Albert Einstein, tú que estás junto a todos los científicos buenos que han hecho grandes aportes a la humanidad, con devoción te pido:
- Que tu energía cuántica ilumine mi vida, y pueda recibir las señales de televisión, internet, datos o la simple telefonía fija o móvil.
- No te pido el Universo que se expande, solo un pequeño punto del espacio-tiempo, donde pueda vivir en paz sin luchar cada segundo por sobrevivir.
Y si acaso, admirado Albert, tu ecuación de la relatividad no alcanza para resolver los apagones, si la velocidad de la luz no logra atravesar las sombras de la burocracia, entonces concédenos al menos la humildad de reírnos de nuestras carencias, y la fuerza de seguir soñando con un país donde la conexión no sea milagro, sino derecho.

Que cada caída nos recuerde que la verdadera energía está en la gente, y que la grandeza no se mide en megabytes, sino en la capacidad de compartir esperanza.
Te lo pido en nombre de Lo Real Maravilloso y todos sus seguidores, sin discriminación de género, edad, credo o raza.
Amén.
