del Nuevo Mundo”. Iguales y lamentables hechos resurgen en la actualidad en Europa y Medio Oriente, antes estos desgarradores sucesos, no puedo permanecer callado, el silencio me haría cómplice, al menos ante mi conciencia.

En tiempos turbios, donde domina la agitación política por encima del raciocinio, se hace ineludible decir la verdad, o hacerse eco de ella, dando visibilidad y divulgando editoriales y entradas con las que estoy en total acuerdo, sin que eso represente ganancia material o estrategia editorial alguna a mi favor: todo lo contrario.

Pintura sobre el “Descubrimiento de América”, tierra ya habitada por antiquísimas civilizaciones precolombinas a la llegada de los españoles.

Luego de esta necesaria introducción, comencemos por Infobae, excelente medio de comunicación digital argentino que ofrece noticias de actualidad en tiempo real. Cito al periodista José Carmona, y sus “Motivos para no usar la expresión descubrimiento de América”, título que dulcifica una realidad que fue violenta. Fechado 11 Oct, 2023:

«Yo estaba atento y trabajaba de saber si había oro, y vi que algunos de ellos traían un pedazuelo colgado en un agujero que tienen a la nariz», escribía Cristóbal Colón en su diario el 13 de octubre de 1492, un día después de su amerizaje en el Nuevo Mundo.

El historiador y filósofo Enrique Dussel sostiene en su afamado ensayo “1492”: «El encubrimiento del “otro”; promovió que Europa se sintiera el centro del mundo y que América fuese la primera periferia de la historia. Los pueblos originarios de América se convirtieron en “el Otro”, y ese mundo era interpretado como negativo, pagano, satánico e intrínsecamente perverso».

Autores como Walter Mignolo o Edmundo O’Gorman han afirmado que: «América en ningún momento fue descubierta, sino inventada como producto colonial. Hablar de descubrimiento y no de conquista o colonización, dulcifica una realidad que fue objetivamente violenta».


Para no ser cien por ciento latino americanista en mi redacción, cito a CNN, canal estadounidense considerado una de las fuentes de noticias más influyentes y confiables del mundo, con una audiencia global de más de 200 millones de personas. CNN cubre una amplia gama de temas, desde política y economía hasta deportes y entretenimiento.

Aunque no siempre lo consigue y en ocasiones despide a sus periodistas “imprudentes”, CNN se esfuerza por mantener un alto nivel de profesionalismo, objetividad e imparcialidad en su trabajo periodístico, siguiendo los principios éticos y las normas editoriales de la industria.

De Ángela Reyes Haczek, CNN, retomo su editorial: “Cómo la Conquista de América se cobró la vida de más de 50 millones de personas”, y hago citas cuya veracidad ratifico y comparto:

En América existe un rechazo cada vez mayor a la figura de Cristóbal Colón, el navegante que el 12 de octubre de 1492 llegó, sin saberlo, a lo que hoy son las Bahamas, logrando el llamado «encuentro entre dos mundos».

No se trata de que Colón, mandatado por los reyes españoles, no haya descubierto nada nuevo mientras buscaba una ruta a las Indias Orientales. Esa narrativa que lo presentaba como el “Descubridor de América” ya ha sido ampliamente superada: el “Nuevo Mundo” solo era nuevo para los europeos en cuyo nombre navegaba Colón. No era nuevo para los pueblos indígenas que habitaron las tierras americanas durante decenas de siglos previos al mal llamado “descubrimiento”.

Se trata, en cambio, de la violencia, enfermedad y muerte que siguió a la llegada de los colonizadores a territorio americano, que dio forma al continente tal como lo conocemos hoy.

Para comienzos del siglo XVII, el número de nativos que murieron en América tras la conquista alcanzó 56 millones, según estimación reciente realizada por cuatro académicos del University College of London en un artículo publicado en The Conversation. Esa cifra representa el 90% de la población precolombina y el 10% de la población total del Planeta en la época.

“Muchos fallecieron en las guerras y otros por los excesos de la esclavitud a la que fueron sometidos, pero no cabe duda de que la principal causa de mortandad fueron las enfermedades”, dice la profesora Gisela Von Wobeser, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

Y es que además de aspiraciones políticas, económicas y culturales, los representantes del “Viejo Mundo” trajeron a América enfermedades como la gripe, la tuberculosis, la viruela, el sarampión y la peste bubónica, que desencadenaron la llamada “Gran mortandad”; el segundo suceso más mortífero de la historia de la humanidad en términos proporcionales. Por delante se sitúa solo la Segunda Guerra Mundial, que se cobró la vida de 80 millones de personas.

Tras su llegada a América, Colón y sus hombres esclavizaron a muchos de los nativos y los trataron con extrema violencia y brutalidad, según History.com. Además de obligarlos a trabajar en su propio beneficio, Colón envió a miles de «indios» taínos a España para venderlos, y muchos de ellos murieron durante el viaje. También exterminó poblaciones nativas en respuesta a una revuelta cuando era gobernador de La Española, hoy República Dominicana y, para evitar una mayor rebelión, ordenó que exhibieran los cadáveres en un desfile por las calles.

La Corona estableció inicialmente un sistema conocido como las «encomiendas» que otorgaba a ciertos españoles la posibilidad de explotar las tierras con mano de obra indígena y de cobrarle tributos. A cambio, según las normas, debían instruirlos y evangelizarlos en el catolicismo, hechos lo convirtieron en una institución de terror, según explica el Licenciado en Historia Benedicto Cuervo.

«Las atrocidades de las encomiendas no pueden silenciarse. Los tributos eran excesivos y variados, lo mismo que el trabajo personal. Para obtenerlos, los encomenderos (…) golpeaban y mataban a los indios, se apoderaban de sus mujeres, e incluso destruían su agricultura», describe el historiador.


Si bien es cierto que España tuvo un gran peso en el horror del colonialismo americano, es inexacto etiquetarla como la responsable única. Ingleses y portugueses también comparten responsabilidades en estas penosas páginas de la historia americana.

Del 24 al 29 de julio de 2022, el Papa Francisco visitó Canadá. Durante su visita, se centró principalmente en disculparse por el papel de la Iglesia Católica en el sistema de escuelas residenciales indígenas canadienses y la reconciliación con los pueblos indígenas del país. Fue la primera visita papal a Canadá desde 2002, cuando el Papa Juan Pablo II visitó Toronto para la Jornada Mundial de la Juventud.

El sistema de escuelas residenciales indígenas canadienses era una red de internados de asistencia obligatoria para niños indígenas fundada por el departamento de Asuntos Indios del Gobierno de Canadá y administrado por Iglesias cristianas. Durante 165 años y hasta 1996, las escuelas residenciales indígenas separaron por la fuerza a menores indígenas de las etnias métis e inuit de sus familias, sometiéndolos a desnutrición y abusos físicos y sexuales, en lo que la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá calificó de “genocidio cultural” en 2015. El sistema de internados tuvo efectos nocivos en los niños indígenas al separarlos de sus padres, privarles de sus lenguas ancestrales y exponer a muchos de ellos a maltrato infantil y abusos de todo tipo.

Misa celebrada por el Papa Francisco en el Santuario Nacional de Sainte-Anne-de-Beaupré en Quebec, Canadá, el 28 de julio de 2022, mientras los indígenas sostienen una pancarta de protesta: “Rescind The”, que significa “Dejar sin efecto”.

¿Bastará con pedir perdón, para resarcir el genocidio sintomático de menores durante dos siglos?; ¿Justifica el desconocimiento por parte de los nativos americanos, de la cultura y la religión de los europeos, el magnicidio llevado a cabo?


Genocidio, es la palabra que debe ocupar el centro del debate. Es el término que debe utilizarse para referirse al costo humano ocasionado por la llegada de los europeos a América. Llamemos los hechos por su nombre si no queremos que la historia se repita tal y como sucede en la actualidad. Tan solo hay que seguir los acontecimientos que se desarrollan en el presente en Europa y Medio Oriente. Los hechos nos dan la razón.

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13 respuestas a “Llamemos la realidad por su nombre: Genocidio.

  1. Este post que sigue al anterior da para un intenso debate. Quiero dar mi opinión con todo el respeto, querido Volfredo.
    Sí que estamos cansados de que se manoseen esos términos que citas como puras teorizaciones y ahí está la realidad, en las guerras.
    Sin embargo, hay países como España que desde hace tiempo es un ejemplo de tolerancia y diversidad. En el año 2005 con el gobierno socialista de Jose Luis Rodriguez Zapatero, fuimos pioneros en la legalización del matrimonio del mismo sexo con la ley 13/2005 Esta ley sirvió como ejemplo para otros países en todo el mundo y seguimos profundizando en proteger los derechos civiles.
    En cuanto a los excesos en el llamado descubrimiento de América que ya existía antes de que fuera Colón sí que los hubo, y estamos de acuerdo. La primera vez que estuve en México me hicieron llegar el malestar hacia los españoles cuando pasó por allí Hernández Cortés. Pero también es bueno señalar que la historia cambia, dependiendo de quien la escriba.
    En cuanto a las enfermedades está claro que al juntarnos más hay más posibilidades como ha pasado con la pandemia de la COVID que ha asolado al mundo, pero no por ello vamos a dejar de hacerlo porque la globalización es buena para la cultura, la ciencia y el progreso.
    Es buenísimo leer la historia desde varios puntos. «El infierno» de Carmen Mola y «Conquistadores, una historia diferente » del historiador mejicano Fernando Cervantes.
    Recomiendo los dos para tener una visión más amplia.
    Gracias por compartir y un fuerte abrazo.

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    1. Muchas gracias querida Marylia, por tu amplio y como siempre bien fundamentado comentario con el que estoy muy de acuerdo. Es vedad que la historia cambia según el que la cuente, a tal punto, que cuando leo una enciclopedia que define la historia como una ciencia, me echo a reír. No hay nada más distante. Si algún valor tuviese el análisis de hechos pasados, contados siempre desde la subjetividad de un historiador, sería sacar experiencias de los errores pasados para no repetirlos, sin embargo, esto tampoco sucede. Es un gusto desearte un feliz día y hacerte llegar un caribeño y tropical abrazo.

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