Carmen Mola viaja a La Habana, a propósito de su novela “El Infierno”.

Carmen Mola es el seudónimo utilizado por los tres escritores españoles Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero. La identidad de los autores detrás del seudónimo fue revelada en octubre de 2021, cuando ganaron el Premio Planeta, uno de los premios literarios más prestigiosos de España, con la trilogía de novelas policíacas publicada por la editorial Alfaguara, la cual cuenta la historia de la inspectora Elena Blanco y su equipo mientras investigan una serie de crímenes en Madrid. La primera novela de la trilogía, “La novia gitana”, fue publicada en 2018 y fue seguida por “La red púrpura” y “La nena”. En noviembre de 2021, los autores publicaron su cuarta novela, “La bestia”

En la actualidad, Atresmedia está produciendo una serie de televisión basada en la trilogía original, hecho que habla a favor de la rápida y ascendente carrera Carmen Mola, tanto en literatura como en televisión, todo un fenómeno de ventas y crítica.

La última novela de Carmen Mola, “El infierno” (2023), es una narración histórica que discurre entre la España de Isabel II y la Cuba colonial. La trama de la novela se desarrolla en la década de 1860, en un periodo de revueltas liberales y represión policial. La acción comienza en Madrid y se traslada a La Habana, donde los personajes se ven envueltos en una trama amorosa y política que tiene como telón de fondo el régimen esclavista que pervivió por la larga fecha en los ingenios que prosperaron en la isla de Cuba.


Carmen Mola en La Habana

Hasta la capital cubana ha llegado la trilogía de escritores que integran Carmen Mola, para charlar y promover su obra. Como sucedió con “La Bestia”, novela con la que ganaron el Premio Planeta hace dos años con no poca polémica; existen los que han dejado los dedos haciendo críticas en Twitter ante tamaña revelación de identidad al sentirse aludidos, mientras que otros aplauden conformes y brinda apoyo solidario en sus comentarios.

Así, Carmen Mola inicia su conversación con los medios, enunciando estas y otras muchas revelaciones, mientras observan el Caribe desde el mítico Hotel Nacional por el que han pasado desde Sinatra y Ava Gardner hasta Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat.

La novela “El Infierno”, se ambienta en la Cuba del siglo XIX y comparte escenarios con Madrid. Las calles de la floreciente ciudad de San Cristóbal de La Habana, eran una fiesta y las risas se encontraban en todos sus rincones. Teatros abiertos aquí y allá. Quitrines en los que iban sentados los señores con sus “domésticos”. Tiendas de bote en bote, música, diversión y dinero a espuertas no siempre limpio y casas coloniales donde refulgían los colores, azul, verde, rosa, frente al malecón. A algunos kilómetros fuera de la ciudad, producían los ingenios azucareros, plantaciones de caña de azúcar y tabaco, donde los esclavos africanos y chinos dejaban la piel y la vida, dándole a la hoz y esquivando el látigo del patrón. Cielo e infierno coexistían en pleno siglo XIX en La Habana colonial.

La trilogía de autores de Carmen Mola, de guayabera blanca, recorren lugares históricos de La Habana Vieja. Al fondo se observa la Catedral de San Cristóbal de La Habana.

Pasear hoy por La Habana Vieja del siglo XIX, provoca un gusto amargo tras leer la novela. La arquitectura colonial hubo de ser bellísima. La Plaza de Armas con todo su mundo de palacetes y callejuelas de mercaderes, era el escenario por el que caminaba la llamada sacarocracia; terratenientes españoles y criollos que se hicieron ricos con las plantaciones de azúcar y café y el tráfico de esclavos.

La sacarocracia del XIX es una de las columnas vertebrales de la novela. Los ricachones y esclavistas. Uno de los personajes tiene pinceladas de Pancho Marty, un español que, como cuenta Martínez, llegó a Cuba sin nada y gana poder controlando el puerto y la venta del pescado. Así generó una fortuna con la que creó una red de tráfico de esclavos con la que, a su vez, se hizo multimillonario. «Pero, a pesar de no tener ninguna formación y ser bastante inculto, adoraba el teatro y compró el Teatro Villanueva que aparece en la novela», resalta el escritor. «Había mucha ostentación de la riqueza, de dar grandes fiestas, de abrir las puertas de tu palacio», comenta a su vez Mercero. «Y luego había otros que ya procedían de familias asentadas y heredaban ingenios, plantaciones, cafetales. Ya pertenecían a la aristocracia cubana. Había hasta 50 títulos nobiliarios, condes, marqueses, que ya habían nacido en Cuba. Desde 1700 y pico se estaban concediendo títulos, construyendo palacio. En esta sacarocracia había buscavidas y herederos», apostilla por su parte Díaz. Una sociedad racista y clasista que movía el dinero, que le gustaba verse y dejarse ver, y que traía lo mejor de Europa, desde una actriz hasta un fino paño; como hacen siempre los nuevos ricos.

Parte del oropel siempre suele sustentarse en una pata oscura y vil. En este caso eran los esclavos, muchos de ellos venidos de África y Asia, pero otros tantos miles de España, sí de España, porque los ricos comerciales trajeron a Cuba a sus coterráneos, concretamente de Galicia, como hizo el traficante gallego Urbano Feijóo de Sotomayor, quien destinó a casi 2.000 compatriotas a la muerte en los cafetales cubanos. Esta historia la reveló recientemente Bibiana Candia en su premiada novela Azucre (Pepitas de Calabaza), que gustó bastante a los Mola, según confiesan. Lo curioso es que tanto “Azucre”, como ahora “El infierno”, son de los pocos libros españoles que tratan el pasado español oscuro y sin decoro, del que no quieren darse por enterado muchos en la actualidad.

«Sí, muchos españoles vinieron engañados con la promesa de un contrato y la posibilidad de hacerte rico y volver como un indiano, tal cual se hace hoy con la trata de mujeres que vienen engañadas a Europa». Nosotros también nos preguntamos por qué en España esquivamos los aspectos de nuestra historia que resulta espinosos, aunque resulten interesantes desde el punto de vista literario o cinematográfico. Debemos hacer como los americanos, señala Mercero, «si tienen que hablar de Vietnam o de su esclavitud van y lo hacen». Para Jorge Díaz, la respuesta está en la vergüenza de haber mantenido la esclavitud durante tanto tiempo. «España había prohibido la esclavitud en la península, pero la mantenía en las colonias. La última colonia fue Cuba y aquí había esclavitud».

Carmen Mola (Jorge Díaz, Agustín Martínez, y Antonio Mercero), recorren La Habana, al fondo se observa el Malecón Habanero.

En cualquier caso, los terratenientes amasaron grandes fortunas gracias al trabajo de los esclavos. Tras los primeros movimientos independentistas de la isla, muchos volvieron a España manteniendo sus riquezas, poder e influencia, incluso algunas familias han mantenido sus riquezas extraídas de América hasta hoy en día; eso también aparece en la novela: «Y esa puede ser una posible respuesta a por qué esta historia está silenciada y que nadie te haya contado en el colegio que España había sido una potencia esclavista. Hay personajes que se hacen ricos en esta Cuba colonial y se convirtieron después en familias muy importantes de la burguesía», constata Martínez. Ahí están los nombres de los Goytisolo, los López Lamadrid, los Vidal-Quadras o el conde de Peñalver, con un palacete enorme al lado de la catedral habanera y cuyo hijo llegó a ser alcalde de Madrid y tiene una calle con su nombre en la capital. Historias que apenas son conocidas». De ahí que, para Mercero, además del sentimiento de culpa para evitarlas, también es posible que haya mucha ignorancia. «Son sucesos que están esquilmados de nuestra memoria», insiste Martínez.

Carmen Mola es hoy en la actualidad, uno de los grandes fenómenos editoriales de España, que puede permitir el lujo de hacer promoción en Madrid y La Habana sin agravio alguno, o casi sin agravio, o con gran agravio, todo depende de quién lea estas letras.

Fragmentos tomados de Paula Corroto, El Confidencial. España.

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13 respuestas a “Carmen Mola viaja a La Habana, a propósito de su novela “El Infierno”.

  1. Muy buena y detallada crónica del libro y de la historia de España y Cuba en ese tiempo. Tienen que llegar los tres escritores para hablar de algo que ha sido tabú, la esclavitud. Y me encanta que salga a la luz. Un fuerte abrazo, querido Volfredo.

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    1. Que gusto Marylia, el artículo ha gustado muchísimo y ha generado gran tráfico, superior al usual. Recibir tus sugerencias es todo un honor, y me siento privilegiado y a la vez agradecido. Es gusto hacerte llegar un cálido abrazo y desearte un alegre fin de semana.

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  2. La bestia y El infierno están editados. No he leído ninguno de estos títulos. Que leo yo hoy, en medio de la abundancia de oferta de la Feria del libro 2023, uno local A DONDE NOS LLEVEN LOS CAMINOS de Martin Duarte ( una biografía bastante extensa e intima del duo de música Labranois Carrero) y ANTARTIDA de Claire Keegan ( reeditado en 2022 por Eterna Cadencia). Siempre estaremos leyendo aunque no coincidamos momentos.

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