Sobre el dinero y otras fabulaciones necesarias para ser feliz.

Recientemente, los doctores Robert Waldinger y Marc Schulz, psiquiatras y directores del Estudio de Desarrollo Adulto de la Universidad de Harvard, publicaron el libro “La buena vida”, obra que recoge las principales conclusiones del estudio sobre Desarrollo Adulto de Harvard, el más largo y completo que se ha realizado sobre la felicidad humana.

Los autores, que son también los directores del estudio, nos presentan las historias reales de cientos de personas que han sido seguidas durante más de ocho décadas, desde su adolescencia hasta la vejez, y nos muestran cómo sus relaciones personales han influido en su bienestar físico, mental y emocional.

El libro tiene el mérito de divulgar de forma amena y accesible los hallazgos científicos de una investigación pionera y rigurosa, que ha aportado evidencias sobre la importancia de la calidad de los vínculos afectivos para la salud y la felicidad. Los autores combinan el relato de casos concretos con el análisis de los datos obtenidos, y ofrecen consejos prácticos para mejorar nuestras relaciones y nuestra satisfacción vital. Además, el libro tiene un tono optimista y esperanzador, al transmitir que nunca es tarde para cambiar o fortalecer nuestras conexiones con los demás. Hago énfasis y reseño que comparto la visión de los autores del libro y considero que “nunca es tarde si la dicha llega”, tal y como afirma el proverbio hispano que corre a diario por nuestras calles.

Dr. Robert Waldinger, psiquiatra y director del Estudio de Desarrollo Adulto de Harvard.

Sin embargo, el libro, como toda obra humana, tiene algunas limitaciones y aspectos mejorables. Por un lado, se echa en falta una mayor profundización en los factores psicológicos, sociales y culturales que pueden condicionar o facilitar el desarrollo de relaciones cálidas y satisfactorias. Por otro lado, se podría haber incluido una mayor diversidad de perspectivas y experiencias, ya que la mayoría de los participantes del estudio son hombres blancos heterosexuales, lo que puede sesgar o limitar la generalización de los resultados. Por último, se podría haber dado más espacio a las voces de los propios protagonistas del estudio, para conocer sus reflexiones y aprendizajes sobre lo que significa para ellos una buena vida.

De las muchas historias de vidas narradas en el libro traigo a colación dos de ellas:

– La primera historia es la de John, un hombre que nació en un barrio pobre de Boston y tuvo una infancia difícil marcada por la pobreza, el abandono y la violencia. John logró superar las adversidades y se convirtió en un exitoso abogado que llegó a ocupar altos cargos en el gobierno. Sin embargo, su vida personal fue un desastre: se casó y se divorció varias veces, tuvo problemas con el alcohol y el juego, y se distanció de sus hijos. John murió solo y amargado a los 83 años, sin haber encontrado la felicidad que buscaba.

– La segunda historia es la de Fred, un hombre que nació en una familia acomodada y estudió en Harvard. Fred tuvo una carrera profesional brillante como médico e investigador, pero lo que más le importaba era su familia y sus amigos. Fred se casó con su novia de la universidad y tuvo cuatro hijos a los que dedicó tiempo y atención. También cultivó sus aficiones y sus relaciones sociales, participando en actividades comunitarias y manteniendo el contacto con sus antiguos compañeros de estudio. Fred murió a los 92 años rodeado de sus seres queridos, sintiéndose satisfecho y agradecido por su vida.

Estas dos historias muestran que el éxito profesional y el dinero no son suficientes para garantizar una buena vida. Lo que realmente importa son las relaciones personales de calidad que nos aportan apoyo, confianza y afecto. El libro “La buena vida” nos invita a reflexionar sobre nuestras prioridades y nuestros valores, y nos ofrece consejos prácticos para mejorar nuestras relaciones y bienestar.


Las historias descritas tienen trampas, por supuesto, pero no se trata de cuentos con moralejas. Se trata de dos de las muchas de biografías recogidas en el estudio, que es el ensayo longitudinal en activo más antiguo del mundo en la actualidad. El libro recopila minuciosamente las circunstancias vitales y percepciones de antiguos alumnos de la universidad, así como de individuos procedentes de barrios desfavorecidos de Boston.

El objetivo del estudio pasa por determinar ¿qué hace felices a las personas? Y de querer simplificarlo, aparecerían y coinciden con los tres factores que menciona la sabiduría popular: “Salud, dinero y amor”:

Sabiduría popular: Salud, dinero y amor.

Por amor, entenderíamos las relaciones sociales positivas con miembros de nuestra familia, amigos y colegas de trabajo, que aportan un valor compartido y contrarrestan el estrés crónico que implica la lucha por la vida.

La salud, por otro lado, solo es controlable en parte; hay que adoptar hábitos saludables, recomienda Waldinger, para prevenir en lo posible las enfermedades y dolores que interrumpen la edad más feliz para la mayoría que, según el autor, comienza entre los 45 y 50 años.

¿Y qué hay del tercero ingrediente de la felicidad, don dinero? Las conclusiones del estudio no son tan ingenuas como para sostener que no promueve la felicidad, todo lo contrario. Las personas nacidas en la pobreza o las que forman parte de minorías desfavorecidas tendrán desventajas para alcanzar la felicidad, confirma el investigador. Pero poseer una fortuna tampoco es la clave, sino alcanzar “un nivel básico de seguridad económica” que permite hacer frente a los inevitables reveses para el bienestar personal y familiar.

Es bueno señalar aquí, que el psiquiatra Robert Waldinger emplea el concepto de «nivel básico«: más allá de cierto nivel de prosperidad, la riqueza no aumenta la felicidad y que el investigador parte de su doble condición de profesor universitario de la afamada Universidad de Harvard y monje zen, si porque el reconocido psiquiatra comparte este desarrollo dual.

Los monjes zen viven una vida simple pero profunda, dedicada a la búsqueda de la verdad y la liberación; no buscan fama, ni riqueza, ni placeres mundanos, sino que aspiran a vivir en armonía con ellos mismos, con los demás y con el universo.


“La pobreza no implica la renuncia a la felicidad”

¿Qué hacer si has nacido en la extrema pobreza o vives en un medio cargado de adversas condiciones materiales que impide tu desarrollo humano?

Lo Real Maravilloso no quiere despedirse hoy sin lanzar al aire sus modestas propuestas. La felicidad es un sentimiento positivo que todos los seres humanos pueden y desean encontrar, pero depende de muchos factores personales y sociales. No existe una fórmula mágica para ser feliz, pero sí hay algunas claves que pueden ayudarnos a lograrlo. Estas son algunas de ellas:

– Agradece lo que tienes: la gratitud es una emoción que nos hace valorar lo que tenemos y reconocer el apoyo de los demás. Ser agradecido nos ayuda a ser más optimistas, generosos y satisfechos con nuestra vida.

– Vive el presente: el pasado ya no se puede cambiar y el futuro es incierto, así que lo mejor es centrarse en el aquí y el ahora. Vivir el presente nos permite disfrutar de cada momento, sin preocuparnos por lo que vendrá o arrepentirnos de lo que hicimos.

– Relaciónate con los demás: las personas somos seres sociales y necesitamos el contacto con otros para sentirnos queridos, comprendidos y apoyados. Pasar tiempo con la familia, los amigos y la comunidad nos aporta alegría, confianza y sentido de pertenencia.

– Escucha música: la música tiene el poder de influir en nuestro estado de ánimo, ya sea para relajarnos, animarnos o emocionarnos. Escuchar música que nos guste nos hace liberar endorfinas, las hormonas de la felicidad.

– Busca tu propósito: tener un sentido en la vida nos motiva a seguir adelante, a superar los obstáculos y a crecer como personas. Busca aquello que te apasiona, que te hace feliz y que te hace sentir útil para ti y para los demás.

– Haz ejercicio: el ejercicio físico no solo mejora nuestra salud, sino también nuestro bienestar psicológico. Al hacer ejercicio, nuestro cuerpo libera endorfinas, serotonina y dopamina, neurotransmisores relacionados con el placer, la felicidad y la recompensa.

– Rodéate de gente positiva: las emociones son contagiosas, por lo que es importante elegir bien con quién nos relacionamos. Rodéate de gente positiva, optimista, alegre y constructiva, que te aporte buen rollo y te ayude a ver el lado bueno de las cosas.

– Acepta tus emociones: no todas las emociones son agradables, pero todas son necesarias y tienen una función adaptativa. Acepta tus emociones, tanto las positivas como las negativas, sin reprimirlas ni juzgarlas. Exprésalas de forma adecuada y aprende de ellas.

– Sé auténtico: no intentes ser quien no eres ni complacer a los demás a costa de tu propia esencia. Sé fiel a ti mismo, a tus valores, a tus gustos y a tus opiniones. Ser auténtico te hará sentir más libre, más seguro y más feliz.


Estos son los recursos emocionales que he puesto en práctica para sobrevivir a la adversidad, no son obligados, siquiera perentorios, pero viajan cargados de buenas intenciones y alguno de ellos, sino todos, vendrá como anillo al dedo. Reciban un cordial abrazo.

#LoRealMaravilloso

#Existencialismo

#PeriodismoCrítico

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19 respuestas a “Sobre el dinero y otras fabulaciones necesarias para ser feliz.

  1. Estimado Volfredo.

    Es una satisfacción leer en manos de otra persona, tu propia ideología. Todas las reflexiones descritas en esta entrada, son las que he ido exponiendo en muchas ocasiones en mi blog, y que han sido premiadas por mis maestros. Ahora entiendo el motivo. Yo sólo redactaba, lo que mi corazón sentía, sin ver mayor misterio en ello.

    Hoy, al leer esta entrada, sólo puedo estar orgullosísima, de haber conectado con alguien que osa ser como yo, (la mamá coraje, me llaman).

    ENHORABURA… ¡¡¡El coraje toma forma de hombre!!!

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    1. No queda de otra, luego de escuchar y conocer la historia de los niños abusados, contada por sus protagonistas, pasas de inmediato a una militancia extrema a favor y en apoyo de todos los que combaten el flagelo de la trata infantil. Cuento con tu apoyo, en los próximos días iremos una y otra vez sobre el tema. Un gran abrazo y feliz fin de semana.

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      1. Es imposible quedar parado viendo esas atrocidades.

        ¿Por qué habrá seres tan maligno en la sociedad? El hecho de tener mucho dinero, no garantiza la felicidad.

        Frente a un infarto, un cáncer…etc., nada podrían hacer las grandes fortunas.

        En cambio una conciencia limpia y un corazón tranquilo, significan la verdadera dicha

        Al final todos nos vamos a ir de este mundo. ¿No sería mejor, tener la maleta preparada, y llena de buenas acciones?

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