Yo acuso.

La fotografía es una habilidad real. Aquellos en la cima de su juego producen imágenes que no solo dicen más que mil palabras, cuentan también historias, algunas de ellas crueles y desgarradoras.

Fotografía tomada en Vietnam por el fotógrafo malayo Edwin Ong Wee Kee.

El arte de fotografiar consiste en capturar ese momento perfecto cuando el mundo deja de girar por una fracción de segundo y estás allí, en el lugar correcto, en el momento adecuado para presionar el botón.

Una de esas imágenes icónica que ha sido considerada como paradigma de la técnica fotográfica fue captada en Vietnam por el fotógrafo malayo Edwin Ong Wee Kee. Su inquietante imagen, que muestra a una mujer vietnamita cargando a dos niños, le valió el gran premio en el Concurso Internacional de Fotografía Hamdan, consistente en 120,000 dólares.

Kee declaró a las revistas especializadas, la historia detrás de la imagen. Expresó que fue un acto espontáneo, «no planeado» y se produjo debido a una «parada imprevista» mientras viajaba a través de Vietnam.

El fotógrafo malasio Edwin Ong Wee Kee visto vistiendo una camiseta blanca junto con docenas de otros fotógrafos toman la misma foto.

Semejante desplante a la dignidad, no tiene ya parangón en la historia, algunos fotógrafos buscando fotografías técnicamente correctas y a la vez impactantes, han llegado al desprecio del dolor y la miseria humana, ignoran el hambre; mientras pasan por encima del dolor de una madre que no tiene que dar de comer a sus dos pequeños hijos.

Las fotos que he mostrado, son un ultraje a las personas que sufren, obligadas por míseros centavos a posar como modelos y mostrar al desnudo sufrimientos y llagas.

Pienso que sí, que la foto merece un premio cien veces mayor, para enviar el monto recaudado a la infeliz madre y a los millones de personas que habitan desesperadas el planeta, enfrascadas en desgarradora lucha, por dar de comer a sus hijos.

Hoy, resulta imposible encontrar una fotografía que premie a un niño que llora porque sus padres se niegan a recoger un cachorrillo abandonado, o la foto de un adolescente que ayuda a un invidente a cruzar la calle, no, esas imágenes no existen en la web, y si existieran, jamás serían premiadas, porque resultan intrascendentes, monótonas, de poco impacto y manidas.

Cuenta la historia que un Nazareno que porta corona de espino, dijo a sus discípulos al terminar su Última Cena: «Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros». Juan 13:33-35.

Poco después, muchos olvidan sus palabras, mientras predican en su nombre.

#LoRealMaravilloso

#ArtesVisuales

#ReligiónyMagia

https://www.volfredo.com/


11 respuestas a “Yo acuso.

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