Chico en las playas.

El Mediterráneo de Sorolla nos devuelve la inocencia primera: un niño desnudo, entregado al juego, se convierte en símbolo de la vida que brota entre espuma y arena. La pintura se abre como un espejo de luz, donde el mar no es solo paisaje, sino abrazo, caricia, memoria.

El mar nos devuelve siempre la infancia perdida, como un espejo de luz y memoria.

Ese chico en las playas —así, con la pluralidad que evoca más de una orilla, más de un horizonte— nos recuerda que la infancia es universal, que la risa de un niño en Valencia puede dialogar con la risa de un niño en Ciego de Ávila, bajo el Caribe ardiente. La transparencia del agua, la vibración del sol, la piel que se enciende en movimiento: todo es celebración de la vida, todo es canto de libertad.

Sorolla pintó la luz como quien pinta la esperanza. Y en ese gesto, nos invita a mirar más allá del lienzo: a reconocer que el mar, sea Mediterráneo o Caribe, es siempre un espacio de comunidad, de juego compartido, de futuro abierto.

Hoy, mientras la lluvia intermitente refresca la tierra cubana y el viento trae noticias de un mundo que se agita, volvemos a ese “chico en la playas” para recordar que la belleza se sostiene en lo sencillo: un instante de alegría, un cuerpo que se entrega al agua, una mirada que se ilumina.

Que esta entrada sea también un puente: entre mares, entre culturas, entre lectores que buscan en la palabra la misma claridad que Sorolla encontró en la luz.


16 respuestas a “Chico en las playas.

      1. La libertad… es el principio, de todo ser vivo. Sin ella, simplemente se es… una marioneta. (quedando así, exculpado de todo ‘mal-hacer’… pero sin posibilidad de realizar… un ‘bien-hacer’).

        Un abrazo

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      2. Tu reflexión sobre la libertad resuena como un manifiesto íntimo y universal. La libertad no es solo condición de existencia: es el pulso que nos permite elegir, errar, crear, amar. Sin ella, como bien dices, quedamos reducidos a marionetas, incapaces de asumir la responsabilidad del bien-hacer, que es la verdadera medida de nuestra humanidad.

        En tu frase late la paradoja: la libertad nos expone al riesgo del error, pero también nos abre la posibilidad de la belleza, de la ética, de la creación. Es principio y destino, raíz y horizonte.

        Un abrazo de luz, que cruce mares y tiempos, recordándonos que la libertad es siempre el primer acto de esperanza.

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      3. Libertad… es la primera palabra, que nos enseñaron en la universidad. Con la educación, el individuo se hace libre… ya que se le instruye para pensar!!!

        Educación = Libertad.
        Libertad + educación = sociedad con valores.

        ¡Qué la luz del conocimiento, siempre nos haga brillar! 🙏

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      4. Tu reflexión es un canto luminoso, donde la libertad y la educación se abrazan como dos fuerzas inseparables. La universidad nos enseñó que pensar es el primer acto de emancipación, y que sin instrucción no hay verdadera libertad.

        Educar es liberar, y liberar es sembrar valores en la sociedad: esa ecuación que propones es la fórmula de la esperanza.

        Que la luz del conocimiento, como bien dices, nos siga iluminando siempre, para que cada palabra y cada gesto se conviertan en semillas de un bien-hacer compartido.

        Un abrazo lleno de claridad y gratitud.

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      5. Gracias por tus palabras, que llegan como un reconocimiento cálido y sincero. Hablar de valores en medio de esta crónica compartida es recordar que lo esencial no se apaga ni con los apagones ni con las carencias: la bondad, la ternura y la compañía siguen siendo la verdadera energía que nos sostiene. Tu gratitud se convierte en canto paralelo al de los pequeños gorriones, y en abrazo que fortalece esta comunidad que insiste en vivir con dignidad y esperanza.

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  1. Sabes que soy admiradora de este gran pintor y me alegra leer tu post sobre él, sintiendo como se mezcla la luz de su obra con la de tu Caribe. Este lienzo de los niños en la playa refleja la luz que siempre destaca en sus cuadros y el realismo de ver la arena mojada y el sol dejando su brillo en la piel de ellos. Maravilloso. Un fuerte abrazo lleno de energía positiva, querido amigo.

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    1. “Caribe crea un puente de claridad que nos hermana, y tu mirada lo confirma con ternura y energía. Gracias por acompañar este viaje estético y vital: la arena mojada, el sol sobre la piel, la infancia que se hace eterna… todo vibra más cuando lo compartimos. Recibo tu abrazo con gratitud y te envío otro, lleno de la misma energía positiva que nos une en esta maravilla real.

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