Ve pensamiento, sobre alas doradas.

“Va’, pensiero, sull’ali dorate”. Si al menos lograra un ápice de distracción, respirar aire fresco, subir a una montaña y contemplar verdecidos valles imaginarios, pienso que entonces lograría dominar la mucha tensión acumulada y a sus inseparables acompañantes, la angustia y el insomnio.

No leeré en medio de esta interminable y oscura noche que se extiende por meses, a Kafka, sería como echar leña al fuego, me resisto a compartir mi suerte con sus escarabajos metamórficos y su “Proceso” interminable y sin sentido, donde todos se afanan en encontrar la razón de su existencia.

Mejor me voy a una galería de arte, Madrid tiene excelentes museos y exposiciones veraniegas, y un tal Boldini, del que poco conozco está sonando en los medios. Con un poco de suerte, algo de ingenio, mucho de tecnologías y las eficientes VPNs que enmascaran el origen del explorador, podré entrar a las páginas del museo del Prado. Seré por algunas horas español, nacido y radicado en España, todo depende de este ingenio traído por Melquiades a Macondo en su último viaje de mayo.

¡Magia!, me han identificado como real ciudadano y me han permitido visitar el museo, sin bloquear el ordenador, ¡Excelente! Ya comienzo el recorrido por las gigantescas salas de exposición, mientras el eco de mis pasos resulta agradable a los oídos, sutil melodía que refuerza la agudeza y precepción de mis sentidos.

Desde muy joven, tengo el don de percatarme cuando alguien me observa. Desarrollé la habilidad en mis años de estudiante pre universitario, cuando una especie de “paranoia innata”, me permitía permanecer siempre alerta y en vela, para evitar así que los mediocres me hiciesen daño. Luego la habilidad se desarrolló en tal grado, que un agudo pitido intrapsíquico me alerta y anticipa el peligro desde entonces, aun cuando me observen por la espalda, me observen desde lejos con un catalejo o pinchen mis líneas telefónicas. En todas esas ocasiones y en muchas otras, el pitido aparece y me alerta precoz del espionaje.

Fue en solitario, mientras atravesaba aquella inmensa sala de exposición, cuando una vez más el pitido se hizo presente y me alertaba que alguien me observaba desde una de las paredes. No tuve miedo, aunque en ese momento recorría en solitario los pasillos del museo y los guardas de seguridad permanecían distantes y distraídos.

Detalle de “Retrato de Giuseppe Verdi”, por Giovanni Boldini.

Era un desconocido quién me observaba con atención, su mirada penetrante pretendía traspasarme partiendo de sus ojos pardos, rodeados de surcos que denotaban el paso del tiempo. Era un personaje de largo cabello, barba encanecida y bigotes con las indelebles manchas carmelita que denotan el hábito de fumar tabaco de forma compulsiva u otras hierbas.

Aquél desconocido era una persona de inteligencia superior, gran observador y sagas visionario, no tengo dudas de ello, su mirada era profunda y me traspasa de lado a lado, penetrando tan hondo que podía leer mis pensamientos, junto en su fuente originaria, sin que mediasen para ello palabras carentes de sentido.

Me acerqué al inmenso óleo sobre lienzo y pude leer en una tablilla esquelaria: Giuseppe Verdi, por Giovanni Boldini.

Retrato de Giuseppe Verdi, Casa di Riposo per Musicisti, por Giovanni Boldini, 1886.

Fue entonces cuando pude entender. La mágica musa que suele trastorna las noches y evitar mi sueño, pedía a través de sus artes; como lo ha hecho durante decenios; que tomaran un descanso y me diese a la fuga en busca de la reparación necesaria para enfrentar el calor del verano y; sucedió así: estaba parado junto a Verdi, que atento prestaba atención mientras me observaba con su aguda mirada.  

  • Giuseppe Verdi, perdona, casi paso por tu lado sin percatarme de tu existencia, a pesar de las muchas ocasiones en que he dado pruebas de cuánto te admiro, sin que te lo haga saber, para no resultar reiterativo y muchos menos adulón. Una vez platicamos que la adulonería y otras muchas sagas de la hipocresía, llegaron a Macondo traída por los gitanos, y mis raíces son árabes, eso me hace escapar de ellas, lo cual siempre he agradecido a Dios.
  • ¿Cuánto tiempo llevas mucho confinado en esa pared?, ¿Conoce Boldini que te retienen a la fuerza clavado en un muro de piedras decoradas?
  • Ya creo entender, de ello hablaremos, tengo mucho que contarte y mucha fe he depositado en tus respuestas.

Nuestro tiempo trascurre rápido y ya se acercan a prisa los formales custodios a pedirme, con refinada educación aprendida de memoria, que se ha hecho tarde: el Museo cierra sus puertas, debo retirarme de inmediato.

  • Hasta pronto Giuseppe, gracias por recordarme tu existencia preclara de compositor romántico. Me llevo a dormir tu opera, el bel canto de Nabucco y el coro de los esclavos, que en los últimos meses los muchos descendientes de Aureliano Buendía, entonan devotos en ceremonias donde bautizan a sus hijos con aguas del rio Magdalena, que ahora llaman Jordán, mientras esperan se cumplan las profecías bíblicas, hechas por Dios al pueblo hebreo.

Coro de los esclavos hebreos de Nabucco:

Va’, pensiero, sull’ali dorate.Ve, pensamiento, sobre alas doradas;
Va’, ti posa sui clivi, sui coll,¡ve, pósate en las praderas, en las colinas,
Ove olezzano tepide e mollidonde exhalan su fragancia tibios y suaves
L’aure dolci del suolo natal!los aires dulces de la tierra natal!
Del Giordano le rive saluta,Del Jordán las orillas saluda,
Di Sionne le torri atterrate.de Sión las torres derruídas…
O mia Patria, sì bella e perduta!¡Oh, patria mía, tan hermosa y perdida!
O membranza sì cara e fatal!¡Oh, recuerdo tan grato y fatal!
Arpa d’or dei fatidici vati,Arpa de oro de los fatídicos hados,
Perché muta dal salice pendi?¿por qué muda del sauce cuelgas?
Le memorie del petto riaccendi,Los recuerdos en el pecho reenciendes,
Ci favella del tempo che fu!¡háblanos del tiempo que fue!
O simile di Solima ai fati,Oh semejante a los hados de Solima
Traggi un suono di crudo lamento;traes un sonido de crudo lamento,
O t’ispiri il Signore un concentoojalá te inspire el Señor una melodía
Che ne infonda al patire virtùque infunda al padecer virtud,
Che ne infonda al patire virtù.que infunda al padecer virtud.

Nabucco es una tragedia lírica en cuatro partes con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Temistocle Solera, basada en el Antiguo Testamento y la obra Nabuchodonosor, de Francis Cornue y Anicète Bourgeois. Fue estrenada el 9 de marzo de 1842 en La Scala de Milán.

Va’, pensiero, sull’ali dorate” (“Vuela, pensamiento, sobre alas doradas”), es el coro que cantan los esclavos hebreos que languidecen bajo la opresión de los caldeos.

Los estudiosos consideran, que los primeros éxitos de esta bella ópera; están relacionados con la situación política que se vivía en Italia. Calidad artística aparte, la lírica de sus interpretaciones, era utilizada por el genial compositor para exaltar el carácter nacionalista del pueblo italiano. El “Va pensiero” (coro de los esclavos de la ópera Nabucco) es uno de las melodías más conocidos de Italia por esta razón. De esta forma, Verdi triunfa en Milán.

Durante la primera mitad del siglo XIX, Austria dominaba el norte de Italia, Nabucco expresaba la exaltación del nacionalismo de la época. En el funeral de Verdi; el director Arturo Toscanini y un coro de 800 personas entonaron el “Va Pensiero”.

La Casa di Riposo per Musicisti (literalmente casa de descanso para músicos) es un hogar para cantantes de ópera y músicos retirados en Milán, al norte de Italia, fundado por el compositor italiano Giuseppe Verdi (cuya estatua está situada fuera del edificio, y guarda en su interior el retrato firmado por Giovanni Boldini). El edificio fue diseñado en estilo neogótico por el arquitecto italiano Camillo Boito. Tanto Verdi como su esposa, Giuseppina Strepponi están enterrados allí, en un entorno que respira buena música y aires libertadores.

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8 respuestas a “Ve pensamiento, sobre alas doradas.

  1. Ah, visitar el Prado es una delicia, hoy tengo que ir a Madrid y ganas no me dan de visitarlo, pero llego muy tarde en el día y tengo negocios que atender, motivos del viaje. Bueno, Boldini, un pintor costumbrista, bastante mediocre diría yo, aunque el retrato de Giuseppe Verdi si mola. Y te digo que yo también siento cierta paranoia en los museos, especialmente cuando un retrato con una mirada de tal intensidad te esta observando. Nabucco es una gran opera, como lo es Don Carlo, pero amigo Volfredo, si la opera italiana te mola, te sugiero mejor a un austriaco, Mozart, que escribió unas cuantas operas italianas que son fascinantes: Don Giovanni, La nozze di Figaro y Cosi fan tutti, también su gran singspiel, La flauta mágica, que ya cambia de genero pero es genial…
    Hablando de genial, otra genial entrada que nos brindas a través de Lo Real Maravilloso, muchas gracias y que disfrutes de un bellísimo finde! Un abrazo del Mediterráneo, ya al fin con sol!
    Francesc

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    1. Te acompaño a Madrid estimado Francisc, después de toda una semana de tantos afanes, no viene mal visitar el Prado, y luego nos tomamos una copa de buen vino, al tiempo que brindamos por nuestra salud y por qué no, por la salud de todos nuestros seguidores. Un abrazo caribeño.

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  2. Real Maravilloso. Ve pensamiento; sobre alas Doradas
    Yo le doy un consejo muy sano, usted necesita unas pequeñas vacaciones para distraerse, respirar el aire puro de las montañas a través de su imaginación, subir una montaña y contemplar los valles y así podría eliminar un poco tanta tensión acumulada y eliminaría la angustia, y el insomnio; ya que después de tantos meses de noches oscuras de no poder leer y mucho menos escribir ; sería bueno que fuera a Madrid y visitara los museos y exposiciones, podrá ver a Boldine y la pintura española del siglo XIX, óleo sobre lienzo, Giovani Baldine retrató por primera vez a Giuseppe Verdi, cuadro que le regaló. esta galería nacional. Sintiéndose por algunas horas español, nacido y radicado en España todo esto depende de este ingenio traído por Melquiades a Macondo. Y cuando logra entrar al museo camina y escucha sus pasos, y siente que lo observan siendo esto un conflicto surgido entre dos tendencias opuestas dentro de uno mismo, y aunque solitario no tiene miedo porque alguien lo observa desde una pared y era el retrato de Giuseppe una impresión de arte , impreso con amor por el detalle en el lienzo de un artista real, ahí se da cuenta la mágica musa que le puede producir las noches oscuras ,evitando conciliar el sueño y así a través , de sus artes toma un descanso y se da a la fuga buscando la respiración necesaria , para enfrentar ese calor tan inmenso y como sus raíces son árabes de lo que vive orgulloso y le da gracias a Dios , es por eso que le hace actuar sin adulonerías, e hipocresía, que llegaron a Macondo a través de los gitanos y cuando cierran las puertas del museo porque llegó la hora de cerrar se retira a dormir con du opera , el canto de Nabucco y el coro de los esclavos.

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    1. Me tomo su consejo, y ya marcho para el Museo del Prado, a pasar todo el día en el, hay varios cuadros que tengo interés en contemplar de forma reposada, la Madonna Durán, El Cardenal de Rafael y el Tríptico del Jardín de las delicias’ del Bosco, si te fija bien, son pinturas muy antiguas, eso quiere decir que también me gustaría viajar atrás en el tiempo. Como diría nuestro Alejo Carpentier, estoy deseoso de viajar a la semilla. Gracias por tus comentarios y consejos y feliz domingo.

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