Historias de vida tras premio Nobel de Medicina 2023.

La historia del premio Nobel de Medicina se remonta al año 1901, cuando se otorgó por primera vez a Emil Adolf von Behring, un médico alemán que descubrió el suero antitoxina contra la difteria. Desde entonces, el premio ha reconocido a más de 200 científicos y médicos que han contribuido al avance de la fisiología y la medicina en diversos campos, como la bacteriología, la inmunología, la genética, la neurociencia, la endocrinología, la farmacología y la oncología. Algunos de los premios más destacados han sido los siguientes:

– En 1905, Robert Koch recibió el premio por sus trabajos sobre la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas.

– En 1923, Frederick Banting y John Macleod compartieron el premio por el descubrimiento de la insulina y su aplicación terapéutica en la diabetes.

– En 1945, Alexander Fleming, Ernst Chain y Howard Florey fueron galardonados por el descubrimiento de la penicilina y su efecto antibiótico.

– En 1962, Francis Crick, James Watson y Maurice Wilkins compartieron el premio por el descubrimiento de la estructura del ADN y su papel en la transmisión de la información genética.

– En 1979, Allan Cormack y Godfrey Hounsfield fueron premiados por el desarrollo de la tomografía computarizada, una técnica de imagen médica que permite obtener imágenes tridimensionales del interior del cuerpo humano.

En 2008, Harald zur Hausen, Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier fueron distinguidos por sus trabajos sobre los virus causantes del cáncer cervical y del SIDA, respectivamente.

No cabe dudas, el premio Nobel de medicina ha sido otorgado a aquellos investigadores que mucho bien han hecho a la humanidad y muchas lágrimas y sufrimiento han evitado a nuestro Planeta.


Tras la entrega del Premio Nobel, siempre hay una historia de vida cargada de tenacidad, disciplina, y sacrificios, donde muchos científicos arriesgan su vida y se emplean a fondo en favor de la humanidad.

También existen historias inspiradoras llenas de esperanzas y positivos mensajes tras cada nuevo descubrimiento científico, tras cada nuevo aporte al desarrollo de la humanidad. Tal es el caso del Nobel de Medina 2023, recién otorgado a Katalin Karikó y Drew Weissman por el desarrollo de las vacunas basadas en el ARN mensajero, una tecnología innovadora que ha permitido una respuesta rápida y eficaz frente a la pandemia de Covid-19.

He aquí esta bella historia cargada de resiliencia y vida.

Katalin Karikó, premiada con el Nobel de Medicina, dejó Hungría para ir a Estados Unidos con su marido y su hija y viajaron con solo 900 libras escondidas en el osito de peluche de la pequeña

Premio Nobel de Medicina a los «padres» de la vacuna ARNm contra el Covid-19.

En 1985, tras ser despedida del centro de investigación biológica donde trabajaba por la falta de medios y de financiación, la bioquímica húngara Katalin Karikó abandonó su país para buscar una carrera académica en Estados Unidos. Lo hizo con su marido, su hija pequeña de dos años y solo 900 libras escondidas en el osito de peluche de la pequeña, dinero que habían obtenido tras vender su coche en el mercado negro, dado que el bloque soviético prohibía la salida de divisas.

Después de años sintetizando ARNm en la Universidad de Szeged, sin apenas reconocimiento, el sueño de Karikó era doble: poder seguir investigando para descubrir las posibilidades del ácido ribonucleico mensajero en la medicina y que su hija pudiera labrarse un futuro en Estados Unidos.

Treinta y ocho años después de aquel viaje, Karikó ha cerrado ese círculo con el que soñó con un Nobel de Medicina (compartido con Drew Weissman) por el descubrimiento de la vacuna contra el COVID (basada en ARN mensajero), que se une a la gran carrera deportiva que ha protagonizado aquella niña del osito de peluche, Susan Francia, doble campeona olímpica de remo y cinco veces campeona mundial, entre otros numerosos éxitos.

Susan Francia junto a sus padres, campeona olímpica de remo. Aprendí de mi madre los valores de luchar hasta conseguir tu objetivo.

«Susan siempre dijo que nuestra ética de trabajo la impulsaba», admitía Karikó, que tras trabajar en la Universidad de Temple pasó en 1989 a ejercer su profesión en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania. Los primeros años, sin embargo, no fueron fáciles porque la comunidad científica, centrada entonces en los estudios sobre el ADN, seguía sin considerar ni tener en cuenta los trabajos sobre ARN.

En Pensilvania, con la cultura de la dedicación y esfuerzo que le habían inculcado siempre sus padres, Susan empezó a practicar el deporte de los remos en su segundo año de Universidad, estudios que culminó posteriormente graduándose ‘cum laude’ en Criminología y Sociología.

Ingresó en el equipo nacional de remo, con el que ganó sendas medallas de oro en ocho con timonel en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y Londres 2012. Susan también atesora cinco oros mundiales. «Aprendí de mi madre los valores de luchar hasta conseguir tu objetivo», ha afirmado siempre Susan.

Tampoco la joven estadounidense tuvo una carrera deportiva fácil. Antes de la cita olímpica de Londres, sufrió varios problemas físicos, entre ellos una hernia discal que casi no le dejaba entrenar. Pero los superó para volver a subir a lo más alto del podio.

Mientras Susan brillaba en Juegos y Mundiales, Karikó seguía con su investigación sobre el ARNm, que empezó a tener reconocimiento, pero sin apenas financiación. Hasta que llegó la pandemia del COVID y Karikó fue clave en la vacuna. Ahora, madre e hija pueden presumir de haber logrado sus sueños.

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19 respuestas a “Historias de vida tras premio Nobel de Medicina 2023.

  1. Buen dia. Lei la historia en The New York Time, como se encontraron casualmente… debo decir, la escrita por ti es aun mas amplia y claro, me agrada leerte… ademas de compartir algun que otro momento.
    Un abrazo

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  2. ¡¡¡Estupenda entrada!!! Como es habitual, en ‘Lo Real Maravilloso’.

    Enhorabuena por engrandecer públicamente, a los que luchan por los demás. ¡¡¡Son claros ejemplos a imitar!!!

    De nuevo leyendo cada relato, y escribiendo sin miedo, mis opiniones al respecto.

    Últimamente, demasiado desbordada con temas familiares, que gracias a Dios ya van finalizando (menudo mes de septiembre). Además con la asistencia a la facultad y a mi rehabilitación para los ligamentos del tobillo… casi ni tiempo de descansar.

    Un abrazo desde España.

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