La diosa Afrodita o Venus, símbolo del amor, la belleza y la sensualidad, ha sido una de las figuras más representadas en el arte desde la antigüedad. Su origen se remonta a las antiguas culturas mesopotámicas y fenicias, que la veneraban como Inanna, Astarté o Turan. Los griegos la adoptaron como su propia diosa y le dieron el nombre de Afrodita, que significa «surgida de la espuma», según el mito que relata su nacimiento de las aguas del mar.
Las primeras representaciones artísticas de Afrodita se destacaban por sus elegantes actitudes naturales y pudorosas, donde la diosa desnuda, cubría su pubis con una mano y sosteniendo un manto que la cubría de forma parcial, con la otra. Las representaciones púdicas de Venus se mantuvieron así a lo largo de la historia, hasta finales del siglo XV, cuando el maestro prerrenacentista Sandro Botticelli representa el momento en que Afrodita emerge del mar sobre una concha, rodeada de otras figuras mitológicas. La diosa muestra una belleza idealizada y delicada, con el cabello rubio y largo que le cubre parte del cuerpo y en ella, ya se puede observar su encanto y erotismo que ha causado fascinación lo largo de los siglos.
La diosa Venus o Afrodita ha sido una de las figuras más representadas en la historia del arte, tanto en pintura como en escultura. Su belleza, su sensualidad y su papel como símbolo del amor y la fertilidad, han inspirado a numerosos artistas de diferentes épocas y estilos.
Las formas clásicas más antiguas representaban a la divinidad de forma considerada como “púdica”, al mostrar a Venus desnuda, cubriendo sus partes íntimas con las manos o con algún elemento como un manto o concha. Esta forma de representación se originó en la escultura griega, con obras como la Afrodita de Cnido de Praxíteles o la Venus de Milo, y se perpetuó en el arte romano.
Otra forma de representar a Venus es la llamada Venus Anadiómena, que significa «Venus que surge del mar». Esta forma se basa en el mito de que la diosa nació de la espuma del mar y fue llevada por las olas hasta la isla de Chipre. En esta forma, la diosa suele aparecer desnuda o semidesnuda, saliendo del agua o rodeada de elementos marinos como conchas, perlas o delfines.
La tercera forma clásica de representar a Venus, es la llamada Venus Victrix, que significa «Venus vencedora». Esta se relaciona con el aspecto guerrero y protector de la diosa, que interviene en las batallas y concede la victoria a sus favoritos. En esta forma, la diosa suele aparecer vestida con armadura o con elementos militares como cascos, escudos o lanzas. También puede mostrarse acompañada de otras divinidades como Marte, el dios de la guerra, o Cupido, el dios del amor.
Ya en el Quattrocento, en los albores del Renacimiento, se produce el primer gran sigma en las historias de las representaciones de Venus, como diosa del amor, y su imagen comienza a adquirir rasgos sensuales, que la identifican con la lascivia y el sexo y la apartan de su largo andar como diosa pudorosa, al humanizarla y contextualizarla dentro de las pasiones humanas. Destacan en esta etapa, las magistrales obras de Sandro Botticelli “Venus y Marte” y “El nacimiento de Venus”, obras emblemáticas de la primera fase del Renacimiento, que ejercieron gran influencia en otros artistas a lo largo de la historia y a la cuales dedicaremos por su trascendencia y significado capítulo aparte.

De acuerdo con el historiador Ernst Gombrich, se puede considerar a Sandro Botticelli como el primer pintor en salir de la temática religiosa a la que él y sus contemporáneos estaban acostumbrados y a dedicar obras a la Naturaleza y a los dioses paganos de la mitología, haciendo de Venus la protagonista de sus obras.
La primera representación “impudorosa”, (se acepta impúdica, pagana y carnal), de Venus, tal y como la reconocemos hoy, fue la “Venus de Dresde”, de Giorgione. El parecido figurativo y el hecho de que la obra quedó inconclusa, motivó que fuera confundida y mal atribuido a Ticiano, errata histórica que aclaro a continuación.

“La Venus dormida” o “Venus de Dresde” es una pintura al óleo sobre lienzo realizada hacia 1510, por el artista italiano del Renacimiento Giorgio Barbarelli, conocido comoGiorgione. Es una de las primeras representaciones, a gran escala en el arte veneciano, de una mujer desnuda tendida, y ejerció una gran influencia en otros pintores como Tiziano y Rubens. La obra muestra a la diosa Venus durmiendo en un paisaje bucólico, con gran armonía entre figura y fondo. El cuadro tiene un carácter erótico, expresado por la postura de la mano izquierda de la diosa sobre su pubis y el hueco de su axila derecha. Sin embargo, también hay una distancia y una contemplación de la belleza y la naturaleza, que se refleja en los tonos plateados y fríos del paisaje y la actitud recatada de la durmiente. La obra quedó inconclusa por la muerte de Giorgione a causa de la peste, y el cielo fue terminado por Tiziano. La pintura fue propiedad de la Casa de Este y luego de la Casa de Sajonia, y actualmente se conserva en la Gemäldegalerie Alte Meister de Dresde, Alemania.
“La Venus de Urbino” es una obra maestra posterior a Giorgione, de su gran discípulo y seguidor, el pintor renacentista Tiziano, realizada en 1538 por encargo del duque de Urbino Guidobaldo. Se trata de una pintura al óleo sobre lienzo que mide 119 x 165 cm y que se conserva en la Galería de los Uffizi en Florencia.

La pintura representa a una joven desnuda recostada sobre un lecho en el interior de un palacio veneciano. Su mirada se dirige al espectador con una expresión dulce y seductora, mientras su mano izquierda se posa sobre su pubis, que ocupa el centro de la composición. En su mano derecha sostiene un ramo de flores que simboliza el amor y la fertilidad y a sus pies, un pequeño perro duerme plácidamente, aludiendo a la fidelidad conyugal. En el fondo, se aprecia una ventana abierta que deja ver el cielo y un árbol, así como una escena doméstica en la que una criada y una niña buscan algo en un cofre o arcón de bodas.
La pintura es una alegoría del matrimonio y un modelo didáctico para la esposa del duque, Giulia Varano, a quien se le enseñaba el erotismo, la fidelidad y la maternidad. La obra está inspirada en la “Venus dormida” del Giorgione, pero Tiziano introduce una mayor sensualidad y realismo en el tratamiento del desnudo y el uso del color y la luz. “La Venus de Urbino” es considerada una de las obras más bellas e influyentes de Tiziano y del arte occidental, ya que anticipa el género del desnudo femenino que se desarrollará posteriormente.
Las similitudes entre las dos obras se deben a la influencia que Giorgione ejerció sobre Tiziano, quien reconoció su deuda con el maestro. Ambas obras son ejemplos excepcionales de la representación de la belleza femenina en el arte renacentista y han inspirado a numerosos artistas en la posteridad.
#LoRealMaravilloso

Fascinante, como va teniendo diferentes representaciones y el simbolismo que le caracteriza…
Buenos días Volfredo, gracias por compartir, kindo y bendecdo día.
Un abrazo.
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Gracias Elvira, eres Muy amable, tus comentarios me animan e inspiran. Feliz día y un abrazo
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Gracias a ti Volfredo, estamos para apoyarnos, además de verdad es interesante. Feliz día y otro abrazo.
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Magnifica representación Wolfredo
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Gracias Glice y feliz día.
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Preciosas representaciones de Venus, por diferentes artistas. Exquisito artículo, muy profundo y abarcador, altamente descriptivo, me encantó.
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Diaz Pardo es el reparto más culto de Macondo, solo nos falta el permiso para hacer el museo. Feliz día.
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Qué bien documentado el post y cuanta belleza en las pinturas. A la maravillosa «Venus de Urbino» la vi cuando estuve en Florencia. Un abrazo, querido Volfredo y gracias por compartir.
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Estoy tratando de hacer un ensayo sobre la iconografía de la mujer en la historia del arte, excluyendo las representaciones religiosas y mitológicas. No es que sea pagano, pero el mundo del arte tomo conciencia de la realidad hace siglos ya. Un fuerte abrazo y feliz día,
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🩷
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