Comienza hoy “Misterioso viaje mágico”.

Hay canciones que no se escuchan: regresan. Hoy, Magical Mystery Tour suena y, sin pedir permiso, abre una rendija en mi memoria. Por azar —ese cómplice antiguo— esta evocadora canción de los Beatles vuelve a visitarme y me traslada a la adolescencia, cuando el futuro era promesa y no amenaza, y el mundo parecía un paraíso todavía habitable.

Gracias por sumarte a este viaje.

La canción no explica: convoca. Roll up, roll up… acérquense, dice, como quien invita a subir a un ómnibus improbable, que no pregunta por credenciales ni exige certezas. Escuchada hoy, desde la intemperie cotidiana, suena distinto: como un llamado suave, pero firme, a no rendirse.

Vivimos tiempos en los que la esperanza parece racionada, donde cada día es una prueba de resistencia y el entorno cruje, se agrieta, amenaza con venirse abajo. Sin embargo, la canción insiste: Step right this way. Den un paso, aunque sea interior, fuera del cansancio y del miedo aprendido.

The Magical Mystery Tour is waiting to take you away. El viaje misterioso nos espera, sin prometer milagros inmediatos. Ofrece algo más humilde y más hondo: la posibilidad de imaginar otro rumbo. Cuando, en medio de la oscuridad, alguien susurra su melodía, la penumbra pierde autoridad y el viaje mágico se vuelve memoria activa.

A mystery trip, susurra la canción. Y acaso ahí esté la clave: aceptar que el porvenir también se construye con intuición, con una fe laica, con pequeños actos de dignidad diaria.

Take you today, insiste el coro. Hoy. Que este viejo himno nos recuerde que el viaje no ha terminado. Que, pese a las grietas, todavía existen caminos invisibles hacia un mañana distinto. El ómnibus mágico nos espera. Sus puertas permanecen abiertas. Y el viaje —nuestro viaje— está otra vez a punto de comenzar.


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