No huye el que se retira.

La frase “No huye el que se retira” es una de las muchas sentencias que pronuncia don Quijote a lo largo de la novela, y con ella refleja su peculiar visión de la caballería y de la vida. En este caso, la dice para justificar su huida ante el ataque de unos aldeanos que le habían tomado por loco y le habían apaleado a él y a su escudero Sancho. Don Quijote intenta convencer a Sancho de que no actuó por cobardía, sino por prudencia, y que siguió el ejemplo de muchos valientes que se reservaron para tiempos mejores. Así, don Quijote transforma su derrota en una retirada estratégica, y su temeridad en valentía.

Esta frase puede aplicarse a situaciones actuales en las que alguien decide alejarse de un conflicto o de una dificultad, no por miedo ni por rendirse; sino por buscar una solución más conveniente o pacífica. Por ejemplo, un político que renuncia a su cargo ante una crisis puede ser visto como un cobarde o como un prudente, según el punto de vista. O un deportista que se retira de una competición puede ser criticado por abandonar o elogiado por cuidar su salud. O un estudiante que deja una carrera puede ser tachado, de fracasado o de sabio, según sus motivos.

En todos estos casos, la frase de don Quijote invita a reflexionar sobre el valor de saber retirarse a tiempo, y sobre la diferencia entre huir y retirarse. Huir implica escapar por miedo, sin enfrentarse los problemas, mientras que retirarse implica reconocer la dificultad, evaluar las opciones y elegir la más adecuada. Huir es una actitud pasiva y derrotista; retirarse es una actitud activa y estratégica.


El 3 de junio de 1995, el estadounidense Jeffrey Z. Rubin, experto en resolución de conflictos, murió mientras intentaba escalar una montaña en Maine, Estados Unidos. Tenía 54 años.

La montaña, en Baxter State Park, en el norte del estado, forma parte de un circuito de 100 picos muy popular entre los montañeros, cuya meta es escalarlos todos. Amante de este deporte y bastante experimentado, Rubin estuvo a un paso de lograrlo: ya había escalado los otros 99 picos.

Montaña, en Baxter State Park, Estados Unidos de América.

La última persona en verlo con vida fue un estudiante con el que estaba escalando. Mientras escalaban hacia la cima, descendió una niebla muy espesa y la visibilidad se redujo a cero. El alumno le dijo que era mejor no seguir, pues era peligroso, pero Rubin decidió continuar solo. Su cuerpo sin vida fue hallado dos días después.

La gran ironía es que esta historia ilustra una teoría que el propio Rubin fue pionero en enunciar: la teoría del “Entrapment” o aprisionamiento, en traducción libre.

Esta teoría afirma, que es rasgo y suceso común en el comportamiento humano, quedar atrapados en situaciones o proyectos, aun cuando haya claros indicios de que seguir insistiendo no nos beneficiará. No se trata solamente de montañas cubiertas de niebla, sino también de trabajos o relaciones sentimentales tóxicas, grandes guerras imposibles y migraciones masivas.


¿Qué es la teoría del Entrapment?

La teoría del Entrapment de Jeffrey Z. Rubin, es una hipótesis psicológica que explica por qué las personas tienden a persistir en situaciones o proyectos que no les benefician, incluso cuando hay evidencias claras de que deberían abandonarlos. Según esta teoría, las personas se sienten atrapadas por el compromiso que han invertido en el proyecto, por la influencia social de otros actores, por el deseo de mantener una imagen positiva de sí mismas y por el proceso psicológico de racionalización.

Los fundamentos y aportes de la teoría del Entrapment se pueden encontrar en el libro “Entrapment in Escalating Conflicts: A Social Psychological Analysis”, escrito por Joel Brockner y Jeffrey Z. Rubin en 1985. En este libro, los autores presentan los resultados de varios experimentos que demuestran el fenómeno del “atrapamiento”, sus antecedentes y consecuencias. El libro se considera la primera obra relevante en el campo de la psicología social.

Cita: Una vez que nos involucramos en un proyecto, no nos damos por vencidos, incluso cuando está muy claro que seguir nos va a perjudicar.

Un ejemplo práctico de esta teoría, lo llevamos a cabo cuando decidimos mantener una relación de pareja que no funciona, solo por el tiempo y el esfuerzo que se ha invertido en ella. En muchas ocasiones, y no pocas, muchas parejas han mantenido su vínculo durante años, pero ya no siente amor ni felicidad, sin embargo, tienen miedo a la separación pensando que se perdería todo lo que se ha construido con esa persona, aunque en realidad estarían mucho mejor sin ella. Los involucrados suelen aferrarse durante años a relaciones sentimentales que no les convienen, solo por el apego emocional al pasado o por el miedo al cambio.

Analicemos un ejemplo de suma actualidad, propio de los conflictos armados, en los cinco continentes, que hoy se desarrollan en nuestro amado y a la vez maltratado Planeta:

El siguiente relato pertenece al general estadounidense Tony Thomas, excomandante del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos en Afganistán, a quien el padre de un soldado caído le dijo: “No dejes que mi hijo muera en vano. ¡Gana esta guerra!”.

El padre del soldado caído le pide al general que continúe la guerra, a pesar de que esta pueda ser inviable, injusta o innecesaria, solo porque su hijo ya ha sacrificado su vida por ella. Esto implica que el padre valora más el costo irrecuperable de la vida de su hijo que el costo actual o futuro de seguir la guerra.

El general puede sentirse presionado a seguir la guerra, no solo por el padre del soldado, sino también por su propio sentido del honor, el orgullo nacional o la lealtad a sus compañeros. Estos factores pueden influir en su decisión de manera emocional, y no racional, haciendo que ignore las consecuencias negativas de prolongar la guerra, lo cual implica una cuestión de vida o muerte, tanto para los soldados como para los civiles atrapados en el conflicto armado.

Resulta desgarrador; del atrapamiento y otras terquedades humanas, resultan decisiones que se saldan con un increíble costo humano y material, pero lamentable no estamos programados para pensar de otra manera.

Considero necesario dominar la habilidad de reconocer el momento apropiado para desistir de estrategias y planes que no funcionan, y cómo esto puede conducir a un mayor éxito. En este sentido, aquellos que deciden rehacer sus vidas y redirigirlas en busca de nuevas latitudes y derroteros, no siempre están errados, ellos sencillamente asumen con dignidad la frase del Quijote: “No huye el que se retira”.


La emigración social en el contexto de la teoría del Entrapment.

La inmigración social responde a varios factores que impulsan a las personas a abandonar su país natal. Algunos de estos factores son la falta oportunidades y derechos; el deterioro de las condiciones de vida; el descontento social; y la esperanza de un futuro mejor. La inmigración implica desafíos y riesgos, como el peligro de cruzar el mar o las fronteras; la adaptación a una nueva cultura; la separación familiar; la discriminación y el rechazo, que en ocasiones obliga al inmigrante a labores y oficios, en condiciones de trata moderna.

Migración social a través del Río Bravo, frontera sur de los Estados Unidos.

No resulta fácil tomar la decisión de dejar atrás la patria, la familia, los amigos y las costumbres; para buscar un futuro mejor en otro lugar. Por tal razón, no se puede juzgar ni condenar a estas personas por su determinación; al contrario, se les debe reconocer y apoyar en su esfuerzo por superar el “entrapment o aprisionamiento” que sufren en su país natal.

La emigración puede ser una forma de romper con el atrapamiento psicológico, y liberarse de las cadenas que impiden el desarrollo personal y colectivo. Se trata de buscar y en ocasiones arriesgar la vida, por una oportunidad para crecer, aprender, trabajar y contribuir a la sociedad de acogida. La emigración puede ser una expresión de dignidad humana, de aspiración a la felicidad y al bienestar. Por tales razones, este fenómeno, no se debe estigmatizar sin primero analizar a profundidad sus causas.

En la cotidianidad, nos salen al paso, una y otra vez, situaciones que justifican la sapiencia práctica del Quijote cundo, dijo a Sancho en medio de la manchega llanura: “No huye el que se retira”.


Puede leerse más en el siguiente texto, disponible en PDF para descarga gratis:

Pruitt, D. G. y Rubin, J. Z. (1986). Social Conflict: Escalation, Stalemate, and Settlement: Rubin, J. Z., Pruitt, D. G., y Kim, S. H. (1994). Social Conflict: Escalation, Stalemate and Settlement (2nd ed.).

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16 respuestas a “No huye el que se retira.

  1. Felicidades por este pasaje. A mí me encanta también ver la realidad. Según mi interpretación D. Quijote actuó mal porque no ayudó ni defendió a Sancho. Lo mismo que el Sr. Pedro Sánchez; él dice que no miente; cambia de opinión. D. Quijote también tuvo sus luces y sus sombras; como todos. Un cordial saludo. https://ernestocapuani.wordpress.com/2023/06/23/video-nuevo-sobre-memoria-de-la-soledad-etica-en-el-quijote/

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    1. En este sentido, quito mi sombrero ante usted, eres español y tienes el privilegio de andar por la manchega llanura, en vivo, sin interferencias ni sesgos. Espero algún día poder acompañarte. Gracias por tus comentarios y un cordial abrazo.

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  2. Sabia reflexión amigo Volfredo. En Literatura, el año pasado, nuestro maestro nos enseñó a entender tan bella obra, de la cual quedé hechizada.

    La primera parte del libro, describe a un ‘Quijote’, como el ‘loco enamorado, lleno de ansia por aventuras’ pero siempre con el honor como base de sus principios y fiel a su amada ‘Dulcinea’.

    En la segunda parte, el hidalgo ‘Don Quijote’ es un hombre mucho más sensato y sedentario; siendo la burguesía, la clase adinerada, objeto de crítica, (representa a esta clase, como la sociedad ‘loca’, ‘corrupta’ y sin valores.

    Siempre he usado la frase: UNA RETIRADA A TIEMPO, ES UN VICTORIA ASEGURADA.
    El mismo sentido, aunque contenga distintas palabras.
    Un bloguero abrazo,

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