El epitafio más hermoso de este Mundo.

Reconozco que la noticia me impactó, como un ariete que pega en el centro del pecho y hace sentir esa sensación extraña que algunos galenos clásicos llamaron angina.

Siempre la admiré, ella era una mujer dotada de la hermosura que confiere el mar al que dedicó su vida.

La última vez que le vi, fue en una de sus conferencias magistrales. Detenía con frecuencia su coloquio en pautas, para buscar aliento. Su salud estaba deteriorada, pero no su voluntad. Su firme voz en defensa del medio ambiente y las especies en peligro de extinción, resonaba vibrante sin que nadie pudiera explicarse de dónde provenían sus energías y el canto vital de sus palabras.

Luego imaginé, por su largo silencio, que había pasado al descanso eterno, aunque nunca leí comunicado alguno, con la noticia oficial de su deceso.

Hoy, en una de las madrugadas que tanto disfruto, la casualidad quiso que saboreando la web de esa maravillosa página que sale al mundo bajo el nombre de “Naturaleza secreta de Cuba”, un rústico epitafio llamara poderosamente mi atención, luego llego el impacto emocional de su lectura:

«En memoria de la Dra. María E. Ibarra Martín, 1932-2009. Estudiosa y protectora de las tortugas marinas. Esta playa guarda sus cenizas y la península honra su obra».

Epitafio de la Dra. María Elena Ibarra Martín. Península de Guanahacabibes, extremo occidental de Cuba. Naturaleza secreta de Cuba.

Las cenizas de la Dra. María Elena Ibarra Martín fueron esparcidas en la península de Guanahacabibes, en el extremo occidental de Cuba, donde ella realizó importantes investigaciones sobre la conservación de la fauna marina, especialmente de las tortugas. El inmenso amor con que concibió y realizó esta tarea fue probablemente la razón por la que expresó su voluntad de que sus cenizas fueran depositadas en ese lugar, que consideraba su segunda casa. Así, su legado científico y humano se une al paisaje natural que tanto admiró y defendió.


La Dra. María Elena Ibarra Martín, fue directora del Centro de Investigaciones Marinas de la Universidad de La Habana, cofundadora de la Sociedad Cubana para la Protección del Medio Ambiente y líder en ecología marina del Caribe. Falleció el 5 de mayo de 2009 en Cuba, a los 76 años.

Nació el 27 de diciembre de 1932 en Santiago de Cuba y se incorporó a la facultad de la Universidad de La Habana en 1964, dedicándose desde entonces, de corazón y alma, a la investigación y protección de nuestros mares. Después de las primeras investigaciones sobre el plancton y organismos marinos relacionados, centró su atención en los cocodrilos, los manatíes y especialmente; en las tortugas del Caribe y las medidas necesarias para protegerlas.

“Ella era la científica y activista por excelencia”; trabajando en el centro marino con recursos muy limitados, la Dra. Ibarra y sus colegas “crearon una agencia increíble de la nada”, publicó en su web el Dr. Oliver Houck, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Tulane que viajó a Cuba en la década de 1990 para ayudar a redactar la legislación ambiental del Mar Caribe.

La incubación artificial en arena de huevos de tortugas es una técnica que se utiliza para proteger y conservar las poblaciones de tortugas marinas que se encuentran amenazadas por la depredación, el saqueo, el cambio climático y otros peligros evitables. Consiste en trasladar los huevos que las tortugas depositan en la playa a un lugar seguro y controlado, donde se les proporciona las condiciones adecuadas de temperatura, humedad y oxigenación para que puedan eclosionar y liberar a las crías al mar. Esta técnica contribuye a la conservación de las especies marinas en riesgo y resulta de gran utilidad para restablecer el equilibrio ecológico del océano.

A esta actividad y otras relacionadas con la preservación de las especies marinas, la Dra. Ibarra dedicó su vida, infatigable, y siempre crecida ante las dificultades.

Pequeña tortuga marina regresa al mar, luego de la incubación protegida para salvar la especie en peligro. Naturaleza secreta de Cuba.

Hoy, al observar esta pequeña tortuga recién eclosionada que regresa al mar, la percibo renacida. Ella vive en la actualidad en el océano que tanto amó y al que dedicó su vida. Descansa en paz querida amiga, tu esfuerzo no fue en vano.

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19 respuestas a “El epitafio más hermoso de este Mundo.

  1. Toda una historia de vida. Las tortugas de tierra me impresionan y las de mar, nunca he tenido la oportunidad de verlas. Pero sin una obra como la de esta mujer, que hoy ya no vive, quizás no existirían estas tortugas. Ojalá alguien continúe con su obra.
    Buenas noches Volfredo.
    Un abrazo

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